IGUALA ¿cuántos años cumple?
Por: Rafael Domínguez Rueda
De IGUALA y de YOHUALA, la verdad sea dicha: no conocemos con exactitud el año de fundación de la ciudad en que vivimos.
De Yohuala, su fundación se pierde en la noche de los tiempos. Existen dos referencias sobre la existencia: en el año 732 ya existía. La otra, el informe que rindió personal del INAH en el año de 1972, cuando llevó a cabo un levantamiento y al realizar excavaciones, encontró «un «entierro» que, realizados los estudios, resultó que los restos correspondían a una persona que había vivido 1,800 años antes.
Hay por ahí unos divulgadores de la historia, que no son historiadores que imparten conferencias con el título de «La Fundación de Iguala». Se habla de todo menos de la Fundación, pues ésta significa: principio, erección, establecimiento y origen. Lo que a la fecha no se conoce. Así, no sólo se engaña a la gente, sino ellos mismos se engañan.
La semana pasada, por un malestar, tuve que acudir al médico. Al entrar, me dijo: «Siéntese, maestro». Pero, en seguida añadió: «Ya le dije maestro y no sé si lo sea». Yo le aclaré: «Soy Contador. Hace muchos años fui maestro. La conversación continuó durante la consulta. «Oiga y de qué fue maestro». De Geografía, le respondí. Él siguió: «Geografía e Historia eran las materias que más me gustaban. Aunque los compañeros odiaban la historia, porque los maestros nos hacían aprender de memoria fechas y nombres y nos dejaban de tarea investigar»
Esto me hizo recordar que, hoy se enseña menos historia que hace 50 años y, frecuentemente acuden a mi jóvenes y señores para que les dé información sobre Iguala.
Y, entonces, ¿lo del día? Hace 50 años, con mis compañeros del Grupo «Calpulli Yohuala», acordamos que como no había una fecha de fundación de la ciudad la celebráramos el 4 de octubre así lo promovimos en los medios de comunicación que existían: «Hoy -4 de octubre-, la sociedad igualteca y los conciudadanos radicados en esta histórica ciudad, volcarán su júbilo y entusiasmo para celebrar -como ya es tradición hacerlo- un aniversario más de la fundación de Iguala y del día de su santo patrono, San Francisco de Asís…»Es así fue como se originó la celebración”.
Es increíble que a estas fechas andamos todavía en dimes y diretes de historiadores. En especulaciones de que no hay un papel en que aparezca el día.
Desde luego, de Yohuala que se encontraba en las faldas de Cerro Grande es inviable conocer la fecha. Pero, la reubicación al Valle, no, puesto que la promovieron los españoles.
Hace años un igualteco aventuró que la reubicación fue en 1529, pero no supo aportar la fuente. Yo, en el último libro que se editó sobre Iguala doy a conocer una nota en la que se señala que la traza de la actual Iguala ocurrió en 1526, o sea, hace 500 años.
Pasa lo mismo con el nombre de la Ciudad. He promovido dos Mesas Redondas con expertos y a pesar de que conocedores como el padre José Uribe Nieto y el historiador y lingüista Raúl Vélez Calvo coincidieron con mi tesis, han preferido que nos hagan creer que Iguala es donde serena. Como si el sereno fuera algo especial o característico.
En la actualidad es casi imposible decir que quedan pueblos sin historia sobre la Tierra, habida cuenta de que casi toda ella ha sido colonizada de una u otra manera por la civilización occidental. Sin embargo, aún hay pueblos bárbaros y otros cuantos como Iguala que permanecen en el redil de la mediocridad por falsas posturas.
A Iguala ha dejado de venir mucha gente de fuera porque los agentes de tránsito los ahuyentaron con las «mordidas”; otros, porque algunos oreros empezaron a engañar con el Kilataje; aunado a esto, la apertura de la autopista Siglo XXI. De las Tumbas no se podía desviar la gente y, por venir a menos las tradiciones se han ido perdiendo. De las tumbas Vivientes por las que venía el Turismo, el año pasado, sólo hubo una Tumba Viviente, cuando en la década de los sesenta del pasado siglo había más de cincuenta.
Iguala ya no es una ciudad abierta. Quiero decir, como antes que recibía a todos con los brazos abiertos, pues ahora se han venido a refugiar muchos maleantes. Debemos conservar nuestras tradiciones originales, lo bueno que tiene nuestra forma de vivir.
Devolvamos a Iguala la calidad de la auténticos igualtecos. Todos juntos -saltillenses de nacimiento, de adopción y de hipocresía- podemos realizar la tarea de hacer de Iguala una ciudad mejor para todos. Pero, que no sea para mañana, Hoy DEBEMOS EMPEZAR.
