Por: Rafael Domínguez Rueda

A invitación de los miembros de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística que aquí en Iguala encabeza la maestra Leticia Márquez Ocampo, el pasado viernes 25 de este mes de abril, impartí una charla sobre la historia de dicha Sociedad en Iguala.


La elegante pluma del periodista Israel Salgado Urióstegui, ha hecho ya en el Diario 21 la relación minuciosa de la conferencia y todo lo que nosotros comentemos resultara pálido, después de esa nota, en la que campea un estilo fácil.


Nos contentaremos con añadir lo que observamos. La reunión más bien un homenaje a la amistad, porque los buenos amigos siempre nos acompañan, a pesar de nuestras limitaciones. La indulgencia de mis amigos me alienta a seguir.


Cuando de día en dia se van perdiendo los valores, entre ellos el de la amistad, para mi buena suerte, esa tarde noche constaté que la mayoría de los asistentes acudieron para demostrar su amistad, su fraternidad.

Una conferencia o charla, como yo acostumbro impartir, debe servir como punto de encuentro de personas afines no acarreados; como un evento en el que se comparten conocimientos sobre un tema que despierte el interés de los asistentes y, desde luego, expresada en forma didáctica para no aburrir al público. Fines que se lograron, pues, como decía antes concurrieron muchos amigos, a los que sorprendí con datos desconocidos para ellos y motivación para que varios asistentes ofrecieran incorporarse a la Sociedad.


Tengo presente lo que hace 30 años reseñara Efraín Ortiz Barrera: «Hoy en día es muy difícil trabajar sin remuneración, son contadas las personas que se atreven a tan antieconómica pero no improductiva labor, En esta ocasión, queremos reconocer la encomiable obra cultural que se ha echado a cuestas la Sociedad Igualteca de Geografía y Estadística de reciente fundación…- La labor es grande, todos los trabajos que esta Sociedad presenta, son celosamente originales, basados en investigaciones de carácter científico, político, histórico, artístico, técnico, literario, etc. Hechos por los treinta Socios Correspondientes cuyo entusiasmo por la cultura es único. – Todos los trabajos que esta Sociedad presente serán publicados con el propósito de que los interesados acrecienten su acervo cultural y bien puedan en un momento dado, coadyuvar con las soluciones que los gobiernos esperan».

A propósito, a este talentoso maestro Efraín Ortiz Barrera, segundo presidente de la SIGE en su segunda época y quien ha hecho más que muchos igualtecos, mi reconocimiento sincero de admiración y afecto.

Mi reconocimiento al brillante historiador dos veces laureado por el INERM y auténtico valor patrio Salvador Román Román; a la notable maestra Marlenis Ocampo Nogueda, una persona con una gran energía de luz que no necesita llamar la atención para sobresalir, porque hace ruido hasta cuando está en silencio; a la notable maestra Silvia Romero Suárez y al distinguido licenciado Raúl Nogueda Salas, por sus elogios inmerecidos


Cordialmente a Alfredo Avilés, Tomás Rodríguez y Neófito Valladares, almas hermanas de la mía, compañeros de un llorado ayer.


A mi primogénito, hijo que va sorteando adversidades y a su distinguida compañera; a mi querido hijo Arturo, solidario en todo momento, sobre todo, con su madre; a mi sobrina Guillermina Domínguez y a su digno esposo, cariñosamente.


A Andrea Garduño, singular y talentosa pintora, con mi aplauso a su altitud creadora; al maestro Miquel Ángel en testimonio de amistad; a Juan Manuel Santamaría Ramírez, con mi firme amistad. Al inquieto Tigre mayor, Albino López Nava, temperamental y amante de las tradiciones.


Desde luego, agradezco a la SMGE que aquí en lguala encabeza Leticia Márquez Ocampo y a todos los socios por su amable invitación.
Termino con dos temas que abordé veladamente: Que los igualtecos somos muy ingratos, premiamos a los mediocres, mientras la gente importante que es reconocida nacional o internacionalmente pasa desapercibida. Y dos últimos años las autoridades se han vuelto incapaces de hacer brillar sus acciones.


Hoy, lanzo una convocatoria a todos los maestros egresados del CREN. Han salido 61 generaciones. En el año de 1959, Jaime Torres Bodet dió a conocer el Plan de Once años». Derivado de él se crearían dos escuelas normales: una en Jalisco y la otra en Yucatán. Gracias a una persona que se movió y movió todas sus influencias, logró que la que se iba a ubicar en Yucatán se instalara en Iguala. Puedo asegurar que, si se hubiera quedado allá en la península, muchos, muchísimos alumnos de Guerrero, no se habrían hecho maestros.


No puedo concebir que mejor aceptaron colocar un monumento a la cervecería Cuauhtémoc que a esa gran benefactora, no solo de tantos maestros, sino, sobre todo de Iguala.


¿Alguien o alguna Generación tomará la iniciativa?