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Londres, Inglaterra, Gianni Infantino busca abrir una nueva etapa dentro de la FIFA en medio de los cuestionamientos que ha generado la conducción del organismo. El presidente del máximo ente del futbol mundial adelantó que está dispuesto a someter su sistema de gobernanza a una revisión externa e independiente, con el objetivo de detectar posibles cambios en la toma de decisiones.


A través de una carta enviada a los integrantes del Consejo de la FIFA y a las 211 asociaciones miembro, Infantino explicó que llevará la propuesta a la próxima reunión del Consejo, programada para el 15 de octubre.

“Preguntaré al Consejo si desea encargar una evaluación externa e independiente del actual marco de gobernanza de la FIFA para las principales iniciativas estratégicas y que recomiende posibles mejoras”, escribió el dirigente en la misiva, a la que tuvo acceso The Associated Press.


La propuesta llega después de la fuerte controversia que provocó el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa de inversión privada que contemplaba vender una participación cercana al 20 por ciento de los derechos comerciales de la FIFA, incluidos los relacionados con la Copa del Mundo.

El plan terminó siendo retirado en julio ante la oposición de distintas organizaciones y las amenazas de boicot. Además, UEFA, la Confederación Asiática de Futbol y Concacaf habían reclamado modificaciones en la dirección del organismo.


SIN APOYO
La iniciativa de Infantino no fue recibida de la misma manera por todos los dirigentes. Bernd Neuendorf, presidente de la Federación Alemana de Futbol (DFB), cuestionó la intención detrás de la carta y consideró que se trata de una estrategia relacionada con la continuidad del dirigente al frente de la FIFA.


Neuendorf sostuvo que la propuesta de revisar los procesos internos podría formar parte de los movimientos de Infantino para recuperar respaldo después del fracaso del proyecto de inversión privada.


El presidente de la FIFA, por su parte, planteó un tono conciliador y señaló que también buscará abrir consultas con las confederaciones, federaciones miembro y otras partes involucradas, con la intención de discutir posibles modificaciones al proceso de toma de decisiones.


La discusión quedará ahora en manos del Consejo de la FIFA, que deberá analizar la propuesta durante su reunión de octubre.