El 2.º Informe de Sheinbaum
Por: Salvador Camarena
El segundo Informe de la presidenta Claudia Sheinbaum se trata del tercero. Lo que planteará a la nación el 1 de septiembre son los rieles para que, un año después, en Palacio Nacional, pueda declarar la ratificación de la mayoría legislativa y del control territorial morenistas.
No supone lo anterior que lo que reporte la mandataria al Congreso de la Unión sea mera propaganda. El mensaje estará sustanciado por diversos avances y resultados parciales de su gobierno que, sobre todo, abonan a solidificar el vínculo con los más pobres y las clases medias.
Entre lo que va a reportar, pocos datos más presumibles que la baja de homicidios. A la mitad, ni más ni menos, y en apenas dos años. Sus datos son imbatibles. Me refiero a que tienen una metodología que nadie ha podido desmontar en lo esencial. No sabemos si son duraderos (para qué andar de “agoreros del desastre”, ahora que andamos resucitando frases de Jolopo), pero son halagüeños.
La presidenta tendrá una voz de autoridad cuando señale esos índices como una de las pruebas de un gobierno dedicado y eficaz. Y será consistente con su campaña electoral, cuando presumió una baja igual en la CDMX y prometió repetir tal logro. Eso es la sustancia, la demostración del cumplimiento, tanto o más que el hecho mismo.
Los números le ayudarán a pedir paciencia por la extorsión sin fin, las masacres y la tragedia de los desaparecidos. Voten por nosotros para seguir por esa vía, dirá un mensaje que, a la vez, reiterará que, más que herencia de AMLO, el desgarriate de la inseguridad se debe a (oh, sorpresa) Felipe Calderón y a no pocos priistas. La baja en homicidio es aún más crucial como instrumento para un mentís de narconexos.
Ahí entra la siguiente dimensión del mensaje del segundo informe. La presidenta levantará la voz para denunciar las mafias del huachicol y dará crédito a la FGR por las detenciones de una red donde Ruffo Appel es la joya de la corona. Más que desviar la atención del caso Rocha et al., se trata de machacar que la oposición tiene demonios parecidos o peores. Sumen a eso a Ángel Aguirre ahora en la cárcel.
Con eso de fondo viene la promesa que la oposición no descifra a deslavar. La presidenta encabeza un movimiento que desde 2018, pero particularmente desde 2024, entrega cosas a la gente. Sí, “dinerito de parte de Claudia Sheinbaum” hoy, como ayer era “de parte de López Obrador”.
Y sobre todo más “dinerito”: CSP introdujo programas nuevos (pensión de mujeres de 60 a 64 años, Salud casa por casa, vivienda para el bienestar) y aumentó la cobertura de otros de AMLO. Adicionen al éxito de este discurso (porque es más que entregables) programas que entidades como la Ciudad de México –que inauguró un puñado extra además de las 100 Utopías– también aportan.
Ese discurso social tiene la virtud añadida de ser la manzana de la discordia para el choque de narrativas con la oposición (que para la presidenta incluye decididamente a los medios de comunicación). De remate, Sheinbaum enumerará “logros económicos” a modo, parecidos a los 12 que enlistó hace un mes. Son las patas de la mesa: seguridad, más apoyos y el vaso económico medio lleno.
El informe es guion electoral de 2027. Y los medios, una diana del mismo desde ahora, más a partir del 1 de septiembre, y mucho más hasta junio. La presidenta refrendará éxitos a favor de los pobres y rumbo a los comicios ofrecerá más, mientras el PRIAN reza a Trump.
