Preparativos para «El Ocoxuchitl»

Por: Dr. Epifanio Martínez Barrera

Cuando llegué a Quechultenango a realizar mi servicio Médico-Social en 1959, al realizar el “Estudio de la Comunidad” mucho me hablaron sus habitantes del Baile del Ocoxuchitl en ese pueblo y de El Carnaval en Colotlipa y estuve muy pendiente de no perderme estas fiestas que son eventos relevantes en la cultura de las referidas comunidades ubicadas dentro del área territorial a servir.

Quechultenango es Cabecera del Municipio y a la vez, cabecera parroquial y tiene como patrono a Santiago Apóstol, por lo tanto, su fiesta mayor es el 25 de julio. Este día generalmente acude el Señor Obispo a celebrar la misa pontifical de los niños; hay música, danzas, cohetes, castillo, toritos de fuegos artificiales y muchas otras cosas que alegran las ferias. Se echan a vuelo las campanas de la iglesia a la llegada del Señor Obispo. Pero antes de esta fiesta mayor, desde el día primero de julio llegan peregrinaciones procedentes de las comunidades del municipio que se distribuyen ordenadamente en los 24 días son recibidas con cohetes y repique de campanas y algunas hasta música. Traen al patrón su limosna en efectivo o en especie (maíz, frijol, aves de corral, chivos, aves de corral, etc.).

El 25 de julio hay la danza de los santiagos, los chivos, los pescados, pastoras, etc.

El siguiente o segundo domingo después del 25 de julio, es el baile de “El Ocoxuchitl” y son del Tenaxtle, una guitarra y un cantante, antes cantaba en náhuatl o en mexicano. Bajan del altar mayor a Santiago Apóstol y en torno a él, la gente baila en torno a él, llevando en cada mano un manojito de hierbas de nombre ocoxuchitl y hay un momento que el son de la música señala en que hay que subir ambas manos y sacudir el manojo de hierbas. Durante el baile hay solicitudes, reclamos, agradecimientos al santo, en español o en dialecto.

El baile del Ocoxuchitl es sólo en el interior de la iglesia de 7:00 am a 7:00 pm el domingo. Las demás danzas bailan en los patios del atrio o en la calle.

La afluencia de visitantes ha crecido grandemente al grado, que hace unos 20 años más o menos, incluyeron el sábado de la misma semana o sea dos días seguidos con el mismo horario.
El ánimo, el ritmo y la fe con que lo hace el que lo baila, conmueve y la hierbita que no olía antes de iniciar el baile, empieza a liberar un aroma inconfundible.

Si va, no se pierda la visita a los balnearios del Río Azul (El Borbollón, Los Manantiales y Santa Fe).

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