opinion


Por: J. David Flores Botello

Sigue la incertidumbre- don chimino

Pediatrucos... y algo más


Fecha Publicacion:  sábado, 17 de octubre de 2020 - 01:18:00 -- Fecha Actualizacion sábado, 17 de octubre de 2020 - 00:03:13

SIGUE LA INCERTIDUMBRE.- Algunos países europeos están teniendo rebrotes de Covid-19, el número de infectados por día ha llegado a cifras parecidas a las que tuvieron en el mes de abril cuando estaba la pandemia en su apogeo principalmente en España e Italia, la pandemia sigue creciendo, ya hay más de un millón cien mil fallecidos a nivel mundial, México ocupa el cuarto lugar en el total de fallecidos con 85 mil, Estados Unidos con 217 mil, Brasil con 151 mil e India con 111 mil ocupan los primeros tres lugares en número de defunciones, en  Bolivia, Chile, Colombia, Panamá y Perú se están desbordando los sistemas sanitarios. Al inicio de la pandemia no se sabía qué iba a pasar y es la fecha que seguimos sin saberlo, ¿cuántos muertos más habrá en el mundo? ¿Seguirán aumentando las pérdidas económicas? ¿Habrá vacunas suficientes  para todos o se convertirán en esperanza para unos cuantos que se las pelearán como si lucharan por sus propias vidas? ¿Cuánto tiempo más durará el confinamiento de le gente vulnerable que no alcance vacuna?  Los gobiernos del mundo han dado prioridad a la atención a los enfermos por Covid-19 lo cual aunado al confinamiento ha hecho que cientos de miles de procedimientos quirúrgicos llamados de elección no se hallan podido llevar a cabo como por ejemplo las cirugías de vesícula, cirugía plástica, testículos no descendidos, hernias de todo tipo y cirugías por lesiones deportivas entre otras, la suspensión de estudios para detectar oportunamente problemas de cáncer auguran retraso en el diagnóstico, en su tratamiento y seguramente habrá más fallecidos por esta causa en los próximos meses, lo mismo sucede con las personas que están pendientes de trasplante de algún órgano pues su riesgo de complicación es mayor debido a que tienen que recibir ya trasplantados, medicamentos inmunosupresores. La vida a cambiado en el mundo en todo este 2020, hemos entendido por este letal virus que hay una igualdad biológica, que afecta al rico, al pobre y no hay distinción de raza ni credo, es más, mucha gente vive con el Jesús en la boca pensando que podría ser el próximo afectado gravemente con riesgo de fallecer o si bien le va, engrosar las filas de la gente que ha salido con vida pero que necesitará durante meses de terapias de rehabilitación pulmonar y física que le quedaron como secuela. Con el uso de la mascarilla o cubre bocas nos quitaron media identidad, hemos dejado de saludarnos, abrazarnos y besarnos y como somos la única especie con alfabeto, que superamos con mucho la supervivencia por instinto, no perdemos la esperanza de un futuro rencuentro con nuestros familiares y amigos como antaño era, pareciera como un llamado de la naturaleza para que los ciudadanos el mundo hagamos un cambio de conciencia de cómo estamos viviendo, sin embargo, para otros, esta pandemia significa el principio del fin del mundo o el fin de una era, algunos expertos religiosos con datos obtenido en la Biblia  piensan que las 7 plagas del Apocalipsis contemplan la ira de Dios: “Entonces oí desde el templo una voz que decía a los 7 ángeles ´id y derramar a la tierra las 7 copas de la ira de Dios´” Algunos dicen que el virus ha disminuido su agresividad o virulencia, que produce enfermos menos graves, quién sabe, quizá lo que ha pasado es que el mundo está mucho mas informado, que se cuenta con mayor capacidad para hacer un diagnóstico más tempranamente y como consecuencia actuar con mayor y mejor oportunidad y aunque aun no hay medicamentos efectivos contra el virus hay formas de disminuir las complicaciones o ayudar a los más graves ya sea con anti cuerpos monoclonales, suero de pacientes convalecientes, anti virales y con el manejo oportuno de esteroides y anticoagulantes. ¿Qué va a pasar con los vulnerables que aún no han enfermado de dicho virus? ¿Hasta cuando se reiniciarán las cirugías que están pendientes de realizarse? El problema no es solo de México, es mundial, una de las ventajas de nuestro país en relación con algunos países de Europa es tenemos una mayoría de población de gente joven y sabemos que, la juventud es un gran escudo que protege de enfermar gravemente por este virus emergente, aunque hay excepciones,  por eso, no dejamos que recomendar que se cuiden y cuiden de los suyos.

DON CHIMINO.- Como soy aprevenido me jui al cuarto al fondo del corredor en su rancho de MamaGely por el virus de mi compa Chón, pinchi terco que se amachó de no querer que lo ´biera un doptor quesque porque lo iban a mandar al hospital, dijo que ¡ni madres!  Tan siquiera m´hizo caso y acectó que lo atendieran en su cantón dél, yo, por si sí o por si no, mejor dejé a mi Puchunguita en nuestra cama, ya llevaba yo cuatro noches gurmiendo solo y me ´bían pasado hartas chingaderas y ¿cómo chingados no si el pinchi Cleofas el pión más prencipal del rancho me engañó, l´agua no taba bendecida por el pagrecito de la iglesia, me dijo que iría a medio día a tráila pa que yo rociara con una rama de retoño de guayabo y se jueran los malos espíritus, acabando de paticarle lo que me ´bía pasado, me dijo que si gustaba un mezcalito, taba la mañana fresca, el sol ´bía rompido las nubes y taba el solazo mero, juimos a onde tenía enterrada su botella pata de elefante, mientras vaceaba en los vasos me dijo: “oiga Don Chimino, yo llevo añales chambiando aquí y nadien ´bía mirado lumbre como anoche miró usté y lo de que se le aparecieron los perros con ojos de lumbre, oiga ¿no recuerda si la lumbre que miró debajo del pochote era blanca o roja? Porque, ire: mi apá pas descanse, me paticaba que si a alguien se le aparecía como lumbre por la noche, como flamas de fuego, que si eran rojas eran de maldá y si eran más blancas eran las güenas, que áhi taría enterrado un tesoro. ¿No se acuerda que color eran?”, le dije que eran más azulosas que rojas, difinitivamente rojas no eran, tonces ¿crees que ahiga una tapazón debajo? le pregunté. “Mire don Chimino si quiere no me crea, pero oigame, ¿recuerda el color de los ojos de los perros que miró peliándose?” Me quedé cavilando, cerré mis oclayos pa recordarlo mejor, y sí, clarito recordé que el perro prieto los traiba de lumbre roja y el blanco del color de la flama que miré debajo el pochote, ¿por qué? le dije, Cleofas peló los dientes,  se sonrilló y me dijo: “¡áhi tá! Todo quiere decir que hay un tesoro enterrado áhi, el perro blanco vino a lo mejor como dándole permiso a usté pa que lo saque, si quiere, ire, voy por el pico, la barreta, una pala y le escarbamos, quien quita y deveras lo jallamos, ¿cómo ve?”  Lo que Cleofas me taba diciendo ya me lo ´bía paticado más o menos asina mi güelito paz descanse, que escarbando onde se mirara lumbre por la noche seguro taba un tesoro, teníamos que poner cuatro velas prendidas, rezar por el descanso eterno si es que tuviera enterrado alguien, ¿y si deveras jalláramos una tapazón? Le mercaría hartos vestidos, perjúmenes de los más mejores, su coche último modelo con chofer a mi vieja, una casa con alberca entre los riscos de Acapulco que tanto ha querido ella y pasiar por el mundo ora que se juera el mentado virus ese.  Me sacó de mi cavilamiento cuando me jijo: “Ire,  todo se junta: es buen´hora, hay harto sol, el suelo de por aquí es de por aquí bofito, casi ni piedras hay, tanteo que si le echamos ganas antes de la comida ya lo sacamos, ¡anímese!”. ¡Juega el pollo! Le dije. Rezamos Padres nuestros, Dios te salve María y Santa María cinco de veces cad´uno mero onde miré que salieron las flamas de lumbre esa noche debajo del pochote o ceiba que asegún jue el árbol sagrado de los mayas, nos persinamos y empezamos a escarbar, primero él le daba con la barreta y el pico y yo paliaba la tierra pa juera con cuidado pa no apagar las velas que hicimos partiendo por mitán dos cirios que taban en el colgadizo, taba la tierra mojada y jue más fácil hacer el hoyo, como a metro y medio de hondo, cuando me tocaba escarbar a mi y a él sacar la tierra, al meter la barreta sentí que se jue pa dentro, casi se sambutió todita y ni siquiera la clavé recio, ¡ah cabrón! Pensé, ya tábamos empapados de sudor, casi casi nos íbanos a sentar un rato pa descansar, onde que pa agarrar juerzas nos chingamos casi media botella del mezquite, pero, nomás de pensar que ya casi llegábamos a la tapazón, le seguimos sacando harta arena con piegritas derronditas como de río, ora uno llenaba barricas y otro las echaba pa juera, ya ´bíamos puesto una escalerita pa más fácil, asina seguimos, entre la arena comenzamos a sacar güesos, “han de ser de caballo” me dijo Cleofas, pensé lo mesmo pos mi agüelito me paticó que antes enterraban a los ricos con todo y su dinero y que tambor echaban su caballo pa que lo acompañara, además, sacamos unos pinchis dientotes como de macho cabalacero, en eso, sentí que toqué algo con la pala, con cuidado, ayudándome con mis dedos de mis manos, jui bordiando eso como derrondo que a la final resultó ser una olla de barro con una tapadera gruesa encima, la parte de abajo taba muy metida y dura de despegar, recordando lo que me dijo mi güeli de que podría haber gases venenosos dentro de la olla,  le dije a Cleofas, ¡súbete pa´rriba! Me quité mi paliacate que siempre sé trair en la bolsa de atrás de mi pantalón y que me ´bía puesto de bozal, lo doblé en varias partes hasta que quedó como una especie de tapón grueso que me puse en mis narices, aguantando el resuello estiré mi mano lo más lejos de mi, jalé la tapadera de la olla y me subí carrera pa´rriba pa no oler alguna chingadera y… híjoles, ya me colgué de nuez, áhi nos pa l´otra, graciotas.


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