Por: Antonio León

Cuando se complica la tarea de conseguir el sustento de cada día, en muchos casos aparece la falsedad y la deshonestidad en los asuntos humanos, y surge por ello el deseo criminal (Lin Yutang. Filósofo chino).
Tal vez ese sea el caso de los ediles de por estas tierras, que se les complicó la tarea de conseguir de manera honesta recursos económicos para vivir una vida con lujos, y surgió en ellos el deseo criminal de apropiarse de gran parte del erario a través de un salario de 80 mil pesos al mes.
Por desgracia, la desidia por los asuntos públicos de la inmensa mayoría de los igualtecos contrasta con la voracidad de los ediles que, sin escrúpulo alguno, van carcomiendo sin piedad al erario del municipio.
Lo que ha traído como consecuencia que, en la actualidad, vivir una vida tranquila sea casi inviable, estamos peor que nunca, la inmensa mayoría no podemos pretender llevar una buena vida en esta realidad dramáticamente impuesta y aberrante. Por desgracia no existe ningún político por estas tierras, que esté intentando mejorar un poco la crisis social que estamos padeciendo, ¿o sí?
CUANDO ESTUDIABA en La Normal Superior de México, el maestro de Filosofía nos preguntó quién ya había leído en libro EDUCACIÓN Y LUCHA DE CLASES del autor Aníbal Ponce, la mayoría ya lo habían hecho cuando cursaron la normal para maestros de educación básica, eran pocos los que no, entre ellos yo, porque no cursé la normal sino la preparatoria.
En la actualidad, es casi seguro que en las normales del país y en las unidades de La Universidad Pedagógica, ni por casualidad se les sugiere a los estudiantes que lean este libro. Tal vez y nunca se ha recomendado esta lectura en las escuelas formadoras de maestros por estas tierras. Posiblemente por eso, como lo señaló el doctor Pablo Latapí Sarré hace unos 25 años, el maestro ha pasado de ser un educador a un simple asalariado de la educación.
Lo que caracteriza al libro Educación y Lucha de Clases es la exposición dialéctica del medio en que el hombre se educa e instruye. Aquí se puede encontrar cómo la estructura del medio social condicionó las formas de la educación, y cómo fue que derivó en una hegemonía cultural al servicio del poder económico y político. Esto para no caer en la estéril metafísica de analizar la educación sólo en sí, descontextualizada de los modos de producción. La educación nace y se desenvuelve en un medio socio/político que la condiciona, como expresión de un proceso indisociable con la lucha de clases. Materialismo dialéctico pues, que es el método que sirve para conocer la dinámica interna de la realidad existente, para saber cómo nos enajenan y nos arrebatan la conciencia de clase.
Hasta el martes próximo estimado lector.

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