MOSQUITOS PEQUEÑOS, ENFERMEDADES GRANDES-DON CHIMINO

Por: J. David Flores Botello

MOSQUITOS PEQUEÑOS, ENFERMEDADES GRANDES. – En muchas ocasiones pensamos que los grandes problemas de salud vienen de cosas grandes: accidentes, enfermedades graves o situaciones extraordinarias. Sin embargo, en regiones cálidas como la nuestra, uno de los mayores riesgos para la salud puede venir de algo tan pequeño como un mosquito. El mosquito Aedes aegypti es el responsable de transmitir tres enfermedades virales importantes: dengue, chikungunya y zika. A simple vista parece un mosquito común, pero su comportamiento lo hace especialmente peligroso. Vive cerca de las casas, se reproduce en pequeñas acumulaciones de agua limpia y pica principalmente durante el día. No necesita ríos ni lagunas. Le basta una cubeta con agua, una llanta abandonada, un florero, una maceta o cualquier recipiente donde se junte agua de lluvia. Por eso la prevención comienza en el patio de la casa. Las tres enfermedades que transmite pueden iniciar de manera muy parecida. Generalmente comienzan con fiebre, dolor de cabeza, dolor en el cuerpo, cansancio intenso y malestar general. A veces también aparece dolor detrás de los ojos o erupciones en la piel. En los primeros días puede ser difícil distinguir una de otra, pero con el paso del tiempo suelen mostrar características que ayudan a orientarnos. El dengue es quizá el más conocido. En muchos casos provoca fiebre alta, dolor detrás de los ojos, dolor intenso en músculos y huesos, por lo que algunas personas lo describen como “quebranta huesos”. En algunos pacientes, especialmente niños, puede complicarse y provocar sangrados, dolor abdominal intenso o alteraciones en la presión arterial. Estas formas graves requieren atención médica inmediata. El chikungunya, por su parte, tiene una característica muy particular: el dolor en las articulaciones puede ser muy intenso. Rodillas, muñecas, tobillos y dedos pueden doler tanto que a algunas personas les cuesta caminar o mover las manos. En muchos casos ese dolor mejora en días o semanas, pero en algunas personas puede prolongarse durante meses. El virus del zika suele causar un cuadro más leve, con fiebre moderada, sarpullido y ojos rojos. Sin embargo, tiene un riesgo muy importante cuando la infección ocurre durante el embarazo. En esos casos puede afectar el desarrollo del cerebro del bebé y provocar alteraciones congénitas como la microcefalia. Aunque estas enfermedades son diferentes, comparten algo fundamental: todas dependen del mismo mosquito para transmitirse. Si reducimos la presencia del mosquito, reducimos el riesgo de las tres. La estrategia más efectiva sigue siendo eliminar los criaderos. Vaciar, voltear o tapar todos los recipientes donde pueda acumularse agua es una acción sencilla pero poderosa. Cubetas, tambos, macetas, llantas, botellas y canaletas deben revisars con frecuencia, especialmente después de las lluvias. Pero la prevención no termina ahí. También es importante protegerse de las picaduras. El uso de repelentes en la piel, mosquiteros en puertas y ventanas, pabellones para dormir, insecticidas tipo casa y jardín y la eliminación inmediata de los mosquitos que entran a la casa, con un matamoscas o con el periódico, ayudan a disminuir el riesgo. Un mosquito puede parecer insignificante. Sin embargo, cuando ese mosquito está infectado, puede transmitir enfermedades que afectan seriamente la salud de niños, adultos y mujeres embarazadas. La lucha contra estas enfermedades no se gana solo en hospitales o centros de salud. Se gana principalmente en los hogares, en los patios, en las escuelas y en la comunidad. Eliminar el agua estancada y protegernos de las picaduras es una de las formas más simples y efectivas de cuidar la salud de nuestros niños. Cuando se trata de dengue, chikungunya y zika, la prevención siempre empieza en casa.

A todas y todos que hacen favor de leernos: ¡Feliz Día de la Primavera!
DON CHIMINO.- Esta mañana me comí el último cacho de pan de nuez de Don Pedro y de Doña Irene. Ellos hacen el mejor pan de Tlaxcala en nuestra Feria a la Bandera que este año 2026 le pusieron: “La feria más chingona del estado”. Antes mi mami me decía que m´iba a quemar la boca si decía yo esa palabra y miren ora, la pusieron mero en la entrada de la feria. Por cierto, a usté, ¿cómo le jue? Aparte de polvosa, que ya no es tanto como hace 20 años, no deja de ser muy visitada. Y cara. El viernes 13 que jue el primer día de la feria, vino Gloria Trevi al Palenque. Dende que supe que iba a venir, le dije a mi Puchunga que ójala y ella quisiera ir. Ya sabía yo que de por sí le encantan las canciones de ella y que seguro me diría que sí, y sí. Por una cosa o por otra, se nos hizo tarde para mercar los boletos y juimos a pagar mil quienientos morlacos porque se agotaron, con trabajos conseguimos ésos. Y no crea que nos tocó en las primeras filas, no, nos tocó en los asientos verdes, los de más atrás y arriba porque, yo no sabía pero le pusieron nuevas butacas: las primeras hileras, las más cercas a la pista de color gris escuro, como siete hileras, luego otras tantas hileras de butacas rojas y luego otras siete de verdes, a nosotros nos tocó en la antes de la última. Esa tarde nos juimos a las cinco, cuando llegamos había pocas gentes. Nos metimos al estacionamiento en mi Forcito, mero al que entra uno de frente y que lleva cercas del palenque. Cuando le preguntamos al que cobraba y nos dijo que eran 150 varos, le dije “¿Quééé? ¡Aray! ¡Es mucho! No abusen, oiga” . El tipo ni se inmutó, alevantó los hombros y dijo: –“Disculpe usted pero esa es la cuota acordada, además, es sin límite de tiempo y, si sale y regresa, es por el mismo costo”. Yo ya ´bía apartado un billete de 100 y esperaba que cobraran menos que eso. Me tuve que bajar del coche porque mi cartera la traigo con una liga en la bolsa del pantalón y sentado no la puedo sacar. Le di uno de a 200, me dio mi cambio y mi boleto onde decía que no se hacían responsables de robos, de rayones, ni de golpes. Yo no sé quién les autorizó pero se me hizo un robo. Pero bueno, no era para ir a hacer corajes. Entramos por la parte de atrás de la zona ganadera y mero a un lado tienen su negocio nuestros amigos que, anque tenían sus cortinas bajadas porque pegaba harto sol, ya taban haciendo pan. Nos invitaron a pasar pa´dentro y áhi estuvimos pática y pática… y pellizque y pellizque un calientito pan de nuez recién salido del horno. ¡Riquísimo! Tambor nos echamos una doradita y unas gordas que las hacen riquísimas. La mayoría de los puestos los abren a las 6, igual los juegos, asina lo tienen planiado y asina apenas pa que el sol se meta porque la verdá, calaba cabrón. A eso de las siete comenzó a verse más gentes, nos despedimos de nuestros amigos, les dijimos que íbamos a ver a la Trevi, que cuando saliéramos pasaríamos por más pan pa´llevar a nuestro cantón. Nos juimos con mi Púchun a dar la vuelta. Todos los que ponen sus puestos andan a las vivas, algunos te jalan pa´que vayas a onde ellos tienen sus juegos o onde venden comida o bebidas, todos te dicen: –“pase, pase, los invitamos a pasar”. En veces se te atraviesan en el camino y casi te quieren arrempujar pa´dentro de sus locales. Nos metimos por el área de las artesanías, y en la parte del pasillo, cercas de la sala de eventos el Tehuehue, taban unas mesitas con sus sillas de madera. Nos sentamos, pedimos unas cervezas, yo escura, mi Púchun clara. Cuál jue mi sospresa que nos las llevaron en vaso de plástico y ni tan siquiera taban heladas. Le pregunté que si eran de barril y me dijo que no, que de botella la mía y de lata de mi Púchun. ¿Y por qué no traes la botella y el bote? Le pregunté. Dijo que porque no se los permitían. ¡Aray!, pensé, ¿Cómo saber si eran la cervezas que le pedimos y si nos las habría servido completas? Porque se miraba, y era, menos cantidad que lo de una cheve normal. Ya ni modos. Asina nos las echamos pero, al preguntarle cuánto era y me dijo que 140 pesos por las dos, casi me voy de espaldas. ¡Ambrón! Con eso me compro un six y hasta me dan cambio. Le di 150, le dije que se quedara con el cambio y mejor nos juimos al Tiatro del Pueblo. Taban participando niños de las escuelas con bailables, había harto lugar en las bancas y, lo más mejor, las cheves costaban 40 morlacos, ¡y bien frías! Áhi nos quedamos un rato, antes de irnos al palenque. Después de 3 cheves mías y una de mi Púchun, nos juimos al palenque pa´ ser de los primeros y no nos tocaran apretujones, pero eso se los patico pa´la prótsima, áhi nos pa l´otra, graciotas.