Por: J. David Flores Botello
DENGUE: LOS SIGNOS DE ALARMA Y EL DENGUE GRAVE-DON CHIMINO
DENGUE: LOS SIGNOS DE ALARMA Y EL DENGUE GRAVE.- El dengue es una enfermedad viral transmitida por mosquitos del género Aedes, como el Aedes aegypti el cual se reproduce en recipientes con agua estancada. Es una enfermedad endémica en muchas partes del mundo, especialmente en áreas tropicales y subtropicales. Es un problema de salud públca en México, y más en el estado de Guerrero que ocupa el primer lugar de dengue, desplanzando al estado de Tabasco.
El dengue presenta diferentes formas de manifestarse, desde una enfermedad febril aguda hasta casos más graves de dengue con signos de alarma o dengue grave. Hablar de dengue nos puede llevar mucho espacio y hoy nos enfocaremos en las formas más preocupantes del dengue y cómo reconocer sus signos distintivos. El dengue se caracteriza por una fiebre alta, dolores musculares y articulares, dolor de cabeza y erupción cutánea. En la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen en aproximadamente una semana. Sin embargo, existen diferentes clasificaciones para identificar los casos de dengue. Se considera “Caso Probable de Dengue No Grave”, cuando una persona presenta síntomas típicos de dengue, como fiebre, dolores musculares y articulares, dolor de cabeza y erupción cutánea, pero no muestra signos de alarma o complicaciones graves. Estos casos suelen tratarse con manejo sintomático y descanso adecuado en casa. En el “Caso Probable de Dengue con Signos de Alarma”, una persona presenta los síntomas típicos de dengue, pero también muestra signos de alarma que pueden indicar un mayor riesgo de complicaciones. Estos signos de alarma incluyen dolor abdominal intenso y continuo, vómitos persistentes, sangrado de mucosas, acumulación de líquidos, dificultad para respirar y alteración del estado mental. En estos casos, se recomienda buscar atención médica de inmediato, ya que pueden requerir hospitalización y tratamiento adecuado. El “Caso Probable de Dengue Grave”, se refiere a situaciones en las que una persona presenta los síntomas típicos de dengue y muestra complicaciones potencialmente mortales. Estas complicaciones pueden incluir daño en los órganos vitales, como el hígado, el corazón y los pulmones, y se manifiestan como sangrado grave, insuficiencia orgánica o choque. Los casos de dengue grave requieren hospitalización y atención médica urgente. Es importante estar alerta ante los signos de alarma del dengue, ya que indican la necesidad de buscar atención médica de inmediato. Si el paciente experimenta dolor abdominal intenso y contínuo, vómitos persistentes, sangrado de mucosas, acumulación de líquidos, dificultad para respirar o alteración del estado mental, es fundamental acudir a un hospital para recibir una evaluación y tratamiento adecuados. La mejor forma de prevenir el dengue es evitar la reproducción de los mosquitos transmisores. Esto implica eliminar los criaderos de mosquitos alrededor de nuestras casas, como los recipientes con agua estancada. Además, es importante protegerse de las picaduras de mosquitos usando repelente, ropa de colores claros de manga y pantalones largos, colocando mosquiteros en las ventanas y puertas, dormir con pabellones y, en ausencia de los niños y con precaución, usar insecticidas casa y jardín.
DON CHIMINO.- La alberquita inflable que le merqué a mi Puchunga pa que no sufriera tanto de la pinchi calor que ta´ pegando tiene tres partes, cad´una tiene una como válvula pa inflarlas y un tapón cad´una. La palmerita del centro tambor tiene su propia válvula con su tapón, pero más pequeño. La vez pasada no les quise paticar como mero sucedieron las cosas cuando la traviesa Chisquistrisquis se tragó uno de los tapones, de los tres, el de más de abajo. Como ya sabía yo que se le iba a salir l´aire, en chinga me salí de la alberquita onde tábamos muy agusto yo y mi Púchun, corrí tras ella que salió echa la raya. La muy taruga, por arriendarme a ver, se trompezó con una silleta quedando patas p´arriba. No sé si jue por el susto o por el golpe pero el mentado tapón que llevaba mordisquiando, se le metió pa´dentro del hocico. Cuando llegué hasta ella taba toda turulata, con la tatema tembeleca, moviéndola pa un lado y p´al otro, de pronto, asina patas arriba, se arrempujó con sus lomos p´arriba, cayó de lomos de nuez y volvió a brincar p´arriba, haga de cuenta como chapulín en comal caliente. Jueron tres, cuatro o creo cinco veces que reparó asina. Yo veía su desesperación por tener atorado el tapón, lo pior que ni tosía ni ladraba a ver si asina lo echaba pa fuera, pero no. La abracé a la altura de su pecho, me asomé pa dentro de su hocico y alcancé a mirar el tapón que lo tenía atravesado, tonces, le metí mi dedo pá dentro pa tratar de sacárselo pero, mero cuando lo toqué, se lo tragó. Pegó otro brinco, cayó de patas y se echó a correr con mi Púchun que, cuando sintió que me salí del agua en chinga, oyir el sonido de l´aire que se taba saliendo, sentir que se taba desinflando la alberquita y regándose l´agua, mejor se salió pa juera, cuando miró cómo le hacía la perrita se rete espantó, me dijo que pensó que taba convulsionando y que se iba´ogar. Cuando llegó hasta ella, la cargó, la abrazó y la otra feliz, sacado su luengota larga que se la pasó por los cachetes de mi vieja, que más la abrazaba contenta de que no pasó a mayores. A otro día, despues de que salió de la alberquita a onde la jallé metida, se puso a sacudirse l´agua mojándome mis canillas. Nomás la anduve cazando a ver y hacía su popó y rescatar el tapón. Yo ya sabía que, pa hacer mejor de la popó y no estriñirse, lo mejor es comer harta fibra, asina que no le dí de sus güiscas sino que le jui a re calentar un caldo de pollo que taba en el refri con una pechuga adentro. En lo que se enfriaba y, como sé que le gustan los plátanitos asados con leche nestlei, le cociné dos grandecitos. Ya que se le quitó lo caliente al caldo, le eché dos tortillas en cachos, como para chilaquiles, se lo revolví y se lo jui a echar en su plato de comer. Ora sí, en vez de castigarla por su travesura y darle puro alimento de perros, mejor le tuve que dar eso con fibra con tal de que hiciera popó lo más pronto posible. Lo primero que se zambó jue la pechuga, a luego las tortillas y al final, el caldo que lo lambió con tanta ansia, por tanto que le gustó, que ya casi hace taquito su lüenga pa usarla como popote. Ora sí, como dicen, tragó como perra, por momentos parecía como si quisiera agarrar con sus manos su plato y empinárselo. Los plátanos ni se diga, se los tragó en un dos por tres y dejó el plato rechinando de limpio. Como no hizo popó en el día, ni por la tarde, por la noche la saqué a dar una güelta a la cuadra, a ver si asina, y no. Nada más iba oliendo postes, banquetas, algunas puertas y portones, y de la poposiada ni máiz palomas. A otro día, l´agua de la alberquita olía a perro. Dende entonces no dejé que ni se acercara pa que no se juera a meter otra vez. Estuve a punto de amarrarla o encerrarla en el cuarto de los trevecos por tan terca que taba de quererse meter. Y lo ´biera hecho y asina no le viera clavado sus colmillos, adivinar por qué, a las otras dos partes de la alberquita que agún todavía taban infladas. L´agua se regó todita al terminarse de desinflar la alberquita. Después de 2 días hizo popó y sacó el tapón, pero ya para qué. Por más que busqué parchar los hoyitos que le hizo ya no se pudo inflar. Pienso llevásela al que parcha las cámaras de las llantas a ver si le pone parches vulcanizados, chance y sí téngamos de nuez la alberquita inflada y con agua. Hablando de l´agua, a los dos días de que nos llevaron la pipa de agua, me dijo mi vieja que se tuvo que enjuagar tres veces porque nomás no se le quitaba el olor a pescado y sí, yo me percaté que asina olía al lavar unos trastes, tonces, me jui a asomar a la cisterna, al destaparla, me pegó una jediondez que casi me gomito, tapándome mis narices me asomé y alcancé a ver unos pescados flotando y… híjoles, ora sí me rete colgué, áhi nos pa l´otra, graciotas.