Vicky Barrios
Iguala, Gro., Después de que los niños reciben sus regalos, el 6 de enero se mantiene la tradición de partir la Rosca de Reyes, en la que se esconden figuras del Niño Dios. A quien le toca encontrar una de ellas le corresponde ofrecer tamales el próximo 2 de febrero, Día de la Candelaria.
En algunos templos católicos, como la capilla del Señor Santiago, el 6 de enero se realiza un recorrido con la imagen del Niño Jesús, acompañada de cánticos y, en algunos casos, música de banda. Al llegar al templo, la imagen es vestida y colocada junto al altar, donde los fieles dejan diversos obsequios.
La Rosca de Reyes simboliza la visita de los Reyes Magos al Niño Jesús y marca el fin de las celebraciones navideñas. Su forma circular representa el amor infinito de Dios; las frutas confitadas simbolizan las joyas de las coronas, y el muñeco escondido representa al Niño Jesús. Quien encuentra la figura asume el compromiso de ser anfitrión de los tamales el Día de la Candelaria, el 2 de febrero, como símbolo de bendición y buena fortuna, explicó el sacerdote que ofició la misa.
Actualmente, las roscas se elaboran en diversas presentaciones: desde las tradicionales de panadería con forma ovalada, hasta versiones de pastel, rellenas de frutas o mermelada, e incluso de harina de arroz, que resultan más suaves y esponjosas.
Mención aparte merecen los muñecos, que pueden ser de plástico suave, plástico duro o porcelana. Las figuras han evolucionado y ya no solo representan al Niño Dios, sino también a los Reyes Magos, coronas, la Virgen María e incluso a los animales del pesebre. Cada rosca puede contener entre tres y 20 muñecos.
