¡Aguas con los zancudos! – Don Chimino
Por: J. David Flores Botello
¡AGUAS CON LOS ZANCUDOS!.- Gracias a Dios, después de un mes de retraso, por fin llegaron las lluvias. Ha disminuido el terrible calor, tenemos incluso mañanas frescas, pero sobre todo el trino de las madrugadoras golondrinas juguetonas, los pájaros primavera y de los gorriones pecho rojo que nos deleitan con su canto. Con las lluvias también llegaron más moscas, más moscos y más casos de dengue. Cada año, con la llegada del temporal de lluvias el número de moscos (zancudos) se multiplica exponencialmente. Cada objeto que guarda agua y está a la intemperie, se convierte en sitio ideal para que el mosco hembra deposite sus huevecillos que ya dentro del agua, dan lugar a los llamados maromeros que en un promedio de 5 a 7 días se convierten en mosquitos adultos. La hembra necesita sangre no tanto como alimento, sino para producir huevos. Los moscos, conocidos popularmente como zancudos, son los vectores que transmiten enfermedades infecciosas como el dengue, el zika y el Chikungunya. El dengue, como sabemos, puede complicarse y poner en riesgo la vida del enfermo. No hay medicamento que sirva para combatir el dengue y las molestias que ocasiona como fiebre alta, cefalea intensa, dolor retro ocular y de las articulaciones son tan intensas que nadie quisiera padecerlas y menos arriesgar su vida. Es por eso que debemos ponernos las pilas todos, hay que descacharrizar los patios, voltear todos los recipientes que puedan acumular agua. Los floreros de los panteones y las llantas abandonadas se convierten en criaderos donde pululan los maromeros. Poner mosquiteros en puertas y ventanas es de gran ayuda, el uso de pabellones de tul o gasa en las camas y principalmente en las cunas de los bebés, es conveniente. Algunos padres consultan porque sus niños presentan lesiones en brazos, piernas y cara de varias semanas o meses de evolución, les producen mucha comezón que hace que los niños se rasquen y se infecten las pápulas conocidas como granitos los cuales se pueden infectar. Cuando nos preguntan que qué es lo mejor para los piquetes de zancudo, la respuesta es: evitarlos. Los bebés desde que nacen deberían dormir en su cuna, protegidos para que no les piquen. No se recomienda aplicar repelentes sobre la piel de los bebés porque, además de irritarla, se pueden intoxicar, pues la mayoría contiene algún tipo de insecticida. Es recomendable ponerles ropa de colores claros que les cubra los brazos y piernas y, sobre la ropa, aplicar el repelente. Los repelentes preparados con citronela, clavo de olor, albahaca y otras sustancias naturales pueden aplicarse sobre la piel. Los zancudos prefieren picar sobre la piel delicada de los bebés: Puede haber un zancudo en casa y cinco personas además del bebé y ese zancudo a quien va a picar es al bebé, con los riesgos que ello implica. Así que: ¡aguas con los zancudos! Cuídese y cuide a los suyos.
DON CHIMINO.- Me quedaron rezumbando las palabras que dijo Beto dirigiéndose a mi: “has de cuenta que no oíste ni sabes nada, ¿okei?”. Una y otra vez, como eco se repetían en mi tatema en lo que él guardó silencio después de mostrarnos el resultado del estudio de su cáncer de próstata que decía: G8T4. Ta bien que le ahiga preocupado el resultado, pero, ¿pa´ qué desquitarse conmigo? Por sus insinuaciones hacia mí, la mera verdá ya me taba cayendo gordo, hasta pensé decirle Heriberto y no Beto como protesta por dar a entender, y delante de Pedro que tambor áhi taba, que yo juera argüendero, pero, nomás de pensar que se enterara que lo juí siguiendo y lo miré entrevistarse con Juanita, me diría que él tenía razón, mejor le seguí diciendo Beto. Yo no soy chismoso, solo tuve curiosidá de volver a ver a Juanita que arrancó suspiros a varios cuando tábamos en la secundaria. Eso no significa que me guste el chisme. Tocante a su resultado y la cavilación en la que se metió porque seguro eran malas noticias, yo pensé que era como una clave en la que la G era de gordo nivel 8 y la T nivel 4 de tamaño. En ese momento me dije a mi mismo: “pos, si los niveles son del 1 al 10, ¡vaya que ta´cabrón su resultado!” Y me volvía a rezumbar lo que me dijo: “has de cuenta que no oíste ni sabes nada, ¿okei?” Estuve a punto de reclamarle y decirle sus chingaderas, pero, mero en ese momento, Beto se paró en chinga, sacó de su bolsa de atrás su celular vribrando como hacía unos minutos ´bía vribrado cuando le llamó Juanita y dijo:
–“¡Hola Juan Salvador! Buenas tardes. Sí, ya me entregaron el reporte. ¿Cómo?, no te oí bien, deja me alejo un poco del ruido del restaurante…”
Beto, garró la carpeta que taba sobre la banca y no sin antes de encargarnos el envoltorio que taba junto a la carpeta, se alejó como lo de media cuadra, miré que se sentó en otra banca y allá estuvo como 10 minutos que se me hicieron eternos. La corrida y la sudada me dieron hartísima set, tenía la boca seca pero ni modos de ir al restaurán por una copa o tan siquiera agua y pos ni modo, tuve que molestar a mi Puchunga, le llamé, lo bueno jue que taba atenta a su celular, lo malo que solo le podía pedir agua, no una copa porque, como tenía yo que manejar más tarde, no le gusta que me las eche, tonces, le pedí que le dijiera al guía si mandaba cuatro botellas de agua, le dije que taba con Beto y Pedro, le mandé la ubicación pa que se la pasara al guía y, no les miento, en menos de cinco minutos llegó el guía en chinga, en el carrito de golf, con las aguas bien heladas, yo me tomé una de tún tún y me jui a sentar a la banca, junto a Pedro que me dijo:
–“¿Cómo ves lo de Beto? Por su reacción creo que es algo grave. Yo lo estuve acompañando a todos sus estudios, no quiere que Norma se entere, por eso también he tenido cuidado que mi hermana Coquis tampoco lo sepa y menos ahora con tan aparentes malas noticias.”
–Ya le iba yo a contestar cuando miré que venía de regreso Beto, se sentó a mi lado, seguía pensativo, le ofrecí una botella de agua, la abrió, y en lo que le daba unos tragos, le pregunté: ¿qué te dijo tu amigo Juan Salvador? ¿Te va a echar la mano pa´ que te atiendas en Laredo onde él se ta atendiendo de la misma enfermedá que tú? Beto, cruzó una pierna, se quedó cavilando unos segundos y contestó:
–Le leí a Juan Salvador el reporte y, como ya tiene experiencia pues ahí donde va él a atenderse les hacen una historia clínica muy detallada, con muchas preguntas, son como 20 los pacientes con ese tratamiento que es experimental, algunos tienen cáncer avanzado. Le sorprendió el reporte, me preguntó si tengo dolor al orinar, si el chorro del orín ha bajado, si orino sangre, si me duelen los huesos, si se me hinchan las piernas y si siempre ando fatigado. Le dije que nada de eso, que sí había notado que para empezar a orinar tenía que pujar un poco pero que el chorro salía bien, que si me aguanto las ganas de orinar llega el momento que tengo que correr porque si no, siento que me meo en los calzones. Para él, el reporte es de un tumor en etapa avanzada y que debería provocarme otros síntomas. Va a llamarle y a recomendarme con el médico encargado del ensayo clínico en Laredo, mandará a mi correo los requisitos que solicitan, que guardara muy bien las laminillas de mis biopsias, si había dudas podrían tomarme otras allá. Me dijo que no me agüitara, que a él casi lo estaban desahuciando y le está yendo muy bien con el tratamiento. Le pedí discreción, no quiero que se entere Norma para no preocuparla. Ya no terminamos de hablar porque se le acabó la pila a mi celular. Les compartí mi ubicación a Norma y a Juanita desde que salimos de Iguala, eso consumió mucha pila. Yo creo que mejor regresamos al restaurante, no quiero que vayan a sospechar nada Norma, ni mi hijo, sirve que le pido a alguien que me preste un cargador, el mío se me olvidó en el hotel.”
Nos paramos, agarramos caminó p´al restaurán y pa´ que no llegáramos con cara de compujidos, les jui contando un chiste de Polo Polo, el de “Los animales de la Selva” y… ¡hijoles! Ya me rete colgué, áhi nos pa l´otra, graciotas.