No desaprovechemos la experiencia educativa
Por: José Rodríguez Salgado
En recuerdo del Profr. Vicente Carbajal García, ejemplo de limpieza profesional.
La vieja demanda normalista se cristalizó en 1984, mediante la publicación en el Diario Oficial de la Federación de la Reforma que establecía el grado académico de Licenciatura para la Educación Normal. Con ello se dio uno de los avances más trascendentales en la historia de la enseñanza en México y punto de partida para revalorar el ejercicio profesional.
Se ha dicho que existe una última relación entre la preparación de los maestros, la calidad de la educación y el desarrollo nacional. Para cumplir con la ambición generalizada de contar con mejores maestros es indispensable establecer claridad en los objetivos de formar el magisterio que el país reclama, para ello, debe regularse el crecimiento desmesurado de escuelas destinadas a la enseñanza elemental. La mayoría son particulares que preparan egresados para el desempleo. Muchas de estas instituciones violan los preceptos constitucionales y reglamentarios y son verdaderos negocios. Es elevada la cifra de profesores sin plaza. La educación normal debe ajustarse a la orientación definida en la Constitución que señala atributos y obligaciones a las escuelas de este carácter.
Nuestras leyes señalan una orientación ideológica y establecen también limitaciones. La educación normal debe ser científica, laica, democrática, social, nacionalista y de internacionalismo solidario en la independencia y la justicia. Los particulares pueden impartirla siempre y cuando se ajusten a la orientación ideológica y al contenido del Artículo Tercero Constitucional. Obviamente “deben contar con la autorización expresa del poder público, ésta podrá ser negada o revocada sin que contra todas las resoluciones proceda juicio o recurso humano”.
La educación normal además debe estar planificada racionalmente en su desarrollo, no operar fuera de la legalidad. La preparación de profesores se ajustará a la proyección de la demanda social de la educación. Es contraproducente que por falta de programación se defrauden las esperanzas de quienes estudian en las escuelas normales.
Muchos jóvenes estudian en estos planteles porque suponen que al terminar sus estudios encontrarán empleo como maestros y después seguridad económica para siempre. La matrícula debe planearse para regular la inscripción y así garantizar a los estudiantes normalistas que al terminar sus estudios se les otorgará una plaza.
Ni la ilegalidad, ni la anarquía deben prevalecer en un sector de la educación como el de la enseñanza normal. El Estado no puede abandonar su responsabilidad de planear, orientar, dirigir y supervisar el sistema de escuelas que preparan a los jóvenes para el ejercicio magisterial. La insistencia generalizada es maestros responsablemente formados. Está comprobado que ni las utopías socialistas, ni las condenas al capitalismo rampante son la solución. Los jóvenes mexicanos merecen que México renueve y reconstruya el discurso de la educación mexicana, actualmente perdido y desviado. Todos estamos obligados a contribuir y levantar en México la fe en la educación nacional que transforme la vida cotidiana.
El reclamo unánime actual es evitar las desmesuras y desórdenes en la materia, para ello, se requiere delinear un nuevo perfil mediante la efectiva participación popular que modifique la estructura y operatividad del sector. Estas notas últimas llevan el propósito de reforzar la conciencia sobre la importancia del sector educativo para todo cambio que se proponga el Estado. Si queremos un México fuerte, organizado, bien preparado, con convicciones firmes y generosamente motivado para la solidaridad y el trabajo, debemos cuidar la formación del magisterio y someter al escrutinio de expertos y conocedores en la materia que diseñen y reestructuren lo que haya lugar.
No está por demás leer y analizar las aportaciones de los prohombres que pusieron las bases del Sistema Educativo Mexicano. Que estos cien años de normalismo rural sean el punto de referencia para mejorar el Sistema. Aprovechemos la experiencia, no todo es desechable. Febrero 12 de 2026
