“El nudo del ahorcado”. Orígenes de las primeras definiciones del sentido del deber.

Por: Enrique Castillo González

La historia que contaré se desarrolló a las orillas del Rhin, año, 1870; Armin von Lick desplazaba su montura sobre el campo de batalla, lo hacía dentro del teatro de operaciones donde se desarrollaban las acometidas y escaramuzas de la que luego sería recordada como la “batalla de Mars-La-Tour”, justo al noreste de la Francia. La Guerra Franco Prusiana vivía lo más intenso de su acción en una Europa que buscaba un nuevo orden mundial.

Armin, a sus maduros 19 años era oficial de caballería y estaba adscrito al círculo cercano del Comandante que dirigía las acciones del ejército Prusiano; excelente jinete, extraordinario observador y eso lo demostraba cuando, al llegar a las mesas de decisiones a más de llevar las órdenes escritas, aportaba datos e información cachada durante sus trotes y galopes frente al terreno ocupado por el enemigo. En su uniforme el oficial de caballería dejaba ver algo peculiar, peculiaridad que después se tornó en algo emblemático.

Armin llevaba, atado a la charretera de su lado izquierdo, una cuerda de significado casi macabro; en esa cuerda estaba liado el inconfundible “nudo del ahorcado”. Pero, Volvamos a la historia.

El teniente von Lick cumplió su misión, habiendo cruzado las líneas enemigas entregó notas y sus propios apuntes a los oficiales que cumplían las órdenes del General; con esos datos y con los apuntes verbales dados por el jinete militar que cruzó el campo de batalla, los coroneles prusianos desarrollaron estrategias óptimas que. A la postre provocaron que la totalidad del Ejército del Rhin Francés, en una batalla inesperada y sorprendente, fuera forzado a retirarse cuando los enemigos solo sumaban “dos cuerpos” léase “batallones”.

Tras esa triunfal batalla, el teniente Armin von Linck gozó de licencia y esa la usó para ir a su pueblo y cenar en la casa de sus padres. Tres días después, con botas lustradas, charreteras y botones pulidos, ah, y en el hombro la cuerda, que antes comenté atada al hombro cuyo nudo caía hasta la altura del corazón, el oficial de la caballería prusiana estaba en su lugar de la mesa.

Un padre orgulloso, una madre amorosa y un hermano menor bañado de ambos sentimientos rodeaban la tabla, Armin hablaba poco, su interés estaba en esperar los platos con comida hecha por su madre. – ¿Y ese nudo en la cuerda? Preguntó Gunter- el hermano menor de Armin tenía 11 años y esa edad no es observadora de “el tacto en la mesa”.

Lejos de juzgar al hijo menor la madre se sumó a la curiosidad de su vástago, aunque el padre solo se movió hasta el último rincón de su silla, entonces Armin le explicó a su hermano.

-Este nudo lo llevo para, en caso de no cumplir mi misión y/o lo peor, esté por caer en manos del enemigo, usarlo -en los 4 ojos curiosos se escribió “¿usarlo?”, y Armin leyó eso y respondió -sí, usarlo… ahorcarme- boca y ojos de Gunter alcanzaron su mayor abertura, mientras el rostro de su madre se pintaba de blanco –Armin continuó-.

-La información que llevo en mi cabeza es vital para el cumplimento de la misión, si esa cae en manos del enemigo la vida de miles de hermanos de armas y lo que es peor, la integridad de la Patria estaría destruida, ¡yo mismo me ahorcaría antes de ser capturado con vida! – Los ojos de Gunter y la boca hacían tres círculos enormes en el pequeño rostro del niño -Armin regresó a lo que estaba sobre el plato y cerró diciendo -por eso traigo siempre en el hombro de mi uniforme esta cuerda, y en ella ese nudo, para tener presente de manera perene mi responsabilidad y el sentido que le debo dar a esa-, la madre ahora brillaba de orgullo y en el rojizo rostro del padre se deslizó una lágrima, afortunadamente para el dueño del rostro esa lágrima se perdió entre los surcos trazados por la edad-. Fin de la historia.

Reinó el silencio, seguimos caminando junto a Paul; quienes escuchamos la historia nos dimos tiempo para llevar ideas a la mente, yo me quedé con algunas preguntas- ¿La leyenda del oficial prusiano habla del significado del Sentido del Deber? ¿ello solo se aplicaría en el universo militar? preguntas que, estoy seguro, en algún momento Mixtli, Osman Galo W. y Paul von Hindenburg me responderán; como sea, dentro del think tank los de las sillas verdes tendrán mucho que decir luego de haber escuchado lo anterior.

México. Lo definitivo es, hoy ese nivel de compromiso en las Fuerzas del Orden Público, nivel que debe tener como objetivo el “Sentido del Deber” y el irrestricto compromiso del amor a la Patria, está perdido, y definitivamente no se debe dar el siguiente paso sin antes no haber dejado claro el nivel de responsabilidad y la capacidad de poner en marcha un directorio de compromisos a cumplir. Daremos más ideas respecto a esto.

Último patrullaje.- Más, hablemos de otro “nivel de compromiso”, ese que hoy tiene en las entrañas la actual Fiscalía General de Guerrero, compromiso que va mucho más allá de “cumplir con un trabajo burocrático”; los tres círculos importantes de esa Fiscalía están compuestos por entes creados dentro de matrices del verdadero Arte Militar, en esos el cumplimiento de “la Misión”, el estudio del “terreno”, la administración de los “medios” y sobre todo el perfecto conocimiento del “enemigo” es la única carretera para alcanzar el éxito; y sí, muchos de los que están dentro de esos círculos traen en el hombro atada esa cuerda, y en esa enrollado el nudo aquel.

Balazo al aire.- En cada frase del anterior apunte tuve presente la imagen de Enrique Salgado Cordero, verdadero patrón de lo que es un Jefe de Estado Mayor.

Greguería.- Aquel era el mejor sonido del día, lo esperaba, lo ansiaba; verla entrar y caminar hacia mi, regocijaba mi alma; bendito sea el toque de “entrada de vianderas” aunque… la llamada a “salida de vianderas” tocaba mi espíritu de otra forma… de las notas de un soldado carrancista (quien entendió entendió).

Oxímoron.- Fibra de agua.

Haiku.- Cuelgo de un brazo de

        tu lindo rulo,

        ¡no me soltaré jamás!
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