Por: Álvaro Venegas Sánchez

Los comentarios de Margarito Nájera Moso, conocido como “Pablo” en la vida clandestina y de militante del Ejército Popular Revolucionario (EPR), podrían causar algún efecto en aquellos que conciben la violencia política como la opción para tomar el poder. El Sur, periódico de Guerrero, publicó en su edición del sábado 13 y domingo 14 la entrevista que hizo en Cualac (alta Montaña), al que fuera comandante político y militar en Zongolica, Veracruz, donde participó en el proceso de organización social y entrenamiento de aspirantes a guerrilleros. A continuación algunas de sus revelaciones.

En una especie de acto de contrición habla y dice tener la conciencia tranquila y que no se arrepiente de nada: mi modesta aportación la hice por convicción, entregando todo sin importar correr el riesgo de la muerte. “Siempre fui inocente, sincero y hasta ingenuo, creía que todo mundo estaba en la guerrilla por convicción, por vocación humanitaria, pensando en las necesidades del pueblo, pero no fue así hubo quienes se aprovecharon y vivieron como reyes”…”habiendo dinero salen los intereses de otro tipo”…”Por ello, en la agrupación guerrillera hubo una descomposición moral”.

Ante el cuestionamiento interno sobre esas prácticas ocurrieron expulsiones y por tanto, en seguida “se fundó el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI); en este surgieron también los mismos problemas por el dinero, los protagonismos desmedidos y se produjo otra escisión conformándose las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP) con gente de Guerrero y Oaxaca”.


Margarito Nájera Moso o Pablo señala: “siendo la organización clandestina los miembros tenían vida privada y para efectos en la participación se reconocían por seudónimos, cargos de estructura y operativos”. Esta situación de privacidad, dijo, algunos “la aprovecharon y de pronto aparecían con camionetas nuevas, casas, hijos en colegios privados y protestarles implicaba expulsión”. Igual hizo un rápido repaso de los secuestros que fueron base de financiación del proyecto político “que nunca contó con respaldo social suficiente, salvo en pequeñas comunidades rurales y familias urbanas”.

Después de lo anterior el entrevistado reflexiona y configuró su opinión: “La lucha armada no tiene sentido hoy que se vive una sociedad democrática a pesar de todos los problemas; y más claro, no tiene sentido como vía para tomar el poder”…”lo tendría para atender otros problemas que afectan a la democracia, como los caciques, los narcos, los delincuentes que asolan a la sociedad”. “No tiene sentido ya andar de escondidos. La lucha armada se sustituyó por la lucha social abierta, masiva, pacífica, legal, en proceso democrático al que nos integramos desde el 2012”.

Según versiones el Ejército Popular Revolucionario tuvo como antecedentes organizativos primero la Unión del Pueblo; esta agrupación luego de una ruptura interna se transformó en PROCUP. La primera aparición pública que se recuerda del EPR data de 1996 en el aniversario de la masacre de campesinos en el vado de Aguas Blancas, matanza por la cual fue depuesto el gobernador Rubén Figueroa Alcocer.


Queda ahí para la reflexión y el análisis la valiente palabra del exguerrillero: “Hoy que se vive una sociedad democrática y, a pesar de los problemas, la lucha armada no tiene sentido”. No es asunto menor, después de la experiencia vivida, la reconsideración que plantea: “No tiene sentido ya andar de escondidos (quizás ni manifestarse encapuchadas y encapuchados) porque la vía armada se sustituyó por la lucha social abierta, masiva, pacífica y legal”.

A mis lectores: gracias por esperar cada lunes y compartir a su vez mis colaboraciones. Valoro infinitamente sus comentarios porque me alientan a continuar. Que con sus seres queridos tengan felices fiestas de fin de año y que el 2026 sea mejor para todos. Desde estas páginas mi abrazo fraterno.
Iguala, Gro., diciembre 15 de 2025