La indignante cuota del nuevo hospital
Por: Jesús Lépez Ochoa
El uso del nuevo hospital de alta especialidad del ISSSTE en Acapulco como cuota política no es nada banal como el aparato de propaganda de Yoshio Ávila pretende hacerlo ver, de manera desesperada, con el mito de que se trata de una simple guerra sucia, porque según él, está muy bien posicionado entre los acapulqueños.
De hecho se vale de una mentira que ya se le ha caído antes, cuando Abelina López le ganó la encuesta de Morena, en la que todo el tiempo dijo ir arriba, y acabó siendo candidato de Movimiento Ciudadano; y posteriormente, cuando la morenista le ganó 3 a 1 la alcaldía de Acapulco, demostrando la falsedad de una encuesta de Masive Caller con un supuesto empate técnico que Yoshio propagandizaba.
Recurre a ese tipo de estratagemas porque sabe que el cinismo desconcierta, pero olvida que también indigna.
Los habitantes del Fraccionamiento Costa Azul opositores a la construcción del hospital en el Centro de Convenciones; los jubilados promotores de la clínica de alta especialidad; pero, sobre todo, los leales morenistas que, con cargo, o sin éste, se han mantenido firmes a su partido; y Acapulco entero, se pregunta: cómo fue que un proyecto de tal envergadura acabó como cuota política del partido Morena, ¡a alguien que lo traicionó!
¿Para eso insistió el gobierno en ignorar a los vecinos? ¿Para ello insistieron los jubilados y pensionados en tener aquí la atención de especialistas por la que debían viajar a Cuernavaca o la Ciudad de México? ¿Para eso se invirtió tanto dinero? ¿Es ese el objetivo de una obra emblemática de la Cuarta Transformación en Acapulco?
Y no solo eso, entre los afines al proyecto político de Esthela Damián, al que se ha acercado, seguramente también evalúan el tremendo daño a la imagen que puede sufrir la imagen de la Consejera Jurídica de la Presidencia de la República, quien de manera subterránea, y a larga distancia, intenta posicionarse como aspirante a la gubernatura.
¿Le conviene que alguien involucrado en una investigación ordenada por su jefa, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se muestre, o lo muestren, cercano a ella?
La investigación ya ocasionó los primeros despidos de afines a Yoshio Ávila en el hospital, donde se acusan graves irregularidades financieras.
Por cierto que los señalamientos no los hacen los medios de comunicación, ni antagonistas políticos, los hacen los promotores del proyecto, a quienes representa Benjamín Sandoval Melo, ex diputado por el PRD.
Benjamín es un académico de la tercera edad que lleva varios años dedicado a la formación política de cuadros del Partido del Trabajo, aliado de Morena, y a promover proyectos de turismo cultural, sin ninguna aspiración política que se le conozca actualmente. Una persona muy seria, que no se prestaría a una campaña negra contra nadie.
El tema no es una trivialidad. Los señalamientos exhiben que una obra emblemática inaugurada por la presidenta Claudia Sheinbaum en persona, lejos de cumplir su noble objetivo de acercar al pueblo de Guerrero la atención de alta especialidad, terminó siendo una cueva de expoliadores de recursos.
Y lo peor es que se dice que solo alguien con el poder de pasar por encima del director general Martí Batres Guadarrama, pudo haberlos metido a la nómina del instituto.
Hay quienes afirman que se trata de Adán Augusto López, a quien Yoshio decía representar en su precampaña por la candidatura de Morena a la presidencia, pese a estaba en el MC.
Algo que debería esclarecerse antes de la llegada del senador con licencia a organizar a la estructura de Morena en la IV Circunscripción, a la que pertenece Guerrero. Si fue él quien ensució deliberadamente el proyecto del hospital, lo mismo podría hacer si se le da injerencia en la asignación de candidaturas, en especial, la de Acapulco.
El hospital del ISSSTE sin duda será la pregunta obligada cuando Adán Augusto pise Guerrero.
No existe ninguna guerra sucia, Yoshio está dando de que hablar, y no es para bien.
