Ha llegado Septiembre
Por: José Rodríguez Salgado
A Bolívar Ochoa Díaz, pedagogo e historiador, amigo y ex colaborador, nacido un 8 de septiembre en San Miguel, Totolapan. Un saludo fraterno.
Recuerdo imborrable a quien supo ganarse respeto, admiración y reconocimiento por su conducta y lecciones cívicas, Adrián Flores Rivera (RIP), quien un 8 de septiembre también nació cobijado por la bienhechora atmósfera de nuestras montañas guerrerenses.
Quisiera que con el advenimiento de este nuevo mes se asomen esperanzas e ilusiones dormidas. Todos anhelamos cosas mejores, que se despejen nubarrones y se cancelen las turbulencias. No está por demás elevar la voz en demanda de novedades que aporten luz en el interminable túnel colectivo. Quiero interpretar con humildad, pero con genuino interés el pensamiento de los jóvenes, de los hombres y mujeres, niños y senectos que internamente esperan otras formas de convivencia que sean fuentes de vida, que animen y rediman.
El clamor es inevitable, cada quien busca otras oportunidades para desenvolverse en una sociedad castigada injustamente. El grito unánime resuena previo a las horas de cambio. Es válido alentar anhelos y renovar esperanzas por una vida mejor. No está mal desear que se resuelvan las crisis más severas de la historia, sin excesos, mentiras, reiterados olvidos, deserciones y extravíos legales. El cuerpo social debe ser curado y los remedios suficientes para evitar las recaídas, esta es tarea inaplazable de todos los mexicanos.
Las naciones como los hombres, cuando se lo proponen logran construir nuevas utopías con fundamento en los valores morales, sin ellos las voluntades flaquean y las ilusiones se desvanecen. Afortunadamente encontramos en la historia patria, lecciones cívicas y constructivas que son fuente de motivaciones, serenas reflexiones y suficiente entereza de ánimo para encontrar talento e imaginación y aspirar a espacios de convivencia ciudadana válidos, sin exclusivismos.
Este septiembre es propicio para buscar puntos de referencia e imaginación y el consenso en donde la palabra llegue a buen puerto. Nada en contra de la ley; todo dentro de la conciliación y avenimiento entre las fuerzas sociales que la ley dispone en el estado de derecho. Los mexicanos acudimos a las celebraciones patrióticas a las calles y plazas públicas a recordar el heroísmo y entrega de quienes lucharon para dotarnos de libertad e independencia. Coreamos el famoso “grito” que allá en Dolores en 1810 alzó a las masas sojuzgadas el cura Miguel Hidalgo y Costilla, clamor que levantó en armas a su ejército de indios y mestizos con el acompañamiento de muchos criollos.
Fue un grito beligerante y rotundo. Así comienzan las revoluciones. Se trataba de verdad de una revolución social completa en favor de la independencia nacional. Destacó sin duda en esta lucha descomunal la figura egregia del cura de Carácuaro, José María Morelos y Pavón, quien entendió el movimiento de independencia con traducción genuina y convocó en Chilpancingo al Primer Congreso de Anáhuac. Correspondió en la continuidad de la lucha el héroe tixtleco Vicente Guerrero Saldaña, leal al interés social que las masas desheredadas demandaban.
Fue tal la entereza de Guerrero, que Iturbide jefe del ejército realista decidió unirse al propósito independentista. Nunca dejó su pensamiento y adhesión realista, fue oportunista, converso de última hora, se distancia de España, pero no de la colonia. Lo probaría al ceñirse la corona de un imperio imposible. Frente al esquema planteado por el ejército libertador encabezado por Guerrero, se sumó y rubricó su apoyo en el denominado “Abrazo de Acatempan”, municipio de Teloloapan. La historia mexicana es prolija en información sobre estos sucesos y los inscritos en el Plan de Iguala y en la formación del Ejército Trigarante que desfiló por primera vez el 27 de septiembre de 1821 en lo que posteriormente sería la capital de la República.
Por estos días se mantiene el grito potente, persisten los “vivas a México”, se ondean banderas nacionales por todos los rincones y tal parece que hay una recuperación del entusiasmo. Los días de septiembre mueven las inercias y reproducen numerosas evocaciones de diversas características. No sólo es esta fiesta clamorosa por el inicio de la lucha por la Independencia, si no recordatorio que hay temas no concluidos. Continuará…
Septiembre 3 de 2026.
