Miscelánea de agosto 2023 – Don Chimino
Por: J. David Flores Botello
MISCELÁNEA DE AGOSTO 2023.- BANQUETAS Y CALLES SECUESTRADAS. – ¿A quién corresponde vigilar que las banquetas de nuestra ciudad no sean secuestradas o tomadas por la gente? ¿Acaso a la oficina de reglamentos, a protección civil, a gobernación, a tránsito municipal porque no solo las banquetas sino también se apropian de las calles? No solo tenemos banquetas desniveladas, algunas son muy pequeñas, otras con hoyos o zanjas, con escombro o material de construcción que dificultan el deambular por las mismas. Algunos dueños de negocio las han privatizado, exponen su mercancía haciendo una especie de prolongación de sus tiendas. Otros, sacan mesas, sillas y venden diferentes tipos de alimentos ocupando banquetas y calles, poniendo en riesgo la vida de la gente que acude a consumirlos pues quedan al borde del arroyo vehicular. Muchos piensan que la banqueta y la calle que está enfrente de su casa son “su” calle y “su” banqueta. Ponen jardineras, plantan árboles, estacionan autos sobre la banqueta, hacen rampas para ingresar a sus cocheras, ocupando no solo la banqueta sino parte de la calle, dejando bordes que hacen las veces de topes pudiendo afectar a las llantas de los autos que por ahí transitan. ¿Les gusta y son partidarios de la ecología y quieren plantar un árbol? Pues háganlo, pero dentro de su casa, en su patio y no interrumpan el libre tránsito peatonal. ¿Por qué permiten las autoridades este caos? ¿Por qué no hay orden? Muchos de los arbolitos que plantan, como los ficus, preferidos por la gente, favorecen la presencia de plagas como las cochinillas, los pulgones y los ácaros que afectan a otras especies de árboles incluyendo los frutales. ¿Por qué acostumbrarse a que cada quien haga de “su” calle y “su” banqueta lo que le venga en gana? ¿Por qué los transeúntes debemos resignarnos a usar la calle, o parte de esta, y no las banquetas para deambular? ¿Acaso las autoridades temen hacer cumplir la ley? O ¿Hay moche de por medio? Todos tenemos derecho a ganarnos el pan de cada día poniendo nuestros negocios, pero no a ocupar las banquetas y calles para vendimia impidiendo el libre tránsito peatonal y vehicular. Somos de la idea de no imponer sino de dialogar y convencer de que, a todos conviene tener libre tránsito por banquetas y calles.
VIOLENCIA. – Iguala nuevamente es motivo de plática relacionada con la violencia después de la trágica desaparición forzada de los 43 jóvenes de Ayotzinapa, que, a casi nueve años, aún se desconoce su paradero. Desde esa fecha no contamos con policía municipal, la estatal no se da abasto y la Guardia Nacional y el Ejército no se deciden a actuar para vigilar la integridad de la ciudadanía, no con violencia, pero sí con su presencia evidente y disuasiva. Los seres humanos debemos entender que la violencia genera más violencia y muchas veces persiste o se incrementa por la impunidad. Toda pérdida de vida es dolorosa. Si alguien que comete un delito es castigado se evitará que otros cometan delitos similares.
¿EL REGRESO DEL COVID?.- Pues no, el COVID no ha regresado, en realidad no se ha ido ni se irá. Se ha convertido en un virus más, que aparentemente, cada vez es más infectante pero menos agresivo. Es muy raro que en el presente brote haya gente hospitalizada y menos que se pierda la vida por ese motivo, quizá porque la mayoría de la gente en México tiene vacunas o ya padeció la enfermedad o, porque el virus ataca más la vía aérea superior que a la inferior. En efecto, hay un brote de COVID pero ya no hay alarma, eso no significa que deje de ser peligroso porque puede serlo, sobre todo en los vulnerables: cardiópatas, diabéticos, hipertensos, con insuficiencia renal o pacientes inmunocomprometidos. Las medidas de prevención todos las aprendimos: uso adecuado de cubrebocas en lugares cerrados, consultorios y hospitales, la sana distancia, lavado constante de manos, tos y estornudos en el pliegue del codo, entre otros. Protéjase y proteja a los suyos.
DON CHIMINO.- Juanita pidió que juera yo a verla porque Beto ni enterado taba que ella lo andaba buscando, traiba él su celular sin pila y pos asina, ¿cómo ver sus mensajes y llamadas de ella? Le pidió al guía que anduvo con nosotros dende la mañana, que si Beto taba con su esposa no le dijiera nada y que con discreción me dijiera a mí que me esperaba en el Jardín Cuatro Primaveras. Me escabullí de la mirada de todos y jui a su encuentro. Taba abajo y atrás de un árbol gordo, no sé si cubriéndose del sol o medio escondiéndose. Cuando miró que casi llegaba me salió al paso, se paró frente a mí, me saludó de puñito y me dijo: –“Hola Chimino. ¿Te acuerdas de mí?”
Se quitó los lentes escuros y pude ver, mientras me tembelequiaban las canillas, sus ojos verdiosos que a tantos encantó. Garraspié dos veces y le dije que, ¿cómo no me iba acordar de ella si una vez me llevó a su casa y me presentó con su mamá? Claro que ya con unos kilitos más cambian las gentes, pero la verdá, de cercas se miraba más pechugona y pompuda que cuando, hacía un rato y a escondidas, la miré de lejos. Vestía elegante y anque le escurría una gota de sudor por la frente, no sé si por el calor o porque se emocionó de verme, olía rico. Con cara de preocupación me dijo que la dispensara por haberme hecho ir a verla, pero, que le urgía hablar con Beto, que intentó comunicarse con él. Le dije que se le ´bía terminado la pila de su celular. Que pidió hablar conmigo porque Beto le dijo que estuvo conmigo y con Pedro hacía unos minutos y que ya nos ´bía dicho lo de su cáncer de próstata y que me tuvo más confianza a mí. Le dije que en qué la podía ayudar y se soltó diciéndome: –“Estoy muy apenada con Beto. Hace un rato le entregué el reporte de patología y unas laminillas de su biopsia, nos despedimos y me fui al estacionamiento para regresarme a Cuernavaca, iba saliendo cuando me llamó el patólogo de guardia, el que había elaborado el reporte. Me dijo que llamó al Centro de Diagnóstico el oncólogo de otro paciente al cual se le había realizado el mismo procedimiento de toma de biopsias dos horas antes que a Beto, le preguntó si el resultado estaba correcto porque su paciente tenía cáncer terminal, que el reporte le parecía benévolo. Le mandó foto del reporte, cuando lo vio le dijo que ese no era el que él había redactado, que le hiciera el favor de regresar las laminillas y el reporte que es el de Beto. Me explicó que hubo un problema a la hora de rotular las muestras por parte del suplente del auxiliar de guardia. Me preocupa mucho su problema de Beto, me da mucha pena por el error cometido, pero a su vez me alegra mucho que no esté tan grave su problema. Ya vienen en camino con el documento y las laminillas, ¿no tienes inconveniente en esperar un poco?” Le dije que no, que con mucho gusto me esperaba pero que era mejor alejarnos un poco más del restaurán onde taban todos pa´ evitar que nos vieran juntos asina no tener que dar explicaciones y que alguien juera a chospechar sobre su problema de Beto, que, por ningún motivo quería que su esposa se enterara para no preocuparla. Jueron como 15 minutos los que patiqué con Juanita solo que, me van a dispensar pero lo que paticamos durante ese tiempo no se los voy a contar, lo que sí les digo es que, anque pasen los años, cuando la amistá es sincera se mantiene y se fortalece. Juanita estuvo mandando su ubicación al muchacho que le llevó la carpeta con el reporte que sí era el de Beto, junto con las laminillas. Me los entregó, me dijo que me esperaría para que, ya juera yo o Beto, le regresáramos los otros y entregarlos al otro paciente. Nos despedimos y en trayepto al restaurán guardé las laminillas en la bolsa de mi pantalón y la carpeta la entremetí en mi camisa, la arrempujé pa´ atrás de mi espalda. Viera querido regresar a paso veloz porque era mucho tiempo que me ´bía ausentado y no juera siendo que mi Puchunga chospechara algo, pero me tuve que ir caminando lento pa no sudar, no juera siendo que mojara yo el documento. Y, has de cuenta que la invoqué, en ese momento sentí vribrar mi celular que llevaba en la bolsa de atrás de mi pantalón, era mi Puchunga pa´ preguntarme que ónde andaba y… ¡ándenles!, ya me volví a colgar, áhi nos pa l´otra, graciotas.
