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Estados Unidos. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) informó que la región perdió 2.9 años de esperanza de vida a causa del impacto de la pandemia de COVID-19, mientras que en el mundo la reducción fue de 1.75 años.


Durante la Cuarta Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo, que concluye el 30 de junio en Santiago, Chile, el organismo económico regional de Naciones Unidas recordó que la región ha experimentado una de sus mayores crisis a causa de la pandemia.


El director del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade)-División de Población de la Cepal, Simone Cecchini, refirió que en 2020, la economía de América Latina cayó 6.8 por ciento, rebotó a poco más de 6.0 por ciento en 2021 y para este año se prevé un avance de 1.8 por ciento, afectada por el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania.


Además de este impacto económico, agregó, el COVID-19 también ha tenido un impacto en la esperanza de vida al nacer, que se refiere a los años que viviría una persona en América Latina, indicador que había aumentado, de 48.6 años en 1950 a 75.1 años en 2019, con una ligera baja en 2010 debido al terremoto en Haití, cuando murieron cientos de miles de personas.


Sin embargo, la pandemia afectó mucho la esperanza de vida, al bajar a 72.1 años en 2021, lo que significa una pérdida de 2.9 años, resaltó.


Puntualizó que hay diferencias por sexo, ya que en las mujeres de la región, que tiene esperanza de vida más larga, bajó 2.5, a 75.8 años, y en el caso de los hombres, que tuvieron mayor tasa de mortalidad por COVID-19, disminuyó en 3.1, a 68.8 años.


Comparó que en pérdida de esperanza de vida, a América Latina le fue peor que a nivel mundial, donde en promedio la reducción fue de 1.75 años.


Por subregiones, dijo Cecchini, en América Central se perdieron más, 3.6 años entre 2019 y 2021, mientras que en el Caribe durante el 2020 la pérdida de esperanza de vida había sido muy menor, pero se aceleró en 2021.


El director del Celade refirió que en la región hay grandes desigualdades en los niveles de esperanza de vida, ya que en Haití es de 63 años, mientras que en Chile llega a 78 años.


Confió en que, con la vacuna contra el COVID-19 y la mejoría de los sistemas de salud, se espera retomar la curva de crecimiento y la esperanza de vida pueda seguir aumentando.

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