Joaquín Mier Peralta, una gran pérdida

Por: José Rodríguez Salgado

Mis renovadas condolencias a la familia, amigos y paisanos del Lic. Joaquín Mier Peralta. RIP

Hace una semana precisamente el 12 de febrero recibí la llamada de la maestra Aída Martínez en que me comunicaba que minutos antes su esposo Joaquín Mier Peralta, había fallecido. Durante ese día y los siguientes, el teléfono de amigos, familiares y compañeros siguió transmitiendo llamadas de fraterna y respetuosa condolencia.

Este suceso no es un acontecimiento menor. Tixtla, Guerrero y el país pierden a uno de sus más destacados hijos, cuya característica principal fue su capacidad de servicio en favor de las mejores causas. Desde su juventud luchó al lado de la maestra Beatriz Hernández García, para defender la Biblioteca Pública que había sido despojada de las instalaciones con el apoyo del párroco de Tixtla. Después de meses de intensa protesta, el gobierno federal resolvió favorablemente el conflicto.


Su paso por la Escuela Nacional de Maestros fue sobresaliente, como estudiante y dirigente en la Sociedad de Alumnos en donde la comunidad guerrerense encontró orientación y abrigo de parte del amigo Joaquín, quien alentó además la organización de grupos provenientes de las distintas regiones del Estado de Guerrero. Como Presidente de la Asociación Nacional de Tixtlecos y Amigos, logró compactar las voluntades en favor de su ciudad.

Su mayor mérito fue la gestión para que el pintor Jaime Antonio Gómez del Payán realizara los murales que sintetizan el proceso histórico de nuestro país en lo general y de Tixtla y Guerrero en particular. Esa magnífica obra que se encuentra en las instalaciones de lo que fue la casa del caudillo suriano, contó con la respuesta del pueblo y de asociaciones culturales del país. Se distinguió como pulcro y eficaz funcionario público en los diversos cargos que la administración federal y el gobierno del Estado de México le encomendaron.

Fue Diputado Local, representante del Segundo Distrito Electoral con cabecera en Tixtla. Se manejó en éste como en todos sus trabajos con honestidad, rectitud y honradez que le merecieron reconocimiento unánime. Sobre su desempeño en el sector público y entrega a las causas populares esta columna se refirió amplia y detalladamente a finales de 2025. Ahí se ponderaron sus virtudes, inteligencia y bonhomía. Fue un hombre de conducta recia y limpia, modesto y moralmente fuerte. Solidario con todo lo justo, presto a brindar ayuda, comprensión y consejo ante el sufrimiento y pena ajena. A todos brindó respeto y trato humano. Su amistad y entrega sincera, habrá de recordarse siempre.

Ante todo, fue un maestro en toda la extensión de la palabra. Su sabiduría y discreción rebasaban todo límite. Siempre nos hizo sentir que su misión se complementaba con nuestro pensamiento y acción. Recordaremos su tolerancia y adhesión al cumplimiento de la ley. Joaquín Mier no imaginaba nada en términos de filantropía pasajera, para él la bondad humana estaba por encima de todo y que había que apegarnos a la práctica del derecho que a su juicio “no podía ser ni una evocación nostálgica, ni una promesa engañosa”.

Supo asimilar la naturaleza guerrerense, la amplitud y generosidad de la laguna tixtleca y el paisaje risueño de su amada ciudad. Perteneció a una brillante generación de mentores que heredaron la sabiduría y el patriotismo de Altamirano, Adolfo Cienfuegos y Camus, Pedro Astudillo Urzúa, Alejandro Sánchez Castro, Plácido García Reynoso, Ernesto Moreno Bello, Juan Catalán Berbera e Ildefonso López Parra, por citar algunos.

Creció sobre la base de la educación, comunicación, infraestructura y propósito nacional de la Revolución Mexicana. Fue producto junto con su generación de la escuela pública. Honró a la Nacional de Maestros y a la Facultad de Derecho de la UNAM; fue director de los periódicos “Lince de Guerrero” y “Canto Criollo”; participó en cuanta actividad cultural era convocado. Podría sintetizarse que la de él, fue una vida de continuidad en la cultura, el desarrollo de la economía, la impartición de justicia y la política democrática.

Su deceso es algo que duele de verdad. Extrañaremos su palabra, sencillez, humildad, lecciones supremas de grandeza. Al despedirnos le reiteramos nuestro respeto y cariño fraternos, en espera de reanudar el diálogo en futuros encuentros. Descanse en paz.


Febrero 19 de 2025.