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Estados Unidos, Carolina perdió el sábado y ganó el domingo sin cascos ni shoulders. El último aliento de la temporada regular llegó desde Atlanta, no desde el césped propio. Los Panthers pasaron de la frustración al alivio en cuestión de minutos, con bares de Charlotte convertidos en graderías improvisadas del Mercedes Benz Stadium.
La derrota ante Tampa Bay había dejado a Carolina mirando el abismo. La división estaba al alcance de la mano y se escurrió con un marcador de 16-14. El equipo de Dave Canales se quedó sin margen, obligado a rezar con calendario ajeno y rival incómodo. Atlanta debía vencer a Nueva Orleans y hacerlo con drama.
EL MILAGRO SUCEDIÓ
El partido fue una cuerda floja. Los Saints apretaron hasta el último suspiro con un touchdown a falta de 1:11. Ronnie Bell cruzó la zona prometida tras pase de Tyler Shough y el ruido cruzó estados. Nueva Orleans intentó la patada corta, una especialidad que ya había domado esta temporada, pero esta vez el balón murió sin milagro.
Ahí terminó la esperanza de Tampa Bay y comenzó la resurrección de Carolina. Atlanta ganó 19-17 y el favor fue completo. Zane González, viejo conocido de los Panthers, firmó 13 puntos con el pie y dejó la cuenta exacta para que el triple empate de la NFC Sur sonriera en Charlotte.

Panthers, Falcons y Buccaneers cerraron con marca de 8-9. El desempate favoreció a Carolina por su mejor registro ante los rivales directos. Cuarto sembrado de la NFC, juego de playoffs en casa y una sequía rota que venía desde la temporada 2017.
Carolina vuelve a enero con recuerdos largos. El último triunfo en playoffs quedó anclado en 2015, el año del 15-1 con Ron Rivera y Cam Newton que terminó en el Super Bowl 50. Ahora el rostro es otro, el acento también. Dave Canales, de raíces mexicanas, guió una temporada irregular que encontró premio en la carambola final.
Nick Scott lo había dicho en Tampa, cuando el vestidor aún olía a derrota. El récord se borra, la puerta es lo único que importa. Carolina entró por ella de la forma menos ortodoxa y más humana posible, mirando una televisión y esperando un error ajeno.
Por primera vez desde 2025, Carolina celebra un titulo divisional.
