opinion


Por: José I. Delgado Bahena

La discriminación hacia los indígenas

Sector 7


Fecha Publicacion:  sábado, 31 de julio de 2021 - 01:20:00 -- Fecha Actualizacion sábado, 31 de julio de 2021 - 01:28:34

Hace un par de días tuve la oportunidad de visitar en su casa de Omeapa, Gro., a mi amigo el escritor Juan Sánchez Andraka. Lo hice con la finalidad de saludarlo en persona y de poner en sus manos mi más reciente novela: “El libro negro del amor secreto”, y me encontré con la agradable sorpresa de que él también está estrenando libro, una gran novela, por cierto, llamada: “Toribio Patoltzin Ahuelican”.

Durante la visita, en la que fui acompañado de mi amigo Bony Chávez, joven escritor tepecoacuilquense, pude constatar que Juan mantiene viva la inquietud por rescatar gran parte de sus orígenes, sus tradiciones, su cultura, las raíces que lo mantienen asido a la labor de escritor con la responsabilidad de dar voz a sus personajes desde sus dolencias, sus sueños, sus motivaciones, sus rebeldías y, ¿por qué no decirlo?, sus protestas.

Efectivamente: mi amigo es un rebelde permanente. En su más reciente obra nos muestra a los personajes de una comunidad indígena náhuatl, donde muy pocos hablan español, mantienen sus costumbres y la organización social que les heredaron sus ancestros; entre ellos, permanentemente existe el respeto hacia los ancianos y se proyectan como una comunidad unida en ese espacio geográfico que habitan.

Por supuesto, Juan no puede dejar a un lado sus inquietudes sociales y, a manera de denuncia, manifiesta, por medio de sus personajes, su inconformidad por los abusos y transformaciones que han sufrido estas comunidades de indígenas, donde tenían árboles frutales y gallinas, elaboraban artesanías de palma, de carrizo y trastes de barro. Para ellos, la palabra pobreza no se relacionaba con el dinero, porque todos tenían lo necesario. Pero llegaron los de la ciudad, quienes se hacían llamar “de razón”, y discriminaban a los indígenas llamándolos ignorantes, sucios, pobres, atrasados…

Entonces, en su libro, nos cuenta que, ante la cruel discriminación ejercida por los mestizos, los indígenas impedían que sus hijos aprendieran el idioma mexicano (así llamaban al náhuatl). El cura católico es, también, un gran discriminador. En la escuela parroquial, que era la única en el poblado, el maestro tenía las mismas ideas del cura, pero no discriminaba. 

El maestro enseñaba “castilla” y promovía la superación a través de la lectura y de la escritura. Toribio Patoltzin Ahuelican, el personaje principal, es el más brillante de los alumnos y se proyecta como un adolescente orgulloso de su raza y de su idioma.

Sin embargo, como siempre pasa, la llegada del progreso cambia la vida de los habitantes de una comunidad; la apertura de la brecha de terracería y la llegada de la electricidad aceleran la pérdida del idioma, de la vestimenta tradicional, de la organización social y de la unidad.

Los políticos que llegan a promoverse prometen dádivas gubernamentales; entregan regalos y apoyos personales y, con ellos, convierten a los habitantes de ese pueblo en pedigüeños. Junto con los políticos llegaron la violencia y la corrupción.

Esta nueva novela de Juan Sánchez Andraka es, pues, un testimonio veraz de lo que ha ocurrido en los pueblos indígenas de México.

Valiosísima fue la convivencia con Juan y mi amigo Bony, en esta oportunidad que se abrió en Omeapa con Sánchez Andraka, para tratar de cerca al ser humano, al amigo, al escritor que ha sido de los más leídos en las escuelas de México.

Obras como: Un mexicano más, Los domados, Debe amanecer, A pesar de todo, Zitlala, Allá en el río, Ahora que me acuerdo, Y volvieron a encenderse las estrellas, A la sombra del mezcal, En mi propio surco, Una luz en el ocaso, entre otras, le han dado vida a la literatura mexicana, desde 1966 en que le publicaron “Un mexicano más”.

La obra de Juan, como la de muchos escritores, es solo un baúl en el que el autor ha depositado sus vivencias, sus experiencias, sus sueños y, como ya dije: sus protestas, pero también es la voz de mucha gente que quisiera expresar lo que él ofrece en sus libros.

Sé que en muchos otros lugares le han ofrecido ya reconocimientos y homenajes. La verdad, no sé que están esperando las autoridades culturales de Guerrero para organizarle un gran reconocimiento estatal a este escritor que tanto le ha dado a la literatura en México.

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