Acamoto, turismo y pacificación

Por: Marcial Rodríguez Saldaña*

En estos días todavía de receso para gran parte de trabajadoras/es del sector público, propicios para que muchas personas visiten a sus familiares o tomen días de asueto, surgen temas de interés para la opinión pública, como el caso del Acamoto, que es un evento que tiene diversas implicaciones en el ámbito turístico, de la seguridad y de la pacificación, el cual debe analizarse con una visión integral de la política pública del estado.


1.El Acamoto, de acuerdo con fuentes disponibles en internet, surge de manera espontanea en el año de 1992, en Acapulco, durante la ¨Noche Harley¨ -una marca de motocicletas de lujo fundada en Estados Unidos en 1903- como un evento organizado por una empresa nacional de medios, en el marco del Festival Acafest, en el famoso centro de diversión Hard Rock Café, que estaba ubicado frente al Centro de Convenciones.


A partir del año 2005, el Acamoto se empezó a institucionalizar, como un evento normal turístico anual en el mes de mayo.


En sus inicios, el Acamoto como evento espontaneo y aún como institucional -acordado con las autoridades- tuvo como objetivo loable atraer más turísmo a Acapulco, lo cual es muy importante por sus efectos positivos para la economía de las y los habitantes del puerto y del estado.

  1. Sin embrgo, al paso de los años, ese noble propósito, se ha ido desvirtuando. De acuerdo con los datos oficiales, en el Acamoto del año 2025 se reportaron: ocho personas muertas; 30 lesionadas -entre ellas dos menores-; múltiples accidentes de tránsito -teniendo como causa principal la de conducir en estado de ebriedad- tanto en la autopista de la Ciudad de México-Cuernavaca- Acapulco, como en la propia ciudad; se aplicaron más de 290 infracciones por violaciones al reglamento de tránsito municipal; se aseguraron más de 120 motocicletas por falta de documentos; se detuvieron a más de 120 personas por faltas al bando de policía y buen gobierno; se recolectaron 300 toneladas de basura.
  2. El Acamoto, es un ejemplo de los múltiples asuntos cotidianos, que deben atender y resolver acertadamente quienes tienen la responsabilidad de gobierno, en este caso estatal y municipal.
    No hay ninguna duda de que debe mantenerse una política pública muy intensa en la promoción tutística de Guerrero y del puerto, con el objetivo de generar empleo para las, los habitantes y sus familias del estado y del municipio y para captar ingresos que permitan destinarlos a resolver las necesidades de los pobladores más pobres de la entidad, pero en este como en toda la acción gobierno, su primera responsabilidad consiste en salvaguardar la seguridad de la población –que no haya personas fallecidas o heridas-, que no haya un ambiente de riesgos para los demás turistas ni para la ciudadanía, que no se fomente la violencia ni conductas que afecten a niñas, niños, adolsetentes y jóvenes, que no se dañe la imagen turística de Acapulco.
  3. Ya el año pasado, la presidenta de la república Clauudia Sheinbaum fijó una postura respecto al Acamoto, diciendo que tendría que revisarse.
    Resulta evidente, que para quienes tienen la responsabilidad de gobierno, les corresponde tomar la decisión de si permiten o no que se realice el Acamoto -al cual asisten aproximadamente diez mil personas- y asumir sus consecuencias.
    En cuanquier evento de este tipo, es indispensable la aboluta coordinación con el gobieno federal y de otros estados, para tomar todas las prevenciones suficientes y evitar accidentes de tránsito en su trayecto de la CdMx a Acapulco, las revisiones necesarias para decomisar motos sin documentos, armas y drogas, disponer de un lugar -afuera de la ciudad- que no afecte la vida turística normal del puerto, tener operativos para evitar accidentes entre los asistentes y en la población.
    El Acamoto, no debe ser un evento en el que se aliente la violencia, porque esto estaría en contra del proceso de pacificacion que se impulsa en el país.
    En estas decisiones, como en las que se tienen que tomar todos los días, es donde se pone a prueba la responsabilidad, la experiencia, el conocimiento, la sensibilidad y el humanismo de un servidor público.
    Esta claro que son bienvenidos todos los eventos turísticos a Guerero y a Acapulco y hay que promover el máximo de actividades turísticas, pero no a toda costa. Ningún espectáculo, por más ingresos que genere a la economía del estado y de Acapulco, puede dañar la buena imagen del puerto, estar por encima de la seguridad y de los principios de la cultura de la paz del Estado mexicano.
    *Maestro Emérito de la Universidad Autónoma de Guerrero
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