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Por: Álvaro Venegas Sánchez

"Hay Toro", pero no hay candidato


Fecha Publicacion:  lunes, 3 de mayo de 2021 - 01:20:00 -- Fecha Actualizacion lunes, 3 de mayo de 2021 - 02:31:38

Pregunta para aficionados al jaripeo ¿Cómo reacciona el público ansioso de ver al toro afamado que anunciaron y le salen con una vaquilla? Otra para quienes les apasiona el futbol. Ante la expectación de un clásico Chivas-América, ¿qué sentirían si el equipo que aman falla un penalti y pierde por autogol?  Preguntas ocurrentes que no sé si apliquen en la realidad. Sin embargo, podrían ayudar a reflexionar la circunstancia política que atrapó la atención del ciudadano independientemente de que pertenezca a un partido político o a ninguno. Siendo guerrerenses, nos compete lo que acontece en la entidad. Después de todo, Félix Salgado ya no va.

Mario Moreno Arcos, sin Salgado Macedonio en la boleta electoral, tiene posibilidades de triunfo. No es culpa de él que el llevado y traído candidato morenista finalmente no figure. Por supuesto, derrotarlo en las urnas daría al abanderado del PRI-PRD mayor legitimidad. Pero así están las cosas. De cristalizarse esta posibilidad el escenario no sería de tragedia. Guerrero continuaría como está ahora. Un gobernador priista y AMLO en el gobierno federal. Héctor Astudillo Flores, demostró que no es un político tonto y ha puesto el ejemplo. Enfrentamiento y descoordinación entre ambas instancias de gobierno no conviene a los guerrerenses. No somos conflictivos por naturaleza. El pueblo quiere que lo escuchen, tomen en cuenta; que no lo vean con indiferencia ni sufra atropellos de parte de autoridades. Al contrario, desea resuelvan demandas sustanciales de comunidades y sectores sociales. Obviamente hay problemas por situaciones recientes, pero también añejos; y surgirán otros sin importar quien ocupe Casa Guerrero.

Moreno Arcos ¿va a impedir llegue la Cuarta Transformación? Eso, aunque quisiera no depende del gobernante. Quiero pensar que Morena no es un movimiento electorero. Por tanto, no terminará el 6 de junio. Los morenistas, si de veras quieren transformar la vida pública, podrían empezar haciéndola desde abajo; promoviendo, convocando, organizando la participación social. Al mismo tiempo, generando cuadros y condiciones con base en principios y valores como honestidad, respeto a las diferencias, inclusión, solidaridad, transparencia, eficacia, austeridad e impulso y fortalecimiento de la democracia de manera horizontal. Partido democrático siempre en movimiento y representantes permeados y convencidos con tales valores y principios no tendrían por qué pelear entre compañeros por cargos y candidaturas en coyunturas electorales.

Creer que sólo con un gobernador o gobernadora de Morena, “la hacemos”, es no entender todavía lo que significa y quiere cimentar el presidente López Obrador. La 4T no es automática ni sería duradera si es vertical. La transformación social requiere cambio de mentalidad y conducta política.

La postulación de Evelyn Salgado Pineda, implica tres retos. Primero, que el reconocimiento y simpatía al liderazgo de su padre se traduzca en votos reales. No sólo que triunfe sino arrase, como ella anticipó muy segura frente a los seguidores de ambos, para que obtenga la autoridad política de emprender en los primeros 100 días las acciones y los cambios que el estado de Guerrero necesita. En segundo lugar, muy importante, si bien podría acompañarse de un buen equipo de asesores y de un gabinete de mujeres y hombres eficientes, honestos y leales, jamás olvidar que, el poder no se comparte, la gobernadora sería ella. Ante cualquier desacierto, peor aún algún acto de corrupción en la administración, los demás no cuentan.

Los adversarios no van a ser complacientes. Ejemplo, el juicio a Salgado Macedonio, lo llevaron al extremo de quitarle la candidatura; no impactó en cambio a la dirigencia de Morena a pesar del tremendo descuido que tuvo. Incluso, nobleza de por medio de la gente del movimiento, el presidente nacional durante el acto de registro ante el IEPC en Chilpancingo, lo adularon con la porra: “Mario papucho, Guerrero te quiere mucho”. Tercero, no debe repetir o caer en las prácticas de gobiernos anteriores, sino sentir la obligación de hacer la diferencia respecto a los gobernantes que ha tenido Guerrero.

Vale recordar el tortuoso camino recorrido en los últimos 30 años. De 1990 al año en curso, en lugar de seis tuvimos nueve mandatarios. El sexenio de Rubén Figueroa Alcocer merced a la masacre de Aguas Blancas, culminó con un interinato de tres años cubierto por Ángel Aguirre. El universitario de la UAGro, Rogelio Ortega Martínez, gobernó un año de los cuatro que correspondían al perredista ex priista Ángel Aguirre Rivero a causa de la trágica noche de Iguala, el 26 de septiembre en que desaparecieron a 43 estudiantes normalistas. Y, cual anécdota irónica, Marcelino Miranda Añorve, por ministerio de ley, fue gobernador un solo día, el 11 de mayo del 2000. Entonces, el máximo desafío para Evelyn, de convertirse en la primera mujer gobernadora de Guerrero y al mismo tiempo en la primera de un gobierno del partido Morena, consistirá nada más y nada menos en no defraudar la esperanza.

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