Boletín


Chilpancingo, Gro., Marzo 12.- La diputada Luissana Ramos Pineda propuso reformas y adiciones a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Estado de Guerrero, con el objetivo de reconocer y sancionar la violencia estética como una forma específica de agresión contra las mujeres, derivado de que la imposición de estándares de belleza rígidos actúa como un mecanismo de control social que vulnera la autonomía, la salud mental y el libre desarrollo de la personalidad.


Al exponer la propuesta en la sesión ordinaria de este miércoles, puntualizó que esta forma de violencia tiene su origen en estructuras históricas profundamente arraigadas, particularmente en un sistema patriarcal que durante muchos años ha impuesto reglas y expectativas sobre cómo deben verse, comportarse y presentarse las mujeres ante la sociedad. Bajo una cultura machista, se ha ejercido una presión constante que busca dictar cómo deben vestir, lucir y, en muchos casos, cómo deben decidir sobre su propio cuerpo.

Agregó que se ha reforzado una idea equivocada de lo que se considera “estéticamente correcto”; estos modelos —señaló— no solo excluyen la diversidad, sino que también generan inseguridad, discriminación y violencia simbólica hacia quienes no encajan en esos parámetros.


Refirió que, en Guerrero, esta violencia tiene rostros muy específicos y se manifiesta cuando hay mujeres que son discriminadas al evaluarse su “imagen”, color de piel, peso corporal o edad por encima de su capacidad profesional, así como cuando niñas y adolescentes crecen creyendo que su cuerpo es un objeto de escrutinio público y no el territorio de su propia libertad.


Enfatizó que no se puede permitir que el libre desarrollo de la personalidad, derecho humano consagrado en la Constitución, continúe siendo vulnerado por comentarios despectivos, burlas o exigencias corporales que ponen en riesgo la salud física y mental de las mujeres.


Por ello, con la iniciativa de reformas y adiciones al artículo 9 de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia se incorpora la violencia estética como un tipo de violencia, lo que da certeza jurídica a las víctimas y facilita la actuación de las autoridades para prevenir y sancionar estas conductas. Sobre todo, se envía un mensaje contundente: el cuerpo de la mujer no es un espacio de propiedad pública ni un objeto de consumo.

La propuesta fue turnada a la Comisión para la Igualdad de Género.