José Miguel González Avelar
Por: José Rodríguez Salgado
Mis respetuosas condolencias a familiares y amigos del médico igualteco, Raymundo Román Noverón, por su reciente deceso.
Ante el fallecimiento del licenciado Jesús Reyes Heroles, en marzo de 1985, el Presidente de la República, Miguel de la Madrid Hurtado, encontró la afortunada solución para sustituirlo en la Secretaria de Educación Pública con el licenciado, jurista, escritor, poeta y político José Miguel González Avelar, quien por esos días se desempeñaba como Senador de la República, representando a Durango, su entidad natal. Esta designación recibió el beneplácito de los círculos intelectuales y culturales del país.
Con las mejores credenciales tomó la estafeta de don Jesús y demostró la calidad de su servicio mediante un desempeño satisfactorio del 26 de marzo de 1985 al 30 de noviembre de 1988. Este emblemático personaje nació el 19 de marzo de 1937 en Victoria de Durango, México. Fue hijo del matrimonio formado por el revolucionario coahuilense General Medardo González Peña y la Señora María Avelar Durán nacida en Durango, hija del abogado Domingo L. Avelar. Estudió derecho en la UNAM y practicó la política toda su vida. Aficionado a la lectura y a la escritura dejó inconfundibles muestras de conocimiento y talento literario. Desarrolló una actividad pública que lo llevó entre otros cargos a ocupar de 1982 a 1985 la Presidencia de la Gran Comisión del Senado de la República.
Fue también Diputado Federal y ocupó honrosos lugares en diversas instancias públicas, entre ellas la Subdirección de Enseñanza Superior en la Secretaría de Educación Pública; Subdirector Jurídico del INFONAVIT, Catedrático en la Escuela Normal Superior de México, Profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM, Director General del Profesorado en la misma casa de estudios y Secretario de Educación Pública.
Su hijo Fernando González Compeán, destacó la trayectoria pública de su padre “ejemplo de rectitud y honestidad, vivió de su trabajo y eso fue lo que nos enseñó”. Como titular de la SEP fue congruente con sus principios y detectó las múltiples necesidades del Sistema Educativo Nacional. Su mayor preocupación era que la educación fuera “rehén de un sindicato que representaba los peores vicios de la política corporativa y la corrupción”. Desafortunadamente careció de tiempo y no contó con las condiciones políticas para lograr los propósitos de él y su antecesor.
Uno de los cargos de mayor reconocimiento fue el de Director General del Instituto Matías Romero y Estudios Diplomáticos de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Igual distinción mereció su desempeño en la Dirección General de Previsión Social de la Secretaría del Trabajo, así como el cargo de Director General de Relaciones Públicas de la Secretaría de Planeación y Presupuesto.
Dio muchos ejemplos de congruencia pues mientras otros de su generación estaban ocupados en diversos asuntos, él se mantuvo al lado del rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, en defensa de la autonomía universitaria en 1968. Siendo Secretario de Educación figuró entre los presidenciables. De haber prosperado este proyecto México hubiera tenido un presidente humanista y de ideas nacionalistas.
En la SEP se le recuerda por haber impulsado el Consejo Sectorial de Cultura, Recreación y Deporte (COSECRED), la definición de los Servicios Coordinados de Educación Pública en los estados, así como la reedición de las obras clásicas que promovió en su tiempo el Secretario José Vasconcelos. No sobra decir que fue también Subdirector de la Casa del Lago y miembro de la Comisión de Planeación Universitaria. Fue coautor de la obra Legislación Mexicana de Enseñanza Superior; la Constitución de Apatzingán y otros ensayos editados por la SEP en 1973.
Su obra, La Suprema Corte y la Política, es texto obligado en las universidades. Escribió también en 1971 Varona, La muerte de Adelita en 1973, Palíndromas en 1984, Clipperton, isla mexicana en 1992, La Educación del Entusiasmo 1999, Versos hospitalarios 2009. Escribió textos de carácter jurídico y sus ensayos periodísticos se ocupan de política y cultura.
Consideró siempre su asesor y maestro al escritor Juan José Arreola. Escribió una breve historia de la Universidad Juárez de Durango y un libro que contiene biografías de personajes históricos de su entidad natal. Murió en la Ciudad de México a los 74 años el 21 de noviembre de 2011.
