30 de abril, Día del Niño
Por: José Rodríguez Salgado
Dedico estas líneas a los niñ@s especialmente a quienes padecen hambre, enfermedades y carecen de medicinas.
Hoy es un gran día para los niñ@s de México, por Decreto del Presidente Obregón, desde 1924 es una fecha muy significativa. José Vasconcelos, Secretario de Educación, promovió la citada iniciativa. Para los padres y maestros remite a la conciencia y la responsabilidad de cuidar a las futuras generaciones que tienen la encomienda de aprender y reproducir hábitos, códigos, esencia y presencia del ser y quehacer de la humanidad. La misión está escrita en el expediente respectivo. Esta no es una efeméride más en el calendario escolar, significa un propósito noble y generoso de los que sueñan con el ideal de hacer de nuestro mundo la zona habitable en donde reine la paz, la justicia y el respeto a las leyes.
En varios lugares del planeta cientos de miles de niños son sacrificados por el dios de la guerra; muchos no alcanzan la tercera infancia y menos logran dominio pleno del alfabeto y el aprendizaje de lo elemental. El deseo unánime es que los infantes crezcan en un ambiente sano en donde se respete la vida humana por sobre todas las cosas. Esto es, evitar el aniquilamiento por pasiones y odios ilógicos. Se alienta la esperanza que cesen las guerras y que los niños de todos los pueblos de la tierra tengan un pan y un libro que los redima y libere.
No a la desolación y muerte, sí a la vida, la salud y la educación. Que los maestros sean cada vez mejores y que los padres de familia hagan de su paternidad un claro ejemplo de certeza y amor por el prójimo. Que todos reciban lo mejor de las conquistas humanas para el bien de la especie. Qué mejor homenaje para el niño en su día que la afirmación de la seguridad de que vivirá tranquilo, con alegría, sin hambre y sin miseria. En las familias y en las escuelas debe existir la preocupación por entender los Derechos del Niño.
Todos deben recibir lo que la humanidad ha conquistado para bienestar y conocimiento; provenir de padres sanos, capaces de transmitir el máximo de vitalidad, nacer en las mejores condiciones higiénicas y disfrutar de los cuidados que favorezcan su desarrollo; los padres deben ir al matrimonio lo mejor enterados de los problemas de la vida conyugal, la crianza y la educación de los hijos; el niño debe ser colocado de manera normal tanto física como intelectualmente; quien sufre miseria debe ser alimentado; el enfermo, asistido; el discapacitado, estimulado; el extraviado, conducido; el huérfano y el abandonado, protegidos. Debe ser el primero en recibir el socorro en épocas de calamidad. A todos brindarles la posibilidad de alcanzar el grado de cultura de que sean capaces, independientemente de circunstancias de índole económica, étnica, religiosa o social.
Tiene derecho a ser un agente de su propia educación y a sentir las bondades de la investigación y del descubrimiento de la verdad; a que se respete su mentalidad, no imponiéndole prejuicios o conceptos de la vida que dificulten o impidan la sana formación de su conciencia; a que sean respetados sus intereses, necesidades, actividades para que adquieran la responsabilidad de sus obligaciones frente a la colectividad y al alcance del máximo desenvolvimiento de su personalidad y de sus aptitudes para que desarrolle y cultive sus posibilidades. Por sobre todo buscar y exigir la razón de ser de las cosas.
Todo niño tiene derecho al aire libre para hacer sus trabajos, practicar sus juegos, ejercicios naturales y movimientos respiratorios que constituyan su mejor educación física y a recibir la educación del cuerpo que lo habilite al aseo de su persona. Se le debe dar una existencia lo más acorde con las leyes biológicas; proporcionarle las facilidades para su vida y un sentimiento de repulsión contra lo injusto y la explotación del trabajo humano.
Tiene derecho a ser miembro de una comunidad escolar que le brinde el disfrute de los mismos y ser un elemento activo, útil y eficaz que ponga su voluntad y sus facultades al servicio del bienestar común, a que se le haga patente en todo momento el valor de sus actos y considerar el servicio a la comunidad. No deben ser juzgados a la ligera hay que aclarar las influencias que ejercen en la conducta de los menores, el ambiente y las condiciones de la vida en que se encuentran sometidos.
Estos derechos forman parte del patrimonio ideológico de la humanidad, toca a la Sociedad y al Estado, convertir en realidad lo que no es otra cosa que una bella esperanza. 30 de abril de 2026
