Por: Isidro Bautista Soriano

El viernes pasado la gobernadora Evelyn Salgado Pineda llegó a los primeros ocho meses de desempeñar el cargo.

De entrada, ha pasado a la historia política como la primera gobernadora de Guerrero.

Muchísimos y —¿por qué no decirlo?— también muchísimas decían: “Guerrero no está para ser gobernado por una mujer. ¿Cómo, pues, una mujer? Guerrero ha sido macho, bronco, de guerrilla, narcotráfico y ahora con una violencia imparable”.

Y ahí está: ya casi llega al primer año de gobierno. Ocho meses se dicen fácil, pero en estos tiempos, y con un estado del país difícil, muy complicado, no cualquiera lo sortea.

¿Cuántos gobernadores de Guerrero no han podido terminar su sexenio?

Si en estados tranquilos han caído por incompetentes, pues entonces ¿en dónde estarían si se tratara de un Guerrero con brotes de movimientos subversivos y protestas de organizaciones o grupos sociales, y todavía más: pobreza extrema?

Salgado Pineda ha sido de prueba superada. Ahí está la alcaldesa de Acapulco, Abelina López: ¿cuántos tropiezos ha tenido? ¿cuántos cambios ha hecho en su equipo de trabajo? Apenas este martes se dio a conocer otro en Capama.

La de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández, por lo que parece, ha tenido más cuidado. Se ha frenado un tanto su fama de presidenta pachangas.

En la ceremonia de su toma de posesión, el 15 de octubre de 2021, Salgado Pineda dijo que “estamos obligados y obligadas a no fallar”.

Aseguró: “Lo que hoy asumimos no es sólo un cambio de estafeta, sino que vamos a honrar y trabajar por la confianza de los guerrerenses”.

Para no fallar, no estaría por demás que, no sólo con motivo de su primer año de gobierno, sino en forma permanente, se sentara a evaluar con lupa cada área de su administración, y de ser posible, que se sacudan sus bolsillos.

¿Quiénes han cumplido en no mentir, no robar y no traicionar al pueblo? Un ejemplo, un ejemplo: si a uno le preguntaran: ¿has robado?, y si fuera el caso, contestaría: “sí, he robado, lo confieso porque no debo mentir”.

El pueblo la llevó al poder harto de tanto gobernante y funcionarios mentirosos y ladrones.

La gobernadora, para “honrar y trabajar por la confianza de los guerrerenses”, debe rodearse no sólo de un equipo leal sino que le entregue resultados, vamos que, por lo menos, supere al que sucedió en el cargo.

López Obrador, con tal de ser un gobierno honesto, dijo que los prefiere honrados más que competentes profesional o políticamente.

Hay esta cita bíblica, desde luego infalible: “Un poco de levadura leuda toda la masa”.

Ese ha sido el problema de gobernantes, aunque no hayan caído necesariamente del cargo: confiarse.

Con Fox se escapó El Chapo Guzmán de prisión, y García Luna era alto mando policiaco de su gobierno, y Calderón tropezó con la misma piedra, y no podrá quitarse lo encubridor.

Salgado Pineda no sólo tiene que cumplir sino hacer cumplir sus compromisos. Así evaluados con lupa, y hasta repentinamente, habrá Evelyn por muchos años.

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