Nuevo Libro de Ramiro Miranda
Por: José Rodríguez Salgado
Agradezco al licenciado Fidel Miranda, haber propiciado un acercamiento a la obra literaria de su hermano.
Precisamente cuando la escuela secundaria “Plan de Iguala” cumple 85 años, este prolífico escritor guerrerense da a conocer una nueva publicación en que recrea acontecimientos ligados en su inmensa mayoría a su estancia en esta prestigiada casa de estudios. La obra en cuestión lleva por título “Un día que se iría” y que toma ese nombre por la fecha y hora en que los integrantes de una generación plasman en la tradicional imagen fotográfica como “semilla luminosa de lo vivido…, un día caluroso para los inviernos que vendrán…”
El autor egresado de la ESPI, originario de Apetlanca, municipio de Cuetzala del Progreso, radica desde 1996 en Monterrey, Nuevo León. Ha escrito y divulgado un rosario de realidades guerrerenses, que lo marcaron desde siempre. Sus obras son: “Lola Querida, La Noche del Volcán, Aires del Sur, Simetría y Furor y esta obra que en unas horas más recibirá el bautizo de la luz, en el evento que tendrá como escenario el museo de la Bandera, Santuario de la Patria. La presentadora será la maestra y talentosa escritora Martha Mazón Parra, quien habrá de elaborar la síntesis del argumento respectivo.
Ramiro Miranda es producto de su época, no es ajeno, por tanto, al orden social que le ha tocado vivir, con los característicos matices de este mundo globalizado y los avances tecnológicos que le aportan un rico acervo informativo y de paso mueven las fuerzas que modelan la constante en su argumentación. Resume hechos y circunstancias de quienes en su condición de adolescentes experimentan las mutaciones físicas, psicológicas y sociales tan propias de su edad y que responden a los nuevos desafíos de un sistema educativo en conflicto con la visión de los nuevos tiempos.
Su estilo narrativo es directo, claro y sencillo; no repara conseguir ni le son ajenos los giros dialectales tan en boga en la calurosa tierra de los tamarindos. A veces desconciertan los recursos gramaticales y atrevidas sintaxis de los personajes en su desenvoltura coloquial; las reiteraciones frecuentes confirman el afán descriptivo del autor a fin de conseguir un provechoso diálogo con los lectores. Su innata creatividad da lugar a descripciones en donde como recurso central está la bulliciosa comunidad estudiantil que traduce ubérrima pluralidad de pensamientos que alimentan la fuerza motora de los jóvenes estudiantes.
Ramiro logra perpetuar la experiencia de la edad en esas aulas en donde encontró el saber y por medio de las palabras accede a la reflexión y al análisis como fundamentos y recursos creativos. Con ello sus personajes se asoman más libres e intentan ser más inteligentes, solidarios y humanos, logrando, tal vez sin proponérselo, inéditas resonancias. En esta nueva obra confirma su primigenia condición de narrador afortunado que enriquece una extraordinaria capacidad crítica.
Para tramar su literatura acude al inventario de nostalgias y recuerdos en ese camino particularmente espontáneo y vigoroso con madurez excepcional. Discurre de regreso de las cosas a partir del mundo real. Por eso a simple vista se asoma un relato persistente y fecundo, novedoso y plausible pero peligroso por aquello de innecesarias repeticiones de un mundo cambiante con todas sus contradicciones manifiestas.
En aras de su presunta pureza intelectual, el escritor no oculta su enorme vocación social que le permite una enorme libertad de conciencia. Quienes aprecian sus cualidades saben de su sabiduría e inmensa cultura, en el entendido que la verdadera literatura jamás se contenta con quienes quieren llegar a mayores expectativas. Para él la literatura debe trascender de manera persuasiva y deslumbrar al lector de hoy y de mañana.
Aquí hay sobriedad y discreción, ajeno a todo fatalismo. Hombre sencillo y lector infatigable, es dueño de vastos conocimientos, de recia calidad humana, cordial y solidaria. Podríamos afirmar a manera de síntesis que este libro es una forma de vida, una respuesta ante las adversidades de lo cotidiano. Sus personajes tienen días buenos, amables, maravillosos, pero también negros y absurdos. La obra en general suelta cubetadas de sol para aplacar el polvo, finalmente es un testimonio verídico sobre una montaña de temores, esplendores y angustias.
Felicito a los organizadores de esta 32 edición del Festival Franciscano, ofrecido cada vez con mayúscula calidad y participación popular. Octubre 01 de 2026.
