Fernando Polanco Ochoa
Chilpancingo, Gro., El diputado Aristóteles Tito Arroyo, de Morena, propuso “candados” a la ley electoral de Guerrero para evitar la usurpación de la figura de “autoadscripción indígena”.
Durante la sesión ordinaria de este miércoles, el legislador propuso una reforma a la Ley 483 de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Guerrero para “blindar” la citada acción afirmativa.
En su exposición se refirió al uso indebido de la figura de “autoadscripción indígena”, de parte de políticos que quieren ocupar espacios de elección popular que deberían corresponder a integrantes de los pueblos originarios, ya sea indígenas o afromexicanos.
Sin hacer señalamientos directos, aseguró que personas que nunca han radicado en los pueblos, ni conocen sus tradiciones, mucho menos hablan alguna lengua materna, “pronto descubren que son indígenas cuando llega el tiempo electoral”.
“¡Eso no es representación, eso es oportunismo!” soltó el legislador del Grupo Parlamentario de Morena. En la historia del parlamento de Guerrero ya ocurrió un caso con esas características.
Se trata del exdiputado local Alfredo Sánches Esquivel, quien, para acceder a la reelección como integrante de la 63 Legislatura del Congreso local se autoadscribió como indígena, cuya constancia fue extendida en el municipio de Ayutla de los Libres.

Por eso Tito Arroyo planteó en su iniciativa que en municipios y distritos donde al menos el 40 por ciento de la población sea indígena, quienes aspiren a representarlos deberán acreditar que son originarios de la comunidad.
Además, para garantizar una representación real, los candidatos deberán comprobar un mínimo de cinco años de residencia. Contempla también eliminar la reelección en cargos de elección popular y establecer medidas para cerrar la puerta al nepotismo político.
Esto, al argumentar que los cargos públicos deben responder al interés del pueblo y no a grupos de poder.
Recordó que en Guerrero tiene presencia más de medio millón de personas pertenecientes a los pueblos nahua, ñuu savi (mixtecos), me’phaa (tlapanecos) y ñomndaa (amuzgos), comunidades con lengua, cultura y organización propias, pero también enfrentan las mayores desigualdades.
Pero que, acusó, históricamente han enfrentado abandono, discriminación y decisiones políticas tomadas sin su participación, y hay quienes se aprovechan de la “autoadscripción indígena” y la utilizan como “puerta falsa” para acceder a cargos de representación popular que les corresponden a los integrantes de esas agrupaciones.
