Travesía de una historiadora
Por: José Rodríguez Salgado
A la Doctora Nohemí Trujillo Romero, con aprecio y adhesión a su gran saber.
Uno de los primeros recuerdos de la Doctora Josefina Zoraida Vázquez, es el día en que fue sola a inscribirse a la primaria, con el acta de nacimiento en la mano y seguramente con mucho miedo. A partir de ese momento tiene presente muy bien a las buenas maestras que tuvo, formadas por los empeños del profesor Lauro Aguirre; ellas le enseñaron a usar correctamente el lenguaje y le motivaron el interés por muchas cuestiones, en especial por la historia.
De esos años añora a su padre marcando en un mapa que iban ganando los aliados en la Segunda Guerra Mundial y los retratos de Churchill, Roosevelt y Cárdenas en su oficina. Están presentes las transmisiones radiofónicas de la XELA y que comentaba con él los cuentos o novelas que leía. Siempre fue un buen lector autodidacta y de amplia cultura; era editor y librero.
Fue casi siempre una mujer tímida. Podía hacer amigas, pero pasaba mucho tiempo aislada. Le gustaba imaginar cosas fantásticas; vivía en un mundo mágico, seguramente porque leía una gran cantidad de cuentos de hadas, especialmente de autores rusos. Muchas horas de su infancia transcurrieron entre la lectura y la radio.
Tuvo la suerte de estudiar en la Preparatoria #1 de la UNAM cuando se trataba de una escuela de alto nivel académico. Algunos de sus maestros eran los grandes intelectuales de la época como César Sepúlveda, el Chato Noriega, Erasmo Castellanos Quinto, Vicente Madaleno, Arturo Arnaiz y Freg. No tiene muy claras las razones que la llevaron a estudiar historia. Lo que llamaba su atención eran las matemáticas, la química y la biología. Estaba deslumbrada por los experimentos que había realizado madame Curie y se veía haciendo grandes aportaciones científicas al igual que ella.
Con los grandes avances de estos tiempos se sigue preguntando ¿por qué no estudió estas disciplinas? Sin embargo, la historia también le atraía porque su papá le había propiciado el gusto por ella y los libros eran uno de sus pasatiempos favoritos. Obviamente sigue interesada en leer libros de medicina, literatura, astronomía y prácticamente todo cuanto cae en sus manos. Antes de concluir la Licenciatura en Historia comenzó a dar clases en la Universidad Femenina y simultáneamente ayudaba en la librería. En 1956 decidió que ya era tiempo de buscar nuevas experiencias fuera del país. Escogió estudiar Historia de América en España y su solicitud de beca fue aprobada. Fue una estancia vital para su carrera, estuvo ahí dos años particularmente provechosos y obtuvo el Doctorado.
Al regresar realizó otros estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM, donde había iniciado verdaderamente su desarrollo como historiadora, con los admirados profesores Edmundo O’Gorman, Juan Ortega Medina, Alberto Escalona Ramos, Wenceslao Roses y otros más. Con O’Gorman había iniciado el estudio de la obra de Fernández de Oviedo y Bartolomé de las Casas. Durante aquellos años empezó su entrenamiento historiográfico reconociendo las aportaciones y enseñanzas de sus maestros.
Poco después consiguió otra beca para continuar con sus investigaciones, esta vez en Argentina. Allí estudió técnicas, pues le parecía que algunas de las clases que se impartían en la Facultad de Filosofía y Letras eran muy aburridas. Realmente no deseaba repetir el tedio con el que otros maestros enseñaban historia en nuestro país. En Argentina tuvo la oportunidad de conocer a excelentes historiadores entre ellos el prestigiado José Luis Romero.
Estando en ese país sudamericano recibió una invitación para colaborar en el Seminario de Historia Moderna de México, que dirigía don Daniel Cossío Villegas en El Colegio de México. La maestra Josefina acertó y a la par trabaja para la Universidad Iberoamericana como directora de la carrera de historia. Fue la primera directora de la carrera en esa universidad.
La invitación del maestro Cossío Villegas la había tomado por sorpresa, pero era una oportunidad que no podía dejar pasar. Don Daniel además de respetado historiador fue un gran promotor cultural, fundador del Fondo de Cultura Económica y El Colegio de México, así como varias revistas de verdadero crédito. Era sumamente creativo y poseía un proyecto cultural, intelectual muy coherente y de gran altura… Continuará
Marzo 12 de 2026
