La Feria de Iguala
Por: Rafael Domínguez Rueda
Una de las costumbres sociales en la tradición festiva de México son las ferias, las cuales -como la palabra lo expresa- son eventos festivos, muchos de ellos de carácter religioso por celebrarse con motivo del Santo Patrón, como la de San Marcos en Aguascalientes y la de León, en honor a nuestra Señora de la Luz. Otras, por acontecimientos, como la de Iguala por el Día de la Bandera, la de la Primavera en Cuernavaca, o Navidad y Año Nuevo en Chilpancingo. O por la producción, como la de la Plata en Taxco, la del Caballo en Texcoco y del Queso y el Vino en Tequisquiapan. Pero, todas llevan aparejada la exposición agrícola, ganadera, artesanal, comercial y cultural.
Si hemos de creer a los cronistas de la conquista -como Bernal Díaz del Castillo, al propio Cortés y a historiadores posteriores de la talla de Torquemada- el carácter festivo y alegre de las ferias, su colorido, así como su peculiar fisonomía y acento regional viene desde antes de la conquista y, a no dudarlo, han sido la fuente de muchas de las manifestaciones folclóricas y artísticas de nuestros días.
La feria ha sido desde siempre, un evento de gran trascendencia social y en Iguala es la fiesta más esperada del año, toda vez que a ella acuden -con sus mejores galas y con el mejor de los ánimos- todas las clases sociales con el deseo de participar y disfrutar, de una u otra forma, lo cual fortalece las relaciones de solidaridad social entre los paisanos, nos da sentido de grupo y fortalece los vínculos a nuestras costumbres y tradiciones.
Además, posibilita que nuestra comunidad de a conocer a nuestros actores en todas las ramas, muestre las habilidades de los artesanos y ofrezca los productos y mercancías de la región.
Al revisar los anales, aparece que la primera feria celebrada en Iguala ocurrió en 1835, pues según decreto, en el que se otorgaba el grado de ciudad a Iguala, se le concedía una feria a celebrarse por diez años del 4 al 10 de octubre. Posteriormente, se han celebrado otras: cuando se erigió el estado de Guerrero; en el centenario de la plantación de los 32 tamarindos.
La actual feria de Iguala en honor a la Bandera nacional, derivó de una exposición agrícola y ganadera celebrada en 1953, a un lado de la cancha de futbol municipal, parte de área que actualmente ocupa el auditorio del CREN, en la que participaron los 16 municipios de la región norte del estado de Guerrero. Tuvo tanto éxito que las autoridades municipales decidieron organizar la primera feria de Iguala dentro del marco del Día de la Bandera y se realizó en 1954, en el centro de la Ciudad.
Sobre el arroyo de la primera calle de Constitución lado norte del Zócalo se ubicaban las dos agencias cerveceras (ocupaban media cuadra cada una). La Superior (la que más se vendía) colocaba su templete sobre la banqueta del hoy Banamex y noche a noche presentaba una caravana de artistas del momento.
Los juegos mecánicos entre el atrio y el Zócalo. En la calle Independencia, hasta la calle de Morelos se colocaban los stands comerciales. Había productos del campo que sorprendían por su frescura y tamaño. Recuerdo bien que en la calle se llegó a exhibir una avioneta. Donde estuvo el pasaje San Ángel era un solar (antes ahí fue el curato. Durante la guerra Cristera el ejército se apoderó de él; pero después lo abandonó). Ahí se instalaban las cenadurías.
Sobre la calle de Galeana, exactamente frente al Monumento de la Bandera, pero pegado a la barda del solar, se colocaba el templete oficial. Ahí se coronaba a la Reina con un evento espectacular, ahí se premiaba a los ganadores de los concursos de cuento, poesía y ensayo con un programa especial. Ahí el 24 de febrero sesionaba la Cámara de Diputados.
Donde está el Seguro Social había unas ladrilleras; pero, por donde está la alberca había un corral de toros; donde había jaripeos. En una ocasión, dentro dl marco de la Feria, el padre Pedro Bustos patrocinó una corrida de toros de Lidia con figuras del toreo. Mi vecino Rafael Cantú me comentó que iba a torear. Yo adolescente curioso fui y con mil artimañas me colé, aunque no subí al ruedo, me quedé abajo, pues yo nada más quería confirmar la participación de mi conocido. Y efectivamente vistió de luces y dio unos capotazos.
En 1963, pasó a establecerse en donde estuvo al aeropuerto, hoy secundaria, ISSSTE y campos deportivos hasta donde estaba el estadio de madera «Raymundo Abarca”.
La Feria de Iguala que se concibió celebrar de manera local, con motivo del Día de la Bandera, resultó de carácter nacional, pues, las agencias cerveceras, cada noche presentaban artistas nacionales de moda; la elección de la reina tuvo repercusión en la ciudad de México y el gobernador Alejandro Gómez Maganda le pidió a su Secretario de Agricultura se expusiera lo mejor del campo del Estado.
Así, a lo largo de su historia, las diversas generaciones de igualtecos han disfrutado de la fiesta más esperada del año: la feria. Bastará con leer las crónicas que de la misma escribió Rolando Levi, para percatarnos que la feria ha sido un reflejo de quienes la organizaron, pues su fama la llegó a promover RTC y la Hora Nacional.
