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Quito, Ecuador. En Ecuador, el presidente Guillermo Lasso vive las horas más difíciles de su mandato tras ponerse en marcha, ayer, en la Asamblea Nacional, un proceso legal para decidir su posible destitución; la cual debe ser decidida en un plazo máximo de tres días.


La sesión extraordinaria inició la tarde del sábado con la participación de 135 legisladores, de manera virtual debido a que el país se encuentra paralizado y hay seis regiones desde las que no se puede viajar.


La parálisis del país es el resultado de trece días de manifestaciones en las calles y un creciente número de choques con la policía que ya han generado 5 muertes y más de 200 heridos. El día más violento fue el jueves, cuando los inconformes intentaron irrumpir en el Congreso en una movilización que degeneró en un choque frontal con la policía y provocó tres muertes en esa jornada.


La etapa más grave de la crisis social comenzó desde el 13 de junio cuando la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) declaró el inicio de un Paro nacional indefinido, a raíz del aumento de los precios de combustibles y alimentos, así como deficiencias graves en el sistema de salud.

Esto y otros problemas asociados al otorgamiento de concesiones mineras abusivas y disputas por acceso al agua fueron expuestos en una carta de 10 puntos que hasta ayer no había sido atendida por el gobierno del presidente Lasso.


Las movilizaciones sociales indígenas han crecido por el apoyo de simpatizantes de los partidos de oposición. Esto ha llevado a la parálisis en las principales carreteras y urbes del país.

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