El Patrimonio Histórico de los igualtecos
Por: Rafael Domínguez Rueda
La preservación del patrimonio histórico y cultural es fundamental para mantener nuestra identidad, comprender nuestro pasado y construir un futuro sostenible. Es vital para mantener la diversidad cultural, fomentar el sentido de pertenencia y transmitir el conocimiento a las futuras generaciones.
Algunos de los elementos que aportan identidad a Iguala son sus edificios y monumentos: el más representativo es el monumento a la Bandera. El más antiguo, el templo de san Francisco de Asís. El más llamativo, la antigua estación del ferrocarril. El más majestuoso el puente de la “S”. Y el más opulento, el mausoleo de la familia Rivera.
El igualteco, en los últimos años se ha vuelto apático, indiferente y falto de motivación para las cosas públicas y les únicas agrupaciones en defensa de la ecología deambulan por los caminos de la política y no velan para que la urbanización ya no acabe con las tierras de cultivo, ya no se arrase con los bosques, vaya, ni siquiera por nuestros emblemáticos tamarindos que languidecen.
Así que gran parte de nuestro Patrimonio Histórico tangible está en abandono y paralelamente se va perdiendo nuestra identidad.
Aún subsisten en el abandono los últimos vestigios del acueducto construido en 1704, casi desconocidos, al final de la calle de Aldama.
De los asentamientos prehispánicos que había alrededor del Valle: Tuxpan, Platanillo, Tonalapita, de Tijeritas a Palo Chino -que era la mayor extensión, 6 kilómetros- loma de los coyotes, Tepehue, Coachonete y Tepochica, escasos rastros quedan.
De la época colonial: la traza de la Ciudad desalineada; el camino de herradura México-Acapulco; un mojón (piana y cruz); los alterados corredores que rodean el Zócalo; y las cruces que delimitan el Centro.
Del Porfiriato: la carretera y los bienes relacionados al ferrocarril. Caso aparte es la histórica Estación que sirvió por 99 años a la ciudad; ha habido grupos que han querido rescatarla, pero no han trascendido.
El legendario edificio Moronati, inmueble con mucha historia fue inaugurado en 1900. Primero fue hotel Universal, luego cambio a hotel Royalty y actualmente lo ocupa Banamex. Ahí funcionó el primer Banco del Estado de Guerrero y fue sede del Banco Capitalizador de Ahorros. Se encuentra descuidado.
El vetusto pero distintivo edificio de la escuela Herlinda García, cuya construcción se inició en 1908, tiene una orientación perfecta y muy bien ventilada, lo que favorece un clima agradable, pero igual, permanece en el abandono.
Al sur del templo parroquial y adosado se encuentra un monumento funerario de mármol de Carrara, de estilo ojival gótico con columnas de capiteles estilo corintio, con dos vitrales emplomados en su parte este y oeste, el cual está circundado por un artístico barandal. Aún se conserva bellamente ornamentado y coronado con una estatua de Jesús resucitado. En su interior se encuentran los bustos del señor Alberto Rivera y de su esposa. Todo el conjunto fue traído de Italia y colocado en 1903 para que sirviera de mausoleo de la familia Rivera. En el año 2,000 fue convertido en capilla.
Y ahí está porque yo to recorrí y los 3 gambusinos que entraron después de mi fallecieron el colonial túnel que sirvió de pasadizo secreto subterráneo que va del templo al sitio donde estaba el curato, con un ramal a la casa de la maestra Herlinda García y una extensión al solar de la familia Soto, bien pudiera -como en las catacumbas- habilitarse para recorridos guiados. Hace 25 años, personal especializado de la UNAM, le ofrecieron al cura llevar a cabo una rehabilitación del túnel y dejarlo preparado para visitas guiadas, él no dió su anuencia.
Y sigue una lista de edificios y bienes que merecen ser tomados en cuenta para su conservación porque son parte de nuestro patrimonio histórico cultural.
Cuatro Cabildos han nombrado a Iguala «Ciudad Histórica”, pero sólo el último del Dr. Antonio Jaimes, con el fin de que fuera reconocido como una «Zona Federal de Monumentos…», a fin de poder acceder a recursos federales para la conservación y mejoras de toda el área y cuando ya todas las autoridades estatales y federales habían dado su anuncia se quedó en el congelador.
Ahora, con la restructuración perdió ese derecho y hay que volver a empezar y, por lo menos debería iniciarse con la delimitación del área de amortiguamiento que, desde la Colonia, no se ha hecho.
De los once patrimonios culturales inmateriales de Iguala, uno se ha perdido: soltada de yuntas; otra, casi se extingue, nacimientos (recomiendo visitar el que se encuentra en Bravo, frente a la iglesia de San Juan), tres han venido a menos: Feria de la Bandera, Semana Santa y día de la Santa Cruz, mantienen vigencia: 6 de agosto, Desfile de los locos, Festival Yohuala, día de muertos, Posadas y Despedida de soltera.
El edificio de la escuela «Herlinda García» debería convertirse en el Instituto municipal de Cultura y Arte, no sólo para que se rescate el edificio ”icono de la Ciudad” sino también para que, desde ahí se promueva, difunda y gestione la preservación, conservación y salvaguarda del patrimonio cultural, material e inmaterial, mediante la investigación profesional y el control técnico, salvaguardado en el salón de la historia, del arte, de la música… donde, además, habría talleres y podrían sesionar todas las organizaciones, con el único fin de que florezcan el arte y la cultura.
