Las drogas problema alarmante

Por: José Rodríguez Salgado

Un respetuoso recuerdo al ilustre científico teloloapense Bernardo Villa Ramírez, en un aniversario luctuoso más de su deceso.

En seguimiento a este tema priva la insistencia que el asunto es de mayor peligro para la salud física y mental de las personas. Uno de los pilares para su atención es la prevención del consumo. Los jóvenes prefieren el alcohol y otras sustancias malignas que se explica por la falta de supervisión de los padres, la ruptura de la estructura familiar tradicional, la influencia de los medios de comunicación, la búsqueda de diversión, el sentirse bien y la presión de amigos y compañeros. Es un problema capaz de producir alteraciones en la salud así como desajustes sociales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), droga es toda sustancia psicoactiva que introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce de algún modo una alteración del natural funcionamiento del Sistema Nervioso Central (SNC) del individuo y además es susceptible de crear dependencia ya sea psicológica, física o ambas.


Todo mundo sabe pero vale la pena repetirlo que hay diversos tipos de drogas además del alcohol que junto al tabaco son aceptadas socialmente. También existe el consumo de opiáceos, cocaína, mariguana o cannabis y otras sustancias como sedantes hipnóticos y ansiolíticos, alucinógenos y drogas sintéticas como las anfetaminas. Todas ellas producen un gran “enganche” y resulta difícil dejarlas, puesto que crean dependencia emocional y psicológica.

De acuerdo con la OMS las sustancias psicoactivas modifican la conciencia, el estado de ánimo o los procesos de pensamiento del individuo. *Evitar la adicción requiere esfuerzo y conciencia de ello, estar informados de los efectos negativos, conocer sus riesgos y consecuencias para tomar decisiones conscientes. *Construir relaciones saludables. Tener un entorno seguro puede ayudar a encontrar apoyo sin la necesidad de recurrir a las drogas, evitar el estrés, hacer ejercicio, practicar deporte, yoga, meditar, leer, dormir bien o hablar con un terapeuta.


Considerar que cada persona es diferente y puede ser vulnerable a múltiples factores. Lo prudente es informar a las víctimas para prevenir los riesgos asociados con el uso de sustancias psicoactivas y promover su bienestar emocional y mental. Se inicia generalmente por la presión de grupo. Hay que aprender de las malas influencias y a decir “no”. Cuidar nuestra salud y reducir los riesgos asociados al consumo de sustancias nocivas. Los jóvenes son especialmente vulnerables debido a que su cerebro todavía está en desarrollo.

Este es un problema muy serio porque se derivan otras enfermedades agravantes como la esquizofrenia y otras patologías. Hay sustancias químicas que alteran el cuerpo y hacen que la persona asuma comportamientos incontrolables y cambie su personalidad, el estado de ánimo y el pensamiento. Un aspecto a considerar es el conocimiento de leyes y reglamentos que controlan el uso médico y que prohíben su tráfico y empleo ilegal. En el caso de los estudiantes deben aprender que al incurrir en su consumo infringen la ley y se hacen acreedores a múltiples sanciones.

Hay que alertar a los consumidores respecto a las personas que utilizan la inquietud e inexperiencia para incitar a probar y más tarde a consumir regularmente diversas drogas creando dependencia biológica y psicológica difícil de controlar. Los representantes del sector privado tienen una señalada contribución en las políticas y desempeñan un valioso papel en la concertación de acciones que permitan una correcta aplicación en las conductas. Su participación es determinante para que un país crezca sano y ajeno a excesos y vicios.

Seguiremos insistiendo que los directores de instituciones académicas y de investigación científica se sumen decididos a tareas de orientación y vinculación que garanticen una niñez y juventud alejada de estas provocaciones. Toda campaña debe ser independiente de politiquerías y solemnidades. La vida de los estudiantes mexicanos es lo que cuenta por lo que hay que contrarrestar el ocio y las perversidades de todo tipo. En cambio privilegiar ejercicios de reflexión, conocimiento y convencimiento de mantenerse alejado de los peligros que rondan las escuelas y barrios.


Estos temas deben ser prioridad en el diseño de los Planes Educativos de Desarrollo para neutralizar las grandes crisis que azotan y erosionan las estructuras de este convulso siglo XXI, caracterizado por la pobreza moral, hambre, desolación, muerte, engaño, miseria, dolor y pesimismo generalizado. Se trata de encontrar asideros válidos para salvarnos de la debacle. La educación no es sólo una tarea de la escuela, importa igualmente el medio ambiente y la sociedad en su conjunto.

Si queremos que prospere toda cruzada salvadora debemos contar con el concurso del sector educativo, sólo así daremos mejores cuentas a la sociedad.


P.d. Gracias por los comentarios que me hicieron llegar sobre la columna anterior. Saludos atentos

Mayo 01 de 2025