Vicky Barrios


Chilpancingo, Guerrero, Dic. 17.- Este martes 16 de diciembre dieron inicio las posadas, una tradición religiosa que representa el caminar y peregrinar de María y José cuando se acercaba el nacimiento de Jesús. Al finalizar cada posada se rompe una piñata de siete picos, la cual simboliza los siete pecados capitales, mientras que el palo representa la fe, con la que se puede vencer todo lo malo, explicó el sacerdote Víctor Manuel Aguilar, párroco de la Iglesia del Señor de Las Maravillas.


La primera posada, celebrada la noche del 16 de diciembre, tiene un valor simbólico especial, ya que marca el inicio del recorrido. Representa el primer intento de José y María por encontrar refugio y, al mismo tiempo, invita a la reflexión sobre la apertura del corazón y la solidaridad con los demás.

Las posadas se realizan durante nueve días, iniciando el 16 y concluyendo el 24 de diciembre con el nacimiento del Niño Jesús. Simbolizan los nueve días que María y José peregrinaron en busca de refugio antes del nacimiento de Jesús y también se asocian con los nueve meses de embarazo de la Virgen María.

Quienes más disfrutan de las posadas, independientemente del aspecto religioso, son los niños, ya que después de romper la piñata reciben un aguinaldo con colación, que anteriormente contenía cacahuates, cañas, jícamas, tejocotes, mandarinas, galletas de animalitos y algunos dulces; actualmente, en muchos casos, solo incluye dulces en diferentes presentaciones.


También se ha vuelto costumbre que para los adultos se ofrezcan alimentos, antojitos mexicanos, ponche, atole o refresco, y que permanezcan conviviendo durante un par de horas mientras los niños juegan alrededor.