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Por: Emmanuel Estrada López

Agenda política… para no políticos: La otra cara de la pandemia


Fecha Publicacion:  viernes, 15 de enero de 2021 - 01:18:00 -- Fecha Actualizacion sábado, 16 de enero de 2021 - 17:22:19

Esta semana queremos abordar un tema que también está llegando a ser  una alarma, no solo para el gobierno, sino para empresarios, empleados, comerciantes independientes, transportistas y muchos otros. Y es que la pandemia ha causado severos problemas a todo tipo de empresas. Lo peor es que no se ve para cuando se normalicen las actividades, a pesar de que ya se comenzó a aplicar la vacuna contra el COVID-19.

Esta semana en la Ciudad de México, restauranteros, cocineros, meseros y todos los que tienen que ver con la industria, salieron a las calles a manifestarse  a punta de cacerolazos para pedir al gobierno federal y local, permitan desarrollar actividades con las medidas que la autoridad imponga, dado que desde el 19 de diciembre fueron cerrados sus establecimientos por la declaratoria de semáforo rojo. Con la consigna de: “abrimos o morimos”, se instaló una mesa de dialogo con el gobierno capitalino y alcaldes, los cuales accedieron a la reapertura, con un nivel mínimo de comensales y bajo estrictas medidas de salud para prevenir contagios. Sin duda una bocanada de aire para estas personas que no lo decían metafóricamente, o abrían o morían.

Pero no sólo los restauranteros han sentido rigor económico por la pandemia. Para qué vamos tan lejos. Aquí en Iguala. Pensemos en todos aquellos que van al día con lo que ganaban en sus trabajos y fueron despedidos. O quienes no pueden entregar completa la cuenta de su urban o taxi, por la baja movilidad. Aquellos dueños de papelerías que por el detenimiento de las clases no pueden sostener a sus empleados; otros no tienen empleados pero ya les pesa la renta; o simplemente quienes no pagan renta pero no tienen ventas. Y así, rubro por rubro. El hotelero sin huéspedes; los productores como los de flor de cempasúchil que el pasado noviembre dejaron en la vía pública secándose mazos completos de flor que no se vendió; y un interminable etcétera de ejemplos. Gente que tiene que salir a buscarse la vida a pesar del riesgo de contagio que conlleva estar en la calle.

El COVID-19 se está convirtiendo en la mayor catástrofe de la era moderna. Tanto por su letalidad, como por los daños colaterales que está causando. Bajo estas condiciones todos los sectores económicos están luchando encarnizadamente para sobrevivir.  

En nuestra ciudad la mayor actividad productiva es el comercio. Al igual que en la ciudad de México con los restauranteros, aquí hemos escuchado voces que claman ayuda de las autoridades. Poco se ha podido lograr. Ni siquiera en lo que el municipio sí puede contribuir con los ciudadanos. En este punto de la crisis, era pertinente oxigenar a quienes generan empleo y se autoemplean. En esta cuesta de enero, debemos de cumplir con diversos pagos al gobierno. Un incentivo hubiese sido fundamental. Descuento sustancioso en la licencia comercial; condonar un porcentaje generoso al  pago del agua potable; y por supuesto considerar el pago del predial. Algo que hiciera sentir la solidaridad, porque cierto es que el municipio no puede hacer mucho. Pero sí ser condescendientes con la desgracia que nos ha traído esta enfermedad.

Qué podemos decir de recibir apoyo por parte del gobierno federal. Si están entretenidos transmitiendo caricaturas en las mañaneras. Así pasó ayer, cuando el presidente López Obrador, “rindió un homenaje” al actor Jorge Arvizu y transmitió en la pantalla un fragmento de la célebre caricatura “Don gato y su pandilla”, en la que Arvizu daba voz al personaje de Benito Bodoque. De verdad que no sé si reír o llorar. Es tan lastimoso que mientras el país requiere de ser gobernado, el presidente se dé tiempo de hacer estas cosas. Por cada instante que pasó en la reproducción de ese video, comerciantes bajaron definitivamente sus cortinas, mexicanos quedaban sin empleo y sin ingresos para el sustento familiar. 

En fin, desde que comenzó el sexenio, otras han sido las prioridades de este gobierno, menos las que verdaderamente le lastiman a la sociedad. Prueba está que destinó nadamas y nada menos que 89 millones de pesos para remodelar el estadio de béisbol donde juega el equipo de su hermano Pío. ¡Ah! Ya lo recordó. El que salió en videos recibiendo dinero para la campaña de AMLO, de lo que ya no se ha dicho ni pio.

Volviendo al tema. En una ciudad como la nuestra, que se sostiene principalmente del comercio, debería ser prioritario el apoyo gubernamental. Aquí no ha habido cacerolazos, pero cada empresario, cada comerciante está padeciendo su propio viacrucis, que para desgracia de ellos, no hay señales de que alguien les meta el hombro. Seguirán rascándose con sus propias uñas para sobrevivir a esta, la otra cara de la pandemia. 

En contra parte, hoy fue anunciado por del gobierno estatal un convenio de colaboración para la venta de productos guerrerenses en la plataforma digital Mercado Libre, con lo que se busca abrir nuevos mercados y fortalecer la economía de los productores y artesanos del estado. De inicio serán más de 80 artículos de 40 empresas, entre los que destacan: salsas, mermeladas, pulpas, productos derivados del coco, mezcal, cosméticos, artículos de plata, sombreros, cajas de Olinalá. Ojalá que se multipliquen los productos para apoyar la economía de más familias guerrerenses en esta pandemia. 

Sin duda que para que la economía se reactive, se requiere que la movilidad se normalice. Estamos en la etapa más crítica de la pandemia y eso se ve un tanto complicado. El clamor de ayuda por parte de los sectores económicos no ha tenido respuesta y la gravedad de la situación es cada día mayor, por ello es urgente que no se pierda de vista esta problemática que pude desembocar en muy malas consecuencias: alto índice de desempleo; incremento de delitos como asalto, robo a casa habitación; pasar a la informalidad (en el caso de las empresas establecidas); entre otras.

La pandemia pues ha venido a poner de cabeza al mundo. Sin embargo – y refiriéndonos a Iguala-, lo que esperan los prestadores de servicios y comerciantes, es recibir apoyo. Ya ni siquiera aspiran a un crédito por parte del gobierno – que si llega sería estupendo- que ayudaría a paliar la crisis, sino con subsidios o condonaciones a lo que la municipalidad sí los puede apoyar. 

Agradezco el favor de su atención estimado lector y antes de despedirme permítame insistir en el cuidado que debemos tener. No bajemos la guardia. Sigamos con las medidas sanitarias. Espero encontrarnos la siguiente semana en las páginas de este su periódico “Diario 21”.


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