Por: Francisco Lara Balderas

IGNORANTES contra expertos. Las redes sociales lo empeoran. La democratización de la palabra suena bien. Que todo mundo tenga acceso a decir lo que piensa está correcto. Lo que no se vale es que los ignorantes sobre un tema tengan totalmente la igualdad para opinar contra un experto y ningunearlo e insultarlo. Es decir, no puede estar a la par la ignorancia de alguien contra la especialidad o el profesionalismo de otra persona. Es complicado. Nos pasa a todos. Nadie tiene la verdad absoluta de nada. Lo que no se vale es, por ejemplo, si yo soy un neófito en ciencia, no me puedo poner a pelear con un científico, nomás porque tengo una creencia o leí una versión de no sé qué o me contaron que el remedio de mi abuela era lo mejor. Se puede, pero no se debe. Sin embargo, eso es lo que te permiten las redes sociales, que cualquier persona pueda decir o escribir lo que se le antoja sin necesidad de argumentar nada. Es bueno porque es Libertad de Expresión, pero no se puede ni se debe caer en el extremo. Por eso coincido con quien dijo “benditas redes sociales” pero le agregó “malditas redes sociales”, porque permiten al ignorante contradecir sin argumentos al experto y hasta insultarlo…….. SIMPLE moraleja (la importancia de la puntualidad): Al Padre Pascual le estaban haciendo su cena de despedida por 25 años de trabajo pastoral ininterrumpido en la parroquia del pueblo. El alcalde fue invitado para un breve discurso, pero se tardó en llegar por lo que el sacerdote decidió dar unas palabras para “hacer tiempo”: “Mi primera impresión de la parroquia la tuve con la primera confesión que me tocó escuchar. Pensé que me había enviado el Obispo a un lugar terrible, ya que la primera persona que se confesó me dijo que se había robado un televisor, que les había robado dinero a sus papás, había robado también en la empresa donde trabajaba, además de tener aventuras sexuales con la esposa de su jefe. También en ocasiones se dedicaba al tráfico y a la venta de drogas. Y para finalizar, confesó que le había trasmitido una enfermedad venérea a su propia hermana. Me quedé asombrado, estupefacto, asustadísimo. Pero conforme fueron transcurriendo los días fui conociendo a más gente que no era para nada semejante a este hombre. Es más, viví la realidad de una parroquia llena de gente responsable, con valores, comprometida con su fe y así he vivido los 25 años más maravillosos de mi sacerdocio”. Justamente en este momento llegó el alcalde, por lo que se le dio la palabra para la presentación. Por supuesto que pidió disculpas por llegar tarde y empezó a hablar diciendo: “Nunca se me va a olvidar el primer día que llegó el Padre a nuestra parroquia. De hecho, tuve el honor de ser el primero que se confesó con él”. Moraleja: Nunca llegues tarde………. PUNTO.