Saber escuchar

“Para saber hablar es preciso saber escuchar”

Plutarco

Por: Alejandra Salgado Romero

Vivimos a una velocidad acelerada… nuestro día a día es tan vertiginoso que, en muchas ocasiones, nos hace ignorar o desdeñar lo que es importante, y sin duda alguna, una de las habilidades que hemos ido perdiendo, -generación tras generación-, es saber escuchar. El escritor y orador J. Krishnamurti afirmaba “Escuchar es un acto de silencio”. Saber escuchar es un proceso fundamental para una comunicación eficaz; sin embargo, pocas son las personas que saben escuchar. Goethe afirmó que “Hablar es una necesidad, escuchar es un arte”, y es que no somos conscientes de la importancia que tiene saber escuchar y lo mucho que nos beneficiaría potenciar esta habilidad. Resulta imperativo aprender a escuchar: a quienes nos rodean, los sonidos del medio ambiente, a la naturaleza.

Una conmemoración importante, en torno a esta fundamental habilidad, se da cada 18 de julio, Día Mundial de la Escucha o World Listening Day, conmemorado con el objetivo de reflexionar acerca de cómo los sonidos afectan nuestra vida cotidiana, así como buscar posibles soluciones a los problemas que generan. Asimismo, se pretende dar a conocer los siguientes proyectos, relacionados con los sonidos: Proyecto Paisaje Sonoro Mundial, The World Listening Project y Foro Mundial de Ecología Acústica. Este día mundial fue creado en el año 2010, por iniciativa de las organizaciones World Listening Project y Midwest Society for Acoustic Ecology (MSAE). Esta efeméride está relacionada con el aniversario de nacimiento del compositor canadiense Raymond Murray Schafer, el día 18 de julio de 1833, quien fue un compositor, escritor, pedagogo musical y ambientalista; creó el World Sounscape Project o «Proyecto del Paisaje Musical del Mundo», y efectuó diversas contribuciones a la ecología acústica.

Por su parte, World Listening Project, es una organización sin fines de lucro fundada en el año 2008, con la misión de educar y crear conciencia sobre nuestro entorno sonoro y su importancia para la salud y la supervivencia de nuestro planeta; para lograrlo, diseña e implementa iniciativas educativas que exploren los conceptos y prácticas auditivas del mundo y la ecología acústica. El lema del año 2022 es «Escuchar más allá de las fronteras», y mediante el mismo se invita a explorar la importancia de escuchar a través de las ramas del conocimiento, trascendiendo todas las fronteras geográficas y tecnológicas.
Asimismo, a descubrir otras áreas y formas de escuchar, “conectando al mundo con los paisajes sonoros existentes y cambiantes”.

Se ha demostrado que saber escuchar es complejo, ya que exige dominio de uno mismo/a e implica atención, comprensión y esfuerzo por captar el mensaje del otro/a. Significa dirigir nuestra atención hacia el otro/a, y adentrarse en su ámbito de interés y su marco de referencia. Para potenciar nuestra habilidad para escuchar, debemos iniciar por identificar aquellos aspectos de la escucha activa en los que tenemos áreas de oportunidad, para luego trabajar en ello. Los aspectos de la escucha activa, según especialistas, pueden resumirse en: a) atención hacia nuestro interlocutor/a; b) interés transmitido; c) aplazamiento del propio juicio; d) capacidad de dar y recibir retroalimentación; y, e) empatía.

También existen algunas técnicas específicas que ayudan a trabajar cada dimensión, como por ejemplo, prestar atención, puesto que, si no atendemos al mensaje del otro/a, será imposible que escuchemos. Por tanto, si tenemos problemas para atender, debemos intentar enfocarnos en lo que nos dicen e ignorar todos aquellos distractores (tanto internos como externos). También, esforzarnos por comprender la línea argumental de nuestro interlocutor y prestar atención a su lenguaje corporal, así identificar el contexto con mayor facilidad, para poder comprender la totalidad del mensaje. Asimismo, es de vital importancia no interrumpir y cultivar la paciencia.

Para saber escuchar debemos mostrar interés genuino, lo que implica demostrar que estamos interesados/as en lo que nos dicen. De no ser así, el otro/a percibirá que no está siendo atendido/a y provocaremos una respuesta negativa de su parte. Para denotar interés, lo ideal sería: a) Realizar comentarios cortos y gestos de asentimiento que demuestren que estamos escuchando, y b) Adoptar una posición corporal de escucha, lo que implica mantener el contacto visual, disminuir la distancia, orientar la postura hacia el otro/a, evitar cursarse de brazos, etc.

Otro aspecto fundamental para saber escuchar es lograr aplazar el propio juicio, puesto que, cuando el interlocutor nos está expresando sus ideas, debemos ser capaces de callar nuestro diálogo interno y no sacar conclusiones mientras la otra persona está hablando, intentando siempre anular prejuicios preconcebidos en torno al tema, no interrumpir y dejar a un lado las emociones. Resulta también indispensable dar y recibir retroalimentación, pues se trata de un aspecto importantísimo de la comunicación efectiva; para lograrlo, podemos solicitar que aclaren ideas que no nos quedaron claras y reformular, con nuestras propias palabras, el mensaje que hemos captado. Así, evitamos caer en malentendidos innecesarios.

Por último, debemos entender que sin empatía, no hay escucha activa, por lo que para que la comunicación efectiva se produzca debemos ser capaces de ponernos en el lugar del otro/a y comprenderlo/a desde su posición. Además, debemos prestar especial atención a aquellos mensajes que van más allá de las palabras, como sentimientos y emociones trasmitidas, así como el lenguaje corporal. Si queremos trabajar en ser mejores seres humanos y aún más, si tenemos la responsabilidad de formar ciudadanos/as ya sea desde nuestros hogares o en las aulas, es prioritario que ejercitemos la habilidad de saber escuchar, que sin duda alguna, resultará un ejercicio saludable, enriquecedor y solidario, sobre todo en nuestra sociedad, en la que existen muchas personas que necesitan ser escuchadas. Recordemos siempre que, únicamente cuando somos capaces de escuchar al otro/a, permitimos y damos las condiciones para que éste se comunique con nosotros/as. No subestimemos la capacidad de escuchar, y aún más, trabajemos con convicción para lograr no solamente hacernos escuchar, sino ser competentes para escuchar asertivamente y activamente, recordando siempre que escuchar implica no juzgar, no criticar, dejar de lado todo estereotipo y empatizar con esa persona que se ha animado a compartir parte de su intimidad (pensamientos, emociones y sentimientos) con nosotros/as.

Les deseo una semana excelente y agradezco sus aportaciones y/u opiniones a través del correo alexaig1701@live.com.mx.

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