Carlos Martínez Loza
Iguala, Guerrero, Octubre 10.- Ambrose Bierce desafió a la muerte innúmeras veces. La última, a principios de 1914, ocurrió en el apogeo del México revolucionario que lo silenció eterna y misteriosamente. Antes, en su patria, militó como periodista en el San Francisco News Letter, publicación que recoge sus primeras definiciones de palabras de lo que se convertiría en El vocabulario del cínico´ y más tarde enEl diccionario del diablo´.
En su última carta, escrita el 26 de diciembre de 1913 en Chihuahua, escribió una expresión que bien valdría como epitafio: “Ser gringo en México: ¡eso sí que es eutanasia!”. Abriendo las páginas de su Diccionario encuentro una semántica omnipotente para ensayar el derecho y un subgénero literario que ha sido poco explorado. Vayan por delante las pruebas:
“Abogado. Persona designada legalmente para que desarregle los problemas de alguien que no ha tenido la habilidad de desarreglarlos por sí mismo.
Apelar. En lenguaje forense, volver a poner los dados en el cubilete para un nuevo tiro.
Diplomacia. Arte de mentir en nombre del País.
Elector. El que goza del Sagrado privilegio de votar a un candidato que eligieron otros.
Justicia. Articulo más o menos adulterado que el Estado vende al ciudadano a cambio de su lealtad, sus impuestos y sus servicios personales.
Habeas corpus. Recurso judicial que permite sacar a un hombre de la cárcel cuando le han encerrado por un delito que no cometió, y no por los que realmente cometió.
Homicidio. Muerte de un ser humano por otro ser humano. Hay cuatro clases de homicidio: criminal, excusable, justificable y encomiable, aunque al Muerto no le importa mucho si le han incluido en una o en otra; la distinción es para uso de abogados.
Legal. Compatible con la voluntad del juez competente.
Policía. Fuerza armada destinada a asegurar la protección frente al robo y la participación en el mismo.
Referéndum. Ley que se somete a voto popular para constatar el consenso de la insensatez pública.
Nepotismo. Práctica que consiste en designar a la propia abuela para un cargo público, por el bien del partido.
Plebiscito. Votación popular para ratificar la voluntad del amo.
Política. Conflicto de intereses disfrazado de lucha de principios.
