opinion


Por: Rafael Domínguez Rueda

Revista de la Semana


Fecha Publicacion:  miércoles, 9 de junio de 2021 - 01:35:00 -- Fecha Actualizacion miércoles, 9 de junio de 2021 - 03:15:13

El 6 de junio, a pesar de todas las dificultades: pandemia Covid-19, violencia, compra de votos e intromisión gubernamental, más de 46 millones de mexicanos acudimos a votar, gracias a que hay instituciones acreditadas como el INE y hay ciudadanos pensantes que no se dejan comprar por una dádiva, ni se dejan llevar por el canto de las sirenas.

Ciudadanos que hace apenas 36 meses emitieron su voto creyendo que iba a haber un México sin corrupción, al darse cuenta que todo fue un engaño, rectificaron. ¿Por qué cambiaron? Porque se dieron cuenta bien pronto que no eligieron a un gobernante sino a un virrey (desciende de españoles) que trata de imponernos su voluntad; a un farsante, mentiroso que siempre actúa bajo engaño.

Cada día todo está más caro, pero el dadivoso dictador va a seguir comprando voluntades: los ninis, servidores de la nación, adultos mayores, pensionados y protegiendo a los violadores, narcos y mafiosos.

En los últimos 30 años, en elecciones intermedias, todos los presidentes, salvo Carlos Salinas, han perdido diputados afines e incluso su mayoría parlamentaria. Salinas ganó 60 curules, Zedillo perdió 61, Fox 55, Calderón 63, Peña 38 y ahora AMLO 57. Pero el peor castigo para Morena es que, después de más de 20 años, haya perdido 5 alcaldías en la CDMX.

Pero, ¿Cómo fueron los comicios en Guerrero?

Con agresiones, intimidaciones, compra de votos, venderse al mejor postor y la renuncia forzada de algunos candidatos es como Guerrero llegó a las elecciones para renovar la gubernatura, el Congreso local, 80 alcaldías y 9 distritos federales.

La violencia contra los precandidatos y candidatos comenzó el 25 de noviembre cuando fue asesinado a tiros el aspirante perredista a la alcaldía de Chilapa, Antonio Hernández Godínez.

Ya en pleno proceso electoral, el 17 de marzo, en Zirándaro, en la región dela Tierra Caliente, el alcalde morenista de ese municipio y candidato a diputado local plurinominal, Gregorio Portillo Mendoza, fue privado de su libertad por varias horas junto con dos de sus escoltas.

Portillo renunció a la candidatura y a finales de mayo pasado abandonó su municipio.

A estas agresiones se sumaron las sufridas por los candidatos a las alcaldías de Zirándaro, Altamirano y Zumpango del Río.

El más reciente caso y probablemente con impacto mediático (pues hasta el Gobernador hizo sus declaraciones con reserva), fue la desaparición de Marilú Martínez Núñez, candidata de M.C. a la alcaldía de Cutzamala de Pinzón, de quien se dice es hija de un narco.

Presuntamente, la aspirante fue privada de su libertad junto con cuatro de sus familiares y dos candidatos a regidores de su planilla por un grupo de hombres armados. Dos días después todos fueron liberados.

Hay que reconocer el hecho de que las 5 mil 12 casillas fueron instaladas en los 80 municipios sin que ocurrieran incidentes mayores.

El camino a la gubernatura de Guerrero estuvo marcado por el intento fallido del morenista Félix Salgado, quien a final de cuentas se salió con la suya.

Con antecedentes de acusaciones de violación sexual en agravio de cinco mujeres y el señalamiento de que durante su administración como presidente de Acapulco se involucró con grupos delincuenciales Morena lo designó como su candidato a Gobernador, pese a la inconformidad que hubo en los demás aspirantes de su partido que compitieron con él en dos encuestas.

En abril, el INE y el TEPJF le retiraron la candidatura a Salgado por no haber informado sus gastos de precampaña. Pero, Félix se salió con la suya al imponer a su hija como candidata.

La designación de Evelyn para relevar a su padre causó indignación en las filas de Morena acusando a su dirigencia nacional de violar los estatutos de su partido y la ley electoral que establece el rechazo al nepotismo, la falta de carrera partidista e imposición en la asignación de cargos a candidaturas, así como no haberse separado de su cargo en tiempo.

Así las cosas, Guerrero, el estado sufrido, se apresta a vivir seis años en la ineficiencia, aumento de pobreza, inseguridad y desempleo, gracias al voto de algunos de sus hijos indeseables.

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