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Gran Bretaña. El primer ministro británico, Boris Johnson, mantiene sus planes de boda con Carrie Johnson, en medio de las fuertes críticas que buscan que deje el cargo antes de lo señalado, pues aunque hoy anunció su dimisión, ésta se concretará.


La lujosa boda está programada para el próximo 30 de julio, a más de un año de otros ceremonia en la Catedral de Westminster, y según algunos críticos, Johnson alargó su proceso de renuncia para poder realizar su boda, de acuerdo con medios británico como The Mirror y The Guardian.


Y es que la fiesta está prevista en Chequer, la casa que ocupan los primeros ministros, lo que pone la mira en el plan de Johnson por seguir siendo primer ministro hasta tres meses después de anunciar su renuncia, periodo que estima para que los parlamentarios elijan a su sucesor, pues en la última transición en el cargo pasaron dos meses entre que Theresa May confirmó su dimisión y que dejó el cargo.


Por lo que decenas de funcionarios ven con recelo que el único objetivo de aferrarse al poder sea garantizar los planes de boda.


Sin embargo, si hay una decisión antes de lo previsto, el mandatario se vería obligado a cancelar sus planes o al menos buscar otro lugar para realizarla.


Cabe destacar que su propio partido, los tories, buscan que Johnson salga de inmediato al instarlo a dejar en el cargo de manera interina a su adjunto, Dominic Raab.

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