Alondra, nueva novela testimonial
Por: José Rodríguez Salgado
Feliz año a todas las familias guerrerenses, que gocen de paz y tranquilidad.
Con el mayor gusto y satisfacción presento la primera colaboración de mi columna en este 2026 que recién despertó a la luz. He seleccionado comentar el relato novelado “Alondra”, que lleva como subtítulo De los viejos a los nuevos amores, del escritor y pedagogo Humberto Manzo Ramírez, oriundo de Cruz Grande y radicado desde muchos años atrás en Chilpancingo, capital de Guerrero. Como especialista en educación se ha dedicado con éxito al análisis de esta materia. Recientemente puso en circulación la valiosa obra “La Educación en Guerrero”, que fue bien recibida por la comunidad magisterial suriana.
Adherido al ser y quehacer de su región tuvo el acierto de redactar y publicar un grueso volumen que describe las particularidades de la Costa Chica guerrerense, en donde señala con conocimiento y propiedad las características monográficas de esta región, bella, atractiva y saludable en todos los ángulos. Los aldeanos y ocasionales visitantes admiran su mar, amplio cielo azul y una población ejemplarmente laboriosa. Vale la pena seguir sus recomendaciones y asomarse a desglosar esa información útil no sólo para fines turísticos.
Me causó grata sorpresa encontrar y leer este nuevo relato testimonial que incursiona y se adentra en el tema del amor y la manera como se conoce en ese girón de la patria chica. En cada una de las páginas de la novela se encuentran valiosos testimonios de las diferentes formas de comunicación entre los enamorados y/o amantes costachiquenses y finalmente, cómo resuelven el gran problema de formalización de las relaciones amorosas los jóvenes de aquellos rumbos.
Con lujo de detalles Manzo resume los recursos prácticos y métodos previos al noviazgo propiamente dicho, el matrimonio y la espera del arribo del primogénito. Desfilan en estas páginas la descripción de fórmulas y costumbres propiamente costeñas en materia de amores, dolores y sinsabores. Ciertamente hay hechos y circunstancias que el tiempo ha ido borrando y dando lugar a formas innovadoras para que las familias se relacionen y los jóvenes establezcan otros mecanismos para sostener su noviazgo, pedir la mano de la amada y organizar las ceremonias de las bodas civil y religiosa. Es asombroso enterarse de los recursos que se ponen en juego para el caso.
Aquí desfilan los amores de tres generaciones que tienen en común la irrenunciable decisión de conseguir sus fines. La lectura que empezó como simple curiosidad terminó capturando y despertando admiración, gusto e interés en el género. Verdaderamente recomiendo su lectura y deseo disfruten todos y cada uno de sus capítulos de este relato romántico que explica que en materia de amores no hay pesimismos ni renunciaciones; que en la vida no aparecerá el desaliento, ni en el corazón habrá sitio para el tedio.
Podríamos decir que el costeño es un optimista por naturaleza, porque es un ser de esperanzas. Es capaz de convertir las derrotas en triunfos mediatos y una enfermedad en motivo de espiritual fortaleza; los pecados, en propósitos de enmienda y los vicios, en ansias de liberación y aún la muerte misma, en vida verdadera. Los ideales, escribió Carl Shuroz, son como las estrellas que no se pueden tocar con las manos, pero sí señalan al marinero en el limitado desierto de las aguas y las toma por guía y siguiéndolas llega a su destino.
El costeño ama a su tierra y a su gente, en el entendido que la vejez no es cuestión de calendarios, sino de almas. Mientras éstas sean jóvenes, el hombre es juvenil, no importa los años que tenga, porque alienta ilusiones. Son hombres de ideales y cuando se pierden, empiezan a envejecer. El autor lo sabe bien, volver no es tanto mirar hacia atrás, la fuerza de una vida se mide no por lo vivido sino por el entusiasmo. Entre más proyectos tenga uno, entre más sueños albergue y más ambiciones y programas de trabajo diseñe, el alma es más sana y más robusta, menos enfermiza, menos sujeta a lo inevitable, que con el tiempo todo lo empolva.
Otras costumbres llegan, pero el recuerdo de Alondra pervive como fiel testimonio de vida del amor, que todo lo puede, cuando es limpio y sincero. Felicidades Dr. Manzo. Enero 08 de 2026
P.d. Los familiares y amigos del Dr. Martín Román Delgado, eminente maestro de escuela y diestro galeno, reciban mi solidaridad moral y condolencias por su reciente deceso en su pueblo Apaxtla de Castrejón.
P.d. A la comunidad agrupada en el Círculo Social y Cultural Teloloapense, en CdMx, expreso mis sentidas condolencias por el fallecimiento reciente del maestro Salvador Urióstegui Salazar, quien fuera un fuerte propulsor y divulgador de las costumbres, historia y tradiciones de Teloloapan, Gro., su tierra natal. RIP.
