Educación Rural, agenda pendiente

Por: José Rodríguez Salgado

Mi felicitación al maestro Marcolino Valle Rodríguez, por su reciente cumpleaños.

Agradezco los comentarios al tema sobre el normalismo rural, a la obra del maestro Rafael Ramírez y el futuro de la educación rural. Todos coinciden en que este gran proyecto se frustró y que de haber prosperado plenamente otro sería nuestro destino como nación. Para los mexicanos la buena escuela debe ser la nuestra, la que recoge las experiencias universales y las de nuestro propio pasado y se adapta a las realidades presentes.


Las opiniones coinciden en que don Rafael Ramírez, pensó toda su vida constantemente en la educación de los campesinos mexicanos. Efectivamente, fue el animador más lúcido y vigoroso de la escuela rural y el creador más fructífero de la teoría y la organización jurídica y académica de la educación moderna de la nación. Es el personaje que mejor se compenetró e identificó con el programa educativo de la Revolución Mexicana.


Fue un insobornable defensor de la justicia y un generoso y fecundo promotor de la educación. Sin duda apoyó el saber científico entre los maestros para que mejorarán sus tareas de enseñar a la niñez y propiciar el desarrollo de la comunidad. Fue maestro de maestros y sus discípulos y colaboradores dieron valiosas aportaciones a la educación pública.

Se entregó a servir a la educación del pueblo, con su palabra oral y escrita, con su acción fecunda, su amor a los niños y con toda la pasión de mexicano, expresó con propiedad los ideales de la revolución en planes de estudio, en métodos de trabajo, en organización escolar democrática y en todas sus obras pedagógicas.


Don Jaime Torres Bodet, en sus Memorias dice que el maestro Rafael Ramírez era apasionado, brusco, a veces duro. “Era un ejemplo de tenacidad, de honradez y de estoicismo. Nadie más humilde ante los humildes, ni más soberbio ante los soberbios. Había pasado entre todos los pantanos de la política educativa como las aves cantadas por Díaz Mirón, sin que lo manchase jamás el lodo”.


Cuenta uno de los mejores discípulos de don Rafael, que cuando un ministro de educación inició un ataque a fondo en contra de su muy amada educación rural, frente a la sumisión de los oportunistas, en plena Subsecretaría de Educación, como protesta, recitó la cuarteta siguiente: “Como nuevo León Toral, Véjar Vásquez, Octaviano, con el puñal en la mano, mató a la escuela rural”.

Quien narró la anécdota anterior, el profesor José Santos Valdés afirmó que el maestro Rafael Ramírez debe figurar como el más limpio paladín de nuestra educación revolucionaria, por su vida luminosa, su dinamismo y honestidad; por su sabiduría, hondura de su patriotismo y de su sentido de amor por los niños de México, por su gran capacidad educadora.


Las escuelas normales rurales junto con la escuela rural mexicana fueron orgullo en su tiempo, desafortunadamente han pasado por crisis frecuentes, descuido e irresponsabilidad. Hubo épocas que estas escuelas se abandonaron a su suerte, sus funciones a causa de los múltiples conflictos hicieron que se interrumpieran sus trabajos y provocaron desmanes e inquietudes sociales.


Un hecho cierto es que se hace necesario revitalizar las normales rurales con el ejemplo valeroso del antiguo maestro rural. No hace mucho el investigador de asuntos laborales y educativos Ricardo Aguilar Gordillo, a propósito de este asunto, propuso que las normales rurales no debían desaparecer; a cambio tienen que ser revaloradas y restructuradas “para que puedan responder a los nuevos requerimientos de la educación preescolar y primaria que enfrentan las comunidades apartadas y de bajo desarrollo”.


La situación de la educación rural es verdaderamente compleja, además de los elevados índices de reprobación, la falta de escolaridad de los padres, la ausencia en muchos casos de maestros debidamente profesionalizados con arraigo en la comunidad, el retraso en la distribución de libros auxiliares y materiales didácticos, entre graves problemas que amenazan la actividad magisterial normal como la inseguridad que crece por todos lados.

Esta es una agenda pendiente.


Enero 29 de 2026