opinion


Por: J. David Flores Botello

Inmunidad de rebaño-don chimino

Pediatrucos... y algo más


Fecha Publicacion:  sábado, 1 de agosto de 2020 - 02:35:00 -- Fecha Actualizacion viernes, 31 de julio de 2020 - 22:45:08

INMUNIDAD DE REBAÑO.-  Ya estamos a primero de agosto de este 2020 y mucha gente sigue falleciendo por Covid-19, México ya acumula más de 46 mil decesos y ocupa el tercer lugar mundial precedido por Estados Unidos con más de 150 mil (2.5 veces más población que México) y Brasil que ha rebasado los 91 mil defunciones (1.6 veces más de población que nuestro país), los contagiados siguen siendo en gran número y la propagación del virus no para. El hecho de que un número mayor de personas se infecten tiene ventajas y desventajas porque el virus SARS-COV-2 como se le denomina a este virus emergente y que causa la enfermedad Covid-19 no es un virus que pueda vivir solo, no, necesita de un ser vivo para seguirse multiplicando, de tal forma que, con un número suficiente de población que se infecte por dicho virus, haya tenido síntomas o haya sido asintomático, llegará el momento en que el virus no encontrará persona susceptible de ser infectada y de esa manera parará la transmisión y como consecuencia el número de enfermos hasta llegar a cero. La desventaja de que mucha gente enferme es que aumentará el numero de fallecidos pues somos un país con mucha gente con obesidad, diabetes y hipertensión que los hace mayormente vulnerables. La inmunidad de rebaño, también conocida como inmunidad colectiva o de grupo, se da cuando un numero suficiente  de personas están protegidos frente a una determinada infección y actúan como cortafuegos impidiendo que el microbio alcance a los que no están protegidos. Generalmente la vacunación es una forma de conseguir dicha inmunidad, pero en el caso de este virus para el cual aún no se cuenta con vacuna, la esperanza es que con el tiempo llegue a haber tantos individuos que ya han superado la infección de una u otra manera que el virus no va a encontrar fácilmente  personas susceptibles  para infectarlas, de este modo se corta la transmisión. Para este virus se ha estimado que para alcanzar la inmunidad de rebaño se necesita que más del 70% de las personas estén protegidas. Para que la inmunidad de rebaño se lleve a cabo se necesita que haya un único hospedador, como en este caso lo son los humanos, que no haya intermediación de vectores y que la infección y la vacunación produzcan una inmunidad sólida y duradera lo cual se desconoce aún. Por eso, las personas vulnerables, aquellos que si se enferman pueden agravarse, necesitar oxígeno, quizá terapia intensiva y posiblemente hasta  fallecer, deben mantenerse aislados, enclaustrados evitando contacto con otras personas que los puedan enfermar, con la finalidad de esperar a que haya vacuna para ellos y así evitar la enfermedad o bien, esperar a que se lleve a cabo la llamada inmunidad de rebaño, no queda de otra. Hay que tener paciencia, ya falta menos.

DON CHIMINO.- Ya llevamos casi 5 meses viviendo yo y mi vieja en un lugar que ta como a 10 minutos en coche a Huizuco, en el rancho de tu tía Ángela que le dicemos de cariño Mamagely, tamos aquí encerrados pa no contagiarnos del pinchi virus ese que traye apanicadas a las gentes en todo el mundo, y yo, el sábado antes pasado, salí del rancho rumbo a Iguala en mi Forcito a eso de las 8 de la noche, me acababa de llamar mi comadre Choforita que su marido, mi compa Chón taba con el calenturón, harta tos, encerrado en su cuarto, terquiando sin querer que lo atendiera un doptor y que no quería hablar con nadien, me rogó que juera a velo y ni modos de decirle que no pues, asina que no me quedó de otra, me las ingenié pa hacer una especie de equipo de protepción personal con unas bolsas naylas de esas pa la basura, cuando agarré la carretera pa Iguala agu no escurecía, anque con algunas nubes gordas taba claro el atardecer, iba yo cavilando, ¿Cómo chingados le haría pa que no me juera a contagiar de su mal mi compadre? ¿Cómo saber que tan grave taba si yo no soy doptor? ¿Quedría algún doptor ir a velo o tendría yo que llevalo en mi coche? Tando en su casa yo llegaría todo protegido con mis bolsas naylas que las adacté pa protegerme: una en cada pierna, otra la recorté y quedó como un chaleco largo, una la partí en dos y las arreglé pa que me quedaran como si jueran bolsas de pan bimbo grandes tapándome dende mis manos hasta mis brazos, otra bolsa más chica le abrí onde van los ojos y me quedaría como una burka, todo eso taba bien pa acercármele a Chón, pero, si tuviera que llevarlo al doptor ¿Cómo chingados le haría con todo ese bolserío encima? ¿Otvio que asina no podría manejar y ni modos que me quitara toda mi protepción. ¡Chingüentes! Pinchi compadre, ¿Cómo se descuidó el güey y ya se enfermó? Y ora el que va a pagar el pato voy a ser yo, ¿Y si me contagia? ¡Noooo!, ¡ni Dios lo quiera!. Cavilando, cavilando en una de esas se me prendió el foco, en las conferencias del doptor Gatel dijieron de un aparatito que se pone en un dedo y que sirve pa medir el otsígeno, etsplicaron áhi que si salía debajo de 94 era porque la persona necesitaba que le pusieran otsígeno, tonces, pa ir adelantando le hablaría a mi comadre y le diría que consiguiera uno en lo que yo llegaba, asina tansiquiera podríamos saber qué tan mal andaba ya mi compadre, como iba manejando tenía que parar pa hablarle asina que llegando a la compuerta de la presa de Tepecoa me orillaría a la orilla y le llamaría y de una vez aprovecharía pa echar una firmita y desaguar que de por sí ya me andaba, en l´horita llegué pos taba yo cercas nomás que áhi taba estacionado un tatsi con su chafirete y una mujer a la que se le miraba que la taba queriendo convencer pos la agarraba de su mano, la jalaba y como que la quería abrazar, yo no soy mirón ni chismoso pero él era mayor que ella, la chamacona no taba tan pior, los muy irresponsables no traiban cubre bocas y se taban hablando de cercas, yo, dende que me subí al coche me puse doble cubre bocas y mis lentes p´al sol uno no sabe onde pudiera haber virus, llegué, me estacioné como a 10 metros de onde taban ellos, con mi celular en mano, abrí la puerta, me baje del coche y en lo que le marcaba a mi comadre, dándoles mis espaldas abrí la bragueta de mi pantalón y empecé a echar los chíos sobre la portezuela entre abierta pa que no se oyera que ya se taba haciendo charquito, además hablaba yo fuerte pa que se escuchara menos  l´agua de riñón al caer, mi comadre me contestó en l´horita, le dije que consiguiera en lo que yo llegaba uno de esos aparatos pa medir el otsígeno de la  sangre de los enfermos, onde que, por ser sábado y de noche iba a tar cabrón que jayara uno pero que hiciera lucha, colgamos pero yo seguí hablando como si siguiera paticando con ella mientras terminaba yo de desaguar, ¡vaya que traiba ganas! La parejita ni se inmutó, ellos en lo suyo, me metí pa dentro del coche y agarré camino, ya casi llegando al cruce de la carretera que viene de Chipacingo pa Iguala me tuve que quitar los lentes pos ya ´bía escurecido, tonces, pensé en pasar a mi cantón por otros lentes que son pa vista cansada pero que me podrían servir pa evitar que el virus se me metiera por mis oclayos, algo me taparían, cuando llegué a Iguala, miré harto movimiento, hartos coches, hartas gentes, muchas con cubre bocas pero otras no, enclusive algunos tatsistas andaban sin nada y con pasajeros, es más hasta algunos combieros tampoco traiban, con razón tantas gentes se siguen enfermando, pensé, me jui direpto a la casa, me estacioné enfrente, me le quedé viendo, las paderes todas polvosas y telarañientas, basura en la banqueta y en la calle, cuando me decidí a bajar me acordé, ¡las llaves! ¡Se quedaron en mi maleta con mis cosas! ¡UUUUUh tamales!, ¿Y ora? Ni modos de ir a mercar unos y etsponerme, mejor,  agarré camino pa la coloña Ejidal onde vive Chón, mi comadre ya conoce su sonido del motor de mi Forcito y con su cubre bocas puesto salió a recibirme, yo, antes de bajarme me puse en mi tatema la media que me dio mi Puchunga tapándome  mi cabello  y hasta mis orejas quesque dicen que por áhi tambor se puede meter el virus, me puse mi cachuca con el pico pa´ tras, mis lentes, como pude me puse la bolsa  que me quedó como chaleco largo, a luego la esa como burka y por último las bolsas de los brazos, como si juera traje de astronauta, con trabajos me salí del coche, poniendo mis manos sobre mi pecho y agachando un poco mi cabeza saludé a mi compadre, me metí pa dentro de su casa tratando de respirar lo menos posible, llegamos a la puerta del cuarto que tienen atrás del patio onde taba mi compa y que le digo: ¡Chóóóóón! ¡Compadrito del almaaaaa! ¡Ya lleguééééé! ¡Ábreme por favor! ¡Compadreeeee!!  ¡Compadreeeeeeee!... Y nada que me abría, tonces, agarré una piegra del suelo con la que me andaba trompezando pos le hice tan chicos los hoyos a la bolsa que me puse en la tatema y luego con mis lentes escuros casi no alcanzaba a mirar bien, le azoté tres veces la puerta con la piedra y que le grito: ¡Con una chingada, me abres o tiro la pinche puerta a patadas! ¡Órale cabrón, ya déjate de chingaderas, ya estuvo suave! ¡Abre! ¡Pero Ya! ¡Ora sí! ¡Te apendejas, sales con tu domingo siete, te enfermas y ora tas de payaso!  ¡¿Vas a abrir o qué?!  En eso, se oyó que le taba quitando la trabadera de la puerta y… ¡Uf! Ya me colgué de nuez, áhi nos pa l´otra, graciotas.

Copyright: Diario 21

e-Paper

VER ACERVO