Por: Álvaro Venegas Sánchez

Hace cuatro años, el triunfo electoral de López Obrador, más que una hazaña de Morena fue una victoria popular. Los más de 30 millones de votos correspondieron a ciudadanos sí afiliados al partido que él fundó, pero también a ciudadanos sin partido y de bases sociales del PRI y PRD. Volvió a ocurrir algo similar en 2021 para renovar la Cámara de Diputados y gubernaturas y lo mismo el 1 de junio de este 2022 conquistando cuatro de seis estados en disputa. Estos triunfos lógicamente la ciudadanía los festeja y a los morenistas causa euforia.

En ese estado de excitación dan por hecho que el relevo de AMLO en 2024 está más que seguro con cualquiera de los que destapó el presidente y han empezado a placearse. Al respecto, vimos tanto de PRI y PAN que se antoja normal. La oposición no lo hace porque aún no encuentra al hombre o mujer presentable y porque antes PAN, PRI y PRD, en tanto coalición Va por México, tendría que superar circunstancias internas como la que atraviesa el dirigente priista Alejandro Moreno.

Sin embargo, Morena tiene dos retos enormes: 1) Contar con una representación nacional legítima, resultado de un proceso de elección realmente democrático que la dote de suficiente autoridad moral; y 2) realizar con imparcialidad y transparencia la selección del candidato a la presidencia. Sin estos dos elementos, el avance y triunfos obtenidos en poco tiempo corren el riesgo de convertirse en coyunturales y en páginas para el recuerdo. Acechan Intereses oligárquicos, incluso de la esfera internacional. El proyecto transformador de AMLO ha beneficiado a la mayoría de los mexicanos, empero lastimó fuertes intereses no nada más de las cúpulas de los partidos que lo atacan.

Los propios morenistas revelan el caos interno del partido. Al preguntar ¿Quién es el representante de Morena en tu municipio? La respuesta generalmente es de duda. No hay certeza de quién, cuándo o cómo fue nombrado. Esta situación es común en Guerrero y cualquier otro estado de la República. La base no identifica a sus representantes locales, regionales y estatales. ¡Qué Curioso! adversarios derrotados por un partido carente de estructura formal. Más bien “es un movimiento”, justifican algunos.

Bueno, igual debieran saber sin titubeos quiénes lideran. Un movimiento lo impulsan personas con cierto liderazgo; son aquellas que dialogan, escuchan, convencen, orientan, generan confianza, aglutinan y motivan a emprender acciones en torno a demandas, causa o proyecto determinado. Un representante de partido no siempre es el líder. AMLO es el líder del movimiento promotor de la Cuarta Transformación y Mario Delgado sólo presidente del partido. Partido que debiera tener una estructura nacional de militantes comprometidos con la política del gobierno federal y ser vaso comunicante efectivo ante la sociedad.

Si como dicen, lo que parece es, los retos enunciados son fundamentales. Porque todo indica que la fuerza que mueve a Morena es la que genera solamente el trabajo y la figura del presidente Andrés Manuel López Obrador. Fuerza que alcanza hasta para dar cobertura a los mandatarios estatales que tampoco cuentan con el respaldo que significaría contar con una estructura de apoyo de parte del partido que los postuló.

Con exclusiones, sin democracia interna y sin transparencia en la definición de la candidatura 2024 ofrecería un escenario de riesgo. La tensión crece. Mario Delgado, amagó con expulsar a quienes intenten dividir a Morena, posiblemente refiriéndose a los que han convocado a convenciones nacionales para analizar y restablecer la institucionalidad del partido. John M. Ackerman, uno de los promotores de esos eventos, cuestionó puntos de la convocatoria al tercer Congreso Nacional Ordinario porque abre las puertas del partido para ser asaltado por grupos corporativos del PRD y PRI, por eso han sido candidatos personajes que despotricaron antes contra la 4T y López Obrador. Además, señala, Mario y Citlalli Hernández tratan de asegurar continuidad en sus cargos.

A nivel Guerrero también hay tempestades. En la región de la Montaña, recientemente hubo pronunciamiento contra el delegado regional designado por Félix Salgado Macedonio. Jacinto González Varona, diputado local con licencia y aspirante a la dirigencia estatal, denunció que el delegado Rafael Ney Catalán, jamás convocó a la fracción parlamentaria. Enrique Ríos, presidente del Consejo Estatal, meses atrás enteró a la opinión pública del desorden prevaleciente.

Así, con ánimos alterados, los morenistas van rumbo a su Congreso donde los consejeros tendrán que designar al Comité Ejecutivo Estatal de Morena. Esperemos que todo el proceso salga bien; por supuesto incluyendo el Congreso Nacional. Que no tengan que pedir otra vez auxilio al INE para resolver desavenencias internas. Si defraudan al pueblo, éste como en 2018, tendrá que mirar para otro lado.


Iguala, Gro., julio 18 del 2022.

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