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Por: Alejandro J. García Delgado

Cannabis en la salud

Tercera llamada


Fecha Publicacion:  sábado, 21 de noviembre de 2020 - 01:20:00 -- Fecha Actualizacion viernes, 20 de noviembre de 2020 - 23:24:44

Ha sido noticia que el Senado de la República ha aprobado la Ley para la Regulación del Cannabis y su uso lúdico y medicinal de la marihuana en México. Recordemos que en 2016 se aprobó solamente su uso medicinal, y que ahora se agrega el lúdico. Hace 4 años que sólo era para uso medicinal, fue la Secretaria de Salud la que ha regularizado su cultivo y obtención. Para este caso será necesario la creación de todo un Instituto como órgano regulador del cultivo, transformación, venta, investigación, exportación e importación. 

Existen, por supuesto, muchos argumentos a favor y en contra de dicha regulación. Quizá el mayor temor va relacionado con que la permisividad aumente su consumo, y también se dice que su prohibición sólo ha favorecido el crecimiento del crimen organizado. Sin llegar a la discusión sobre todo lo bueno y malo que la aprobación de esta Ley en materia política, económica o social, rescataremos un poco su aplicación médica.

Resulta que el cannabis lleva acompañando al hombre hace más de 10,000 años con usos recreativos y medicinales. Dentro de estos primeros usos medicinales descritos, fueron en relación para aliviar “dolencias corporales”, como supositorio para aliviar hemorroides y otros usos, como ungüento, en los siguientes siglos. Pero algo pasó, en el siglo XX la percepción cambió, salió de las farmacopeas donde se describían sus usos medicinales y adquiere un carácter ilegal.

De los más de 60 fitocannabinoides que la planta tiene, algunos se encuentran en mayor proporción y se han estudiado más que otros. Se ha descrito muy bien el efecto que la marihuana tiene en nuestro cuerpo, a través de un sistema descrito como endocannabinoide, donde a través de algunos receptores, puede actuar como analgésico, inmunosupresor, relajante muscular, antiinflamatorio, modulador del apetito, antidepresivo, ansiolítico, antipsicótico, alteraciones del sueño, antiisquémico, antiemético (quitar las náuseas), broncodilatador, diabetes, antialérgeno, e incluso como antineoplásico.

Pero obviamente no todo es tan bonito y mágico, pues los efectos adversos también son varios, y uno de los más preocupantes es el efecto psicoactivo. Sabemos que, cuando la marihuana se fuma, se absorbe por los pulmones, produciendo efectos en máximo 15 minutos, mismos efectos que pueden persistir por horas, según la dosis. Cuando se consume vía oral, los efectos inician entre 15 y 90 minutos, con una duración mayor a las 4 horas, por su absorción lenta y continúa en el intestino.  Su eliminación es muy lenta, independientemente de la administración y no se elimina por completo hasta los próximos 30 días. Puede producir cambios en el ritmo cardiaco a la alta o baja, al igual cambios importantes en la presión arterial de los consumidores. Aumenta el riesgo de un infarto cerebral. 

No se diga de las complicaciones respiratorias: bronquitis, neumonías, daño en las vías respiratorias superiores, tos, cambios similares a las de un fumador de tabaco habitual. Incluso se ha calculado que 3 a 4 cigarrillos de cannabis diarios, equivalen a unos 20 cigarros de tabaco en términos de daños pulmonar. 

Continuaremos próximamente abordando tan interesante tema, pero antes, es relevante dejar claro que la aprobación de esta Ley es apenas el primer paso en un proceso que aún falta por consolidar, que parece tan liberal y de primer mundo, pero del que aún estamos lejos por alcanzar.

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