Por: Álvaro Venegas Sánchez
Algunos partidos políticos revelaron ya con nombres y apellidos, quienes serán o podrían ser, los candidatos a las gubernaturas que los representarán en la contienda electoral de 2027. Emulando al adversario a vencer, el PRI los denomina Defensores de México. Un México inexistente porque, ha dicho y repetido que, el que existía, Andrés Manuel López Obrador lo destruyó en seis años. Por otra parte, ¿defenderlo de quién?, Alejandro Moreno Cárdenas, presidente del partido ha ido a pedir a Estados Unidos intervenga en nuestro país.
En cambio, Morena por acuerdo del reciente Consejo Nacional, será hasta la primera quincena de junio cuando podría dar a conocer la relación de los presuntos coordinadores estatales de la cuarta transformación. A la postre, los seleccionados se convertirían formalmente en los candidatos del Partido Movimiento Regeneración Nacional. Por este motivo, el fin de semana, las y los aspirantes intensificaron contactos con seguidores y posibles adherentes a su proyecto. Utilizaron para ello los medios al alcance considerando los impedimentos de la ley electoral.
Aquí en Guerrero, con la idea de que Morena tiene asegurado el triunfo porque los partidos de oposición no representan riesgo alguno en la competencia, más de una decena de morenistas entre hombres y mujeres, presumen tener méritos, derechos, sobre todo capacidad suficiente. Por tanto, desde meses atrás, han estado moviéndose cuidando apariencias. Creyendo que los guerrerenses no los ignoran, incluso los reconoce y guarda buena impresión del trabajo que realizaron o función pública que desempeñan actualmente, a fuerza de querer convencer hablando bien de sí mismos algunos más bien se han desgastado.
A cinco de ellos, tres hombres y dos mujeres apenas si los conozco y tengo escasa referencia. Por tal razón evito mencionarlos a todos y prefiero exponer una consideración. Morena tiene la gran responsabilidad de ofertar a Guerrero el o la mejor propuesta. Los ciudadanos votan, pero no eligen. Por medio de encuestas o acuerdos una instancia del partido elegirá al coordinador estatal de la transformación. Después habrá campaña y hasta el final los ciudadanos votarán por el candidato que tal instancia previamente eligió. Claro el voto es libre pero no ejercerlo como expresión de inconformidad también es válido; justo lo que provocaría una elección incorrecta de Morena.
Jorge Romero, en los spots del PAN, grita a México que despierte. Son los panistas quienes están con los ojos cerrados. El pueblo de México despertó desde las elecciones del 2018 y en las de 2024 al votar por Claudia Sheinbaum y no por Xóchitl Gálvez, confirmó la convicción de no querer volver al pasado y respaldar el proceso de transformación.
En este sentido, los guerrerenses es de dudar sufraguen por la opciones que ofrezcan PRI, MC, PT, PVEM, o cualquier otro partido. Lo probable es que, ante un eventual desacierto en la elección del presunto, hipotético candidato, el abstencionismo arroje un gobierno estatal débil y el escenario que presenciamos actualmente continúe y se prolongue otro sexenio; y esto dependiendo de que en el 2030, fin del sexenio, las deslealtades y ambiciones no descompongan el porvenir. Además, preocupa que por el entusiasmo, algunos olvidan que Morena gobierna sólo 19 municipios de los 85 que tiene Guerrero ¿es un estado morenista?
Respetables todas y todos los que aspiran a gobernar nuestra entidad. Unidos y con verdadero deseo de servir, no de servirse, harían el equipo gobernante idóneo que necesitamos. Empero, sólo una y uno pueden configurar la esperanza de los guerrerenses encabezando ese equipo. Los dos ayudaron a fundar Morena, se han formado en el Movimiento y tienen buena fama pública. Poseen nivel académico, presencia y experiencia; no son improvisados ni oportunistas advenedizos. Ella de Chilpancingo-capital con relaciones en el gobierno federal y él oriundo de Marquelia, Costa Chica, con empatía y aceptación social. Sin embargo, ambos enfrentan desventajas al interior.
A ella, promotores del fuego amigo atribuyen ignorancia de la realidad del estado y no ser conocida por los guerrerenses. Perredistas en el 2000 lo mismo dijeron de AMLO al calor de la disputa por la candidatura a la Jefatura de Gobierno del DF. Llegaron a plantear que arriesgarían que los adversarios la echaran abajo acusando a López Obrador de no residir en la capital del país. Ganó y gobernó muy bien. El compañero de Marquelia “su pecado” es no pertenecer y cuestionar a fondo a miembros del establishment (grupo de poder dominante) que controla Morena en Guerrero.
El escenario que configuro, que resultaría si Morena se deja arrastrar por la inercia de intereses personales, es indeseable. Confiemos que habrá sabiduría y que una de estas dos figuras sea el(a) presunto(a) candidato(a) morenista.
Iguala, Gro., 23 de marzo de 2026
