Por: Antonio León

La felicidad no significa una vida sin problemas, una vida feliz significa superar los problemas que se nos presentan cotidianamente, cuando los superamos, esa sensación de satisfacción es gran parte de nuestra felicidad. Los desafíos a los que uno se enfrenta nos ponen bajo presión, y llega el momento de la felicidad cuando vemos que hemos superado uno de los retos que encontramos en nuestro camino. Esa alegría de superar dificultades, de luchar por resolver esos problemas y superarlos, es algo que se pierde cuando llegamos a una zona de confort y nos estancamos allí, y ya no queremos enfrentar los retos que se nos van presentando, sino que los ignoramos para poder continuar con una vida social como en un estado de vida latente.

Muchos de esos problemas que ponen a prueba nuestro intelecto, se encuentran en el desarrollo de la sociedad, asunto que en la actualidad pocas veces nos detenemos a pensar de manera reflexiva, si no nos interrelacionamos con los demás sobre este asunto, estaremos perdiendo la capacidad de negociar mejores formas de convivencia y por consiguiente mejores formas de desarrollo social y calidad de vida, no de manera individual sino de forma colectiva, porque nuestra zona de confort nos lleva a perder paulatinamente nuestro instinto gregario.

El aislamiento del acontecer en la vida pública, nos priva de poder dialogar con nuestros semejantes sobre lo que sucede nos afecta como sociedad, e impide el desarrollo social que necesitamos para mejorar nuestras condiciones de vida.

Hoy dividimos nuestra vida en dos mundos opuestos: online y offline, es decir, estar conectado o estar desconectado a las redes sociales. En estos tiempos se prefiere la vida online porque está en gran medida libre de los riesgos que te presenta la vida en una sociedad real, actualmente es muy fácil hacer amigos en las redes sociales, y aunque estás realmente solo no percibes tu soledad. En este tipo de relación es muy fácil deshacer una supuesta amistad, porque no se tiene que dar explicación alguna o argumentar algo, simplemente si no te complace alguno de tus contactos, lo eliminas del grupo de tus amigos virtuales con un simple clic y asunto arreglado.

Cando se está conectado a las redes sociales, no se puede ver la realidad de la diversidad de la humanidad, en donde se enfrenta uno a la realidad de dialogar y enfrentarse al hecho de que hay varias formas de interpretar y afrontar un mismo conflicto, por eso estar siempre online te quita la capacidad de darte cuenta de eso.
En una sociedad online entre más independiente te creas, menos capacidad real tendrás de ser intelectualmente autónomo. En la vida virtual no se encuentra la felicidad porque hay un vacío de vida real, lo que desemboca en un estancamiento de nuestro raciocinio de una manera abrumadora.

La solución a este problema no consiste en salirse del internet, sino que por cada hora que estés metido en esos grupos virtuales, le dediques también una hora a la lectura y otro tanto a la discusión de los problemas que enfrenta tu clase social.

Hasta el martes próximo estimado lector.

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