Por Luis Enrique Leyva Tapia

Cuando uno esta fuera de su tierra, en mi caso que soy de Chilpancingo, que esperamos con ansias la época de vacaciones para poder estar allá, convivir con la familia, los amigos, el hecho de que exista la feria es una excusa para convivir, pero también para quienes conocemos la historia de esta feria bien sabemos que no es solamente una feria, es un recuerdo de como un solo suceso puede cambiar todo un entorno.


Este año que la Feria de Chilpancingo, San Mateo Navidad y Año Nuevo cumple 200 años, pero… al final, ¿200 años de qué?, de ver lo que hemos perdido, una feria que si, es la mas antigua de México, la única que nace por decreto presidencial, una feria que nació desde el gobierno para el pueblo, pero ¿aún sigue siendo eso?


Pienso, la feria llego al “vivero” por que fue necesario moverla de lugar, a un terreno con dimensiones aptas en ese momento, sin embargo, a mi parecer nunca se considero cuanto crecería, ya que en los años recientes, sus instalaciones no se dan abasto para abarcar a la cantidad de gente que asiste.


Los infaltables de la feria, el de los cobertores y los trastes, bien dije alguna vez “si no viene el de los cobertores no hay feria”, pues muchos esperan que llegue para poder comprar, pero la feria no solo es eso, la feria es su gente, sus 200 años de historia, arte cultura y tradición, que como Chilpancingueños hemos perdido, y que al momento de escribir esto enlisto eso que ya no tenemos


-La corrida de toros
-Hoy al parecer también el jaripeo
-Los gallos de pelea
-La belleza del pendón por que ahora es un pedon
-El certamen Flor de Noche Buena


Eso solo recodar que es lo que hace digno de ir a la feria, para muchos es la nostalgia de lo que es la feria, ir con la familia al teatro del pueblo “Rubén Mora Gutierrez”, el 25 ir al jaripeo y de allí a los juegos, o recuerdo el conocer a Pablo Hermoso de Mendoza, conocer a grandes artistas que solían traer a los eventos públicos, y ese último concierto de Joan Sebastián que cerro con Juliantla y se escuchó ese tan fuerte grito de emoción.


Iniciar con el Paseo del Pendón, la oportunidad de estar con amigos y familia para ver las danzas, convivir, disfrutar, bailar y terminar en la plaza de toros en el ya tradicional porrazo del tigre donde los barrios en lugar de pelearse todos contra todos en las calles solo se peleaban entre los tigres.


Lo que como muchos conocíamos como lo mas puro de la feria que era el Teopancalaquis, tradición que se vio ensombrecida por sucesos que la mancharon y por la inseguridad, esa entrada del Niño Dios al templo que daba inicio a la Misa de Navidad, esta bella tradición que perdió su luz.


La Misa de Navidad o la Misa de Año Nuevo, que muestran como miles de personas reunidas para dar gracias a Dios, que con las luces apagadas y algunas velas prendidas marcaban un momento de reflexión, para después ir a cenar en familia con nuestras mejores galas.


Pero puedo decir que la feria se comenzó a perder desde antes de que iniciara la inseguridad, comenzó con la perversión de la gente que lleno de alcohol el pendón, los vicios, las drogas, los pleitos y peleas que se suscitaron por parte de todos los asistentes, que decidimos como chilpancinguenses quitarle la dignidad a una bella tradición dejándonos llevar por el desmadre y el alcohol, que triste fue ver que poco a poco los espacios de comida, fueron cada vez mas llenados por barras donde comprar alcohol, que algo bello con el jaripeo o las peleas de gallos, se vieron manchadas por el mal comportamiento de los que asistimos, nosotros como ciudadanos perdimos el sentido de la feria.


Nosotros como ciudadanos que al desconocer el que es la feria, de donde nace esta, de donde se origina cada uno de los eventos que la integran, que le dan sentido, o solamente decir “y siempre es lo mismo”, pues si, podría ser siempre lo mismo, ofreciendo siempre lo mismo cuando se trata de ser un espacio de encuentro, de amistad, de arte, cultura y tradición que es lo que de verdad refleja esta feria, desde la emoción de tener un cartel del Mtro. Francisco Alarcón Tapia hasta ir a comprar trastes para el año por que salen más “baratos”.


Cerrando esto que me nace del corazón, extraño esa feria que me llenaba de alegría con la esperanza del poder ir a ver a algún artista, ir por unos tacos, subirme a los juegos que había tanto para niños y adultos, seamos conscientes por que sabeos que esta edición del bicentenario no será para nada lo esperado, pero luchemos por que la doscientos uno, sea un poco mejor que la de este año. Y como el poeta Rubén Mora Gutierrez dijo “Feria de luz y alegría, morena feria de amor, morena por tu color morena porque eres mía”