Las y los abuelos

Por: Alejandra Salgado Romero

“Los abuelos son insustituibles, nadie puede desempeñar el rol que tienen y son una pieza fundamental en el rompecabezas de los nietos. Mientras más cercanos permanezcan, sin importar si son abuelos maternos, paternos o de cariño, el legado que dejen será para toda la vida. Como figuras tradicionales de la vida de los niños, los abuelos suelen ser vistos como los cuidadores sólidos y dedicados en la unidad familiar”

Red de Universidades Anáhuac

En nuestro país, como en toda sociedad actual, el rol de las y los abuelos ha ido modificándose a medida en que aumenta la esperanza de vida y la calidad de la misma, así como cambia el reparto de roles y tareas entre los miembros de la familia. Algunas características de tan entrañables figuras, permanecen: son muy buenos consentidores/as, conciliadores/as y se encargan de dar cariño y buenos consejos a las y los nietos. Siempre están al pendiente de la familia y su experiencia determina, en muchas ocasiones, el superar situaciones difíciles y/o complejas. Y es precisamente a partir de la pandemia que hemos valorado, -como sociedad-, a las personas mayores: han sido el grupo de edad más afectado, el primero en sufrir el aislamiento, la soledad y los terribles efectos del coronavirus que, por desgracia, han acabado con la vida de muchos de ellos/as.

Con base a lo anterior, resulta importante citar que cada 26 de julio se rinde homenaje a las y los abuelos, ya que según el calendario católico, es la fecha en que se celebra la onomástica de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesucristo; por ende, el Día de los Abuelos es una fecha de origen cristiano que en muchos países pasa desapercibido. Resulta fundamental destacar que no todas las regiones del mundo celebran esta festividad el mismo día; por ejemplo, en Polonia se rinde homenaje a las abuelas cada 21 de enero y a los abuelos al día siguiente; en Francia el Día de los Abuelos es el primer domingo de marzo y en México es el 28 de agosto. Pese a todo lo anterior, la cultura digital ha contribuido a estandarizar de forma internacional, el 26 de julio, como la fecha oficial del Día de los Abuelos, gracias a los famosos Doodle de Google y al hashtag #DíadelosAbuelos que se vuelve tendencia en Twitter, todos los años en ese día.

Está demostrado que las y los abuelos son una de las figuras más importantes del grupo familiar, y crean un vínculo muy especial con las y los nietos: son consentidores, tiernos y con una gran sabiduría. Siempre están allí para mimar, aconsejar y cuidar con ternura a cada miembro de la familia. Ahora bien, el desconocimiento en los primeros momentos de pandemia los convirtió en el grupo más vulnerable y, -a pesar de ser los primeros en ser vacunados/as-, el precio de la enfermedad, del confinamiento y del riesgo a los contagios resultó demasiado alto para ellos. Las abuelas y los abuelos dejan huellas imborrables en la ida de sus nietos/as y es justo que se les reconozca, valore y respete.

Las y los abuelos ejercen un rol fundamental en la familia, que lejos de ser una figura de autoridad, son transmisores de amor, bondad y comprensión, ya que siempre están dispuestos/as a dar amor incondicional, cuidados y consejos, sosteniendo un vínculo muy especial y emocional con sus nietos y nietas. Con base a lo aportado por psicólogos infantiles y especialistas, las y los abuelos son un modelo a seguir, a través de la transmisión de valores y enseñanzas a las nuevas generaciones, para enfrentar las adversidades y dificultades de la vida. También está demostrado que las y los abuelos que comparten actividades y experiencias enriquecedoras con sus nietos/as, influyen de manera positiva en su comportamiento y relaciones interpersonales. En contraparte, este vínculo de amor, afecto y diversión contribuye notablemente a la salud emocional de las y los abuelos, haciéndoles sentir útiles, activo/as y felices.

Las y los abuelos transmiten valores, enseñan conocimientos, experiencias nuevas y nos brindan mucho amor, por lo que tienen una gran influencia sobre lo que hacemos o no hacemos. No es raro el caso de nietos o nietas que sigan los pasos profesionales o personales de sus abuelos o bien, de quienes se han intentado desligar de la tradición familiar. Los abuelos contribuyen, además, a la educación de los niños y niñas, enseñando valores y transmitiendo información que está en la familia desde hace años.

En nuestro contexto, una gran cantidad de abuelos/as ya no trabajan de manera formal, por lo que pueden dedicar más tiempo a sus nietos y nietas, ejercitar su paciencia y jugar con ellos/as, por lo que son frecuentes los abuelos que llevan a sus nietos y nietas al cine, a los centros comerciales, a practicar deportes, a dar un paseo o, incluso, a montar en bicicleta.

Se ha comprobado que las y los abuelos pueden aportar muchos beneficios a sus nietos y nietas, entre los que se encuentran: a) Equilibrio emocional; niños y niñas aprenden a relacionarse con personas de distintas generaciones, crear un vínculo con sus abuelos/as y a mantener un equilibrio emocional; b) Transmisión de valores: Las y los nietos pueden aprender valores de sus abuelos como la tolerancia, el respeto, el amor, la paciencia o el esfuerzo, entre otros muchos, lo que hará de los nietos y nietas, adultos responsables y resilientes; c) Diversión: las y los abuelos rejuvenecen en contacto con sus nietos y nietas y verles jugar, reírse y bromear; d) Desconexión de la tecnología: Muchos niños y niñas pasan gran parte de su tiempo libre pegados a una pantalla de móvil o de ordenador, pero con sus abuelos/as, aprenden a volver a lo sencillo y a lo cotidiano; y e) Dar ejemplo: Los niños y niñas ven en sus abuelos ejemplos a seguir y con el tiempo se generará una gran confianza que les convertirá en amigos/as y confidentes. Por ello, si el niño, niña o adolescente tiene un problema, es probable que acuda a su abuelo/a y se lo cuente.

Por último, es necesario considerar que, si bien el trato de las y los abuelos con sus nietos y/o nietas puede ser muy cercano, también pueden surgir circunstancias que cambien la relación, como el divorcio de los padres del niño o niña. En dichas circunstancias, sin duda, la relación de las y los abuelos con los nietos/as debe continuar más allá de la separación de los padres para seguir aportando cosas positivas a las y los pequeños de la familia. Está en nuestras manos contribuir a que los niños y niñas sigan compartiendo tiempo con sus abuelos y no sean meros cuidadores cuando les necesitamos.

Más allá de un regalo o una celebración, en este Día de los abuelos, démosles el reconocimiento, amor, cuidados y tiempo que requieren, con la seguridad de que su visión y experiencia permitirá aportar los datos, alternativas de solución y la mediación que la familia requiere en el día a día, para salir adelante, siempre unida y fortalecida.

Les deseo una semana excelente y agradezco sus aportaciones y/u opiniones a través del correo alexaig1701@live.com.mx.

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